Según un reciente estudio de la Fundación Sol, un 59.4% de las familias trabajadoras han visto disminuidos sus ingresos y un 44.6% ha sufrido una caída de la mitad o más de sus recursos. Mientras en los barrios altos de la capital todo sigue igual, la crisis se sigue expandiendo en las zonas pobres del país.

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile
Miércoles 9 de septiembre de 2020
En lo que viene siendo la tónica de las ultimas semanas, diversos economistas vienen señalando las terribles consecuencias económicas que traerá la extendida cuarentena que está viviendo el país.
Con una cesantía en aumento (13.1%), las suspensiones que ya superan las 800 mil personas y el aumento de los trabajos informales, el panorama se ve cada vez más complejo para las y los trabajadores.
Pero mientras en las comunas acomodadas se sigue subiendo a la nieve (como lo mostraron los canales de TVel fin de semana recién pasado) o comienzan a planificarse futuras vacaciones, los ingresos de las familias trabajadoras declararon haber visto reducidos sus ingresos de forma muy importante.
Como recopiló la Fundación Sol, un 59.4% de los hogares del país han visto reducidos sus ingresos en el marco de la pandemia. Pero resulta aun más escandaloso el hecho de que un 44.6% esos ingresos se han reducido a la mitad o más.
Además, si consideramos la realidad salarial del país donde un 50% de la fuerza laboral del país tiene ingresos inferiores a los 400 mil pesos, estamos hablando de que hoy una familia que esté afectada por cesantia o suspensiones, se encuentra viviendo por debajo de la línea de la pobreza.
Para empeorar todo este panorama, el gobierno con Briones y Zaldívar a la cabeza, viene señalando que será imposible un aumento del salario mínimo en lo que queda del 2020 y recién podría negociarse en marzo un aumento dependiendo de la situación económica para ese entonces, a esto se suma la realidad paralela del ministro Palacios que está convencido de que una persona puede vivir bien con 320 mil pesos. Así es el desprecio que sienten por la clase trabajadora y los sectores populares.
Entre la tregua y la presión
Mientras en los hogares pobres del país la situación se vuelve más y más compleja, donde el retiro del 10% solo significó un pequeño respiro, la CUT, la principal central sindical del país, solo se ha limitado a participar en las conversaciones con el gobierno y el gran empresariado.
Además de lamentar el rechazo del gobierno a aumentar el salario mínimo en lo que estaban proponiendo ($400 mil pesos para equipararlo con el IFE) no se han propuesto organizar ninguna acción de fuerza que permita ponerle un freno al enorme ataque que se viene desarrollando contra las condiciones de vida de millones.
La tregua que firmaron en noviembre, y que se ha extendido por toda la cuarentena, no resiste más tiempo. La política de negociación y diálogo con los empresarios, solo está generando desmoralización en las filas obreras.
Hay que organizar y resistir la ofensiva patronal
Hace solo días Unilever anunció el cierre de una de sus principales plantas del país. Con esto deja en la calle a más de 200 trabajadores y trabajadoras, la exclusa: falta de competitividad y Juan Sutil, líder de los empresarios, deslizó la “falta de certeza jurídica del país producto del proceso constituyente”. Estas grandes multinacionales actúan junto al gobierno para golpear a la clase obrera, golpearon con las suspensiones que garantizó el negocio para las empresas y hambre para las y los trabajadores.
Mientras la CUT y las burocracias sindicales del PC y la ex Nueva Mayoría sostienen el camino del dialogo, abajo se paga ese dialogo con cesantia y hambre.
Para enfrentar la avanzada patronal hay que exigir a la CUT y los principales sindicatos del país que rompan la tregua con el gobierno, es momento de pelear por un Plan de lucha y movilización, contra los despidos y suspensiones, por salario mínimo acorde a la canasta familiar, y por un programa de emergencia de los trabajadores para que la crisis la paguen los grandes empresarios y no el pueblo trabajador. Está planteado convocar una gran movilización nacional por este programa. Hay que exigirle a la CUT, Unidad Social y los grandes sindicatos estas medidas, para retomar la movilización, sobre todo aprovechando el término de las cuarentenas más restrictivas en gran parte del país.