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Córdoba / Elecciones 2019. Noel Argañaraz: “Ante la crisis, que nadie quede afuera de la universidad”

Conocé a Noel Argañaraz, candidata a legisladora en Córdoba por el PTS en el Frente de Izquierda. Su historia, su militancia y la importancia de las bancas al servicio de las mujeres y la juventud trabajadora.

Luis Bel

Luis Bel @tumbacarnero

Miércoles 10 de abril de 2019 14:17

Quedamos en vernos en el pabellón Mariano Ferreyra (ex Casa Verde) de la facultad de “Filo”. La mañana es fresca, pero soleada, como suelen ser las mañanas de otoño en Córdoba. Llego un rato antes y me siento en uno de los banquitos de madera que hay a lo largo de la galería. Esas galerías que hace más de una década vieron crecer en su militancia universitaria a Nicolás del Caño, hoy el máximo referente del Frente de Izquierda y de los Trabajadores en todo el país.

Pasa uno de los técnicos llevando un equipo de audio, nos reconocemos, nos saludamos. Me pregunta qué hago por la universidad, le cuento que vengo a entrevistar a Noel Argañaraz, que es candidata a legisladora provincial por el FIT. “¿La petisa? Es brava esa…”, se ríe mientras me saluda y se pierde en una de las aulas.

Veo a Noel que llega con un grupo de jóvenes. Llevan banderas, panfletos y todo lo necesario para llevar adelante una campaña electoral hecha a puro pulmón.

Tiene razón el trabajador, Noel es bajita, muy, pero desde la distancia ya se puede apreciar su rol dirigente, en unos minutos organiza junto a la militancia una mesa y comienza la “volanteada”. Está vestida como cualquier otra estudiante, un pañuelo verde y el naranja por la separación de la Iglesia del Estado adornan su mochila.

Me acerco, me recibe con una sonrisa y le ofrezco sentarnos a tomar un café para realizar la entrevista: “Yo invito”, le tiro. “La hagamos acá, así de paso voy hablando con la gente”, me responde.

Una de sus compañeras me ofrece un mate medio fresco y lavado, como suelen ser los mates universitarios, saco el teléfono, enciendo la grabadora de voz, y arranco.

Empecemos un poco con tu historia, de dónde venís, cómo comenzaste a militar

Trabajo desde los 14 años, hacía changas de todo tipo. A los 16 empecé a trabajar Grido, mitad en blanco, mitad en negro. Me quedaba hasta las 2 o 3 de la mañana. Me iba en bici a mi casa en plena madrugada, y a las 6 ya me levantaba para ir a la escuela y así poder terminar el secundario.

En el 2010 surge la lucha estudiantil contra la ley 8113, que implicaba pasantías gratuitas de las y los pibes de los colegios técnicos en las fábricas, como también la inserción de la educación religiosa en las escuelas públicas. Esto, sumado a demandas sobre el estado edilicio de los establecimientos educativos. Empezaron las asambleas en los colegios y facultades y terminamos tomando más de 30 escuelas. Pudimos frenar la aplicación de la ley con movilizaciones de 10 mil secundarios, fue increíble.

Ahí decidí militar porque me di cuenta de que no se podía luchar solamente por la educación pública, sino que había que luchar contra el Estado y organizarse, porque ellos tenían todo a favor: la iglesia, las empresas, y todos los partidos políticos que estaban por la implementación esa ley.

Me decidí por el PTS después de la represión de la última movilización, en la que hubo estudiantes y menores presos y golpeados, donde hasta compañeras como Laura Vilches fueron presas. Fue el partido que más se arrojó a la lucha, que más estratégicamente pensó cada intervención política y que a su vez tenía una clara perspectiva de unidad con los trabajadores. Eso me impactó mucho porque tenía la referencia del Cordobazo.

Contame acerca de tu militancia en universidad, ¿estás estudiando alguna carrera? ¿Qué luchas políticas vienen llevando adelante?

Sí, estoy estudiando Historia. En la universidad siempre estamos organizándonos, no solo por nuestras reivindicaciones como estudiantes sino también por la lucha del movimiento de mujeres. Por ejemplo, por un plan integral contra la violencia machista, por un presupuesto que sea acorde y no de 10 centavos por mujer como es el presupuesto hoy.

También peleamos por una universidad que sea para todas y todos, que puedan entrar las y los hijos de trabajadores. La lucha universitaria del año pasado fue muy importante porque mostró un camino, que es la unidad con el movimiento obrero. Fue emocionante escuchar a las y los trabajadores de EPEC plantear que habían tomado medidas de fuerza en su lugar de trabajo contra el intento privatista de Schiaretti inspirados en las tomas de facultades. Esa confluencia con docentes, con trabajadores y trabajadoras de Luz y Fuerza, de Molinos Minetti, fue muy importante porque mostró el camino por el que hay que ir para volver a levantar a la Córdoba de abajo, a la que no se ve, a la Córdoba que todos los partidos políticos que hoy se presentan en las listas quieren ocultar permanentemente.

Noel no se toma respiro y mientras responde a las preguntas sigue en campaña. Reparte volantes, propuestas y responde el teléfono al mismo tiempo que atiende otros requerimientos: que hay que buscar los afiches en la imprenta, que mañana salen para el interior y hay que conseguir auto y chofer. Sin dudas una campaña militante.

Pauseo la grabadora, me tomo otro lavado.

¿Cuál es la importancia de tu candidatura, de una banca del FIT en la legislatura?

Hoy soy candidata a legisladora para fortalecer la lucha de la juventud y de las mujeres. Creo que toda esa experiencia de lucha sirve para comprender y debatir cuáles son las verdaderas políticas para satisfacer las necesidades del pueblo trabajador, y volcar ese debate a la campaña.

En Córdoba la pobreza supera el 35 % y las mujeres y la juventud somos los más afectados. La desocupación es del 18 % entre las mujeres menores de 29 años y el 61 % de los jóvenes trabajamos en negro.

En estas condiciones se hace muy difícil estudiar y ni qué hablar de construir un proyecto de vida en función de nuestros intereses y gustos. Para dar un dato, la canasta básica universitaria en Córdoba sale más de 17 mil pesos, un número que excede por mucho el salario medio de la mayoría de la juventud que ronda los 12 o 13 mil pesos. La deserción universitaria es una muestra de que esta situación empeora cada vez más.

Con un impuesto progresivo a las grandes fortunas se podría aumentar el presupuesto universitario para dar becas que cubran la canasta básica de estudiantes que viven de estos trabajos precarios y se puedan mantener los estudios. No debe ser un privilegio estudiar y ningún estudiante debería trabajar más de 6 horas.

Al mismo tiempo, y como medidas inmediatas, se tienen que repartir las horas de trabajo entre ocupados y desocupados, para que nadie tenga jornadas extenuantes o se quede sin trabajo. También hay que pensar un plan de obras públicas para resolver la demanda de vivienda y obras estructurales, al mismo tiempo que generar empleo registrado para miles de personas.

Por supuesto, como medida de fondo hay que romper con el Fondo Monetario Internacional. Hay que dejar de pagar la deuda fraudulenta que todos los gobiernos han pagado. El kirchnerismo fue “pagador serial” y dice que hay que negociar con el FMI, cuando no existe ningún país donde esto haya servido.

Nombraste al movimiento de mujeres y las listas del FIT son encabezadas por éstas, ¿qué propuestas tienen para luchar por sus demandas?

El problema de las mujeres es un problema estructural que ha sido visibilizado por la lucha en toda la provincia. Mirá, el oficialismo y muchos partidos se llenan la boca hablando de las mujeres, pero los subsidios para las mujeres en situación de violencia son miserables y se le otorgan solo al 10 % de las mujeres que asisten al Polo Integral. Además, hay solamente 5 refugios en toda la provincia.

Es muy importante implementar ya una ley de emergencia de género que contemple un presupuesto acorde. Esto se puede financiar dejando de subsidiar a la Iglesia, que tiene miles de propiedades exentas de impuestos. También tiene que haber jardines materno-paternales en todos los lugares de trabajo y de estudio para ocuparse del cuidado de las niñas y los niños, en común con lavanderías y comedores a precios populares para alivianar esa doble jornada laboral que tenemos las mujeres.

Esta perspectiva integral no puede estar separada de la exigencia del derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Para que no mueran más mujeres por aborto clandestino, en su mayoría mujeres pobres y jóvenes que son también las que sufren más el desempleo y la precarización laboral. Es increíble que en Córdoba sigamos sin aborto no punible, cuando es un derecho que tiene casi 100 años, producto del lobby de la Iglesia y de las dilaciones de la Justicia.

El Frente de Izquierda es la única alternativa política que plantea estas demandas. Pero no peleamos solamente por conseguir más conquistas para las mujeres, los trabajadores y la juventud. Queremos poner en pie una fuerza social que pueda enfrentar el desastre que se avecina, porque no podemos seguir pagando las crisis que no generamos. Queremos otra sociedad, en la que seamos “socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”, como decía Rosa Luxemburgo.

Me ofrecen otro mate, esta vez es solo agua con algunos palitos flotando. Agradezco, pero no. Apago la grabadora, le digo a Noel que me parece que ya está, que gracias por su tiempo. “Esperame”, me ataja. Agarra unos volantes de la mesita y me los pone en las manos, “Ayudanos con la campaña”, me dice mientras ya está hablando con otras dos chicas. Tenía razón el laburante… Es brava la petisa.