El día sábado, el Ministro Gerardo Varela exponía en el décimo aniversario de Enseña Chile el cómo podíamos resolver los problemas de nuestra educación. Invirtiendo más recursos por parte del Estado se imaginarán Uds., pero no, el Ministro Varela propone bingos.

Romina Fuentes Licenciada en Medicina Veterinaria de la U. de Chile y militante de Pan y Rosas y Vencer
Lunes 23 de julio de 2018
“Es común escuchar grupos que protestan exigiendo que el Estado se haga cargo de problemas que son de todos nosotros. Todos los días recibo reclamos de gente que quiere que el Ministerio le arregle el techo de un colegio que tiene gotera, o una sala de clases que tiene el piso malo”, señaló el ministro, quien agregó: “Y yo me pregunto, ¿y por qué no hacen un bingo? ¿Por qué desde Santiago tengo que ir a arreglar el techo de un gimnasio”. Varela agregó que “son los riesgos del asistencialismo. La gente no se hace cargo de sus problemas, sino que quiere que el resto lo haga”.
El Ministro Varela no deja de sorprendernos. Parece que en poco ayudó la línea del Gobierno de evitar a toda costa la salida de guión de sus ministros y ponerle una mordaza al Ministro Varela, el cual nos sorprende –nuevamente- con esa visión de la derecha ideológica más dura, que ve a la educación como un problema del que nosotros (as) nos tenemos que hacer cargo.
“La gente no se hace cargo de sus problemas, sino que quiere que el resto lo haga”. El resto… curiosa manera de definir al Estado Ministro. Y qué –extremadamente- hipócrita por cierto, cuando sabemos que el Estado nunca se ha hecho cargo de la educación.
Y no, claramente no nos acotamos sólo al reparo de instalaciones, cuestión fundamental para los hijos (as) de la clase trabajadora y los más pobres que sólo por no tener cómo pagar una educación mejor, tienen que exponerse al inverno y a las goteras de su sala de clases. Nos referimos al mantenimiento de una infraestructura acorde a la cantidad de estudiantes, que no sea determinada por el poder adquisitivo de tu familia; nos referimos a calidad, en cuanto a no discriminación por clase y diversificación de contenidos; nos referimos a la gratuidad, cuando hoy día el Estado no se hace cargo de darnos una educación de calidad si no podemos pagar por ella.
¡Un bingo nos dice que hagamos Ministro Varela! Un bingo para seguir quitándonos lo poco que tenemos para poder estudiar. Un bingo, cuando el Estado y quienes lo sostienen (la clase dominante de este país) se apropia de los recursos de toda una población y garantiza nada. Porque que alguien diga que no necesitamos endeudarnos para poder estudiar y acceder a salud y vivienda digna.
¡Ni bingo ni colectas! Como estudiantes hemos sido lo suficientemente claros. La educación debe ser un derecho garantizado por el Estado. Por tanto, el financiamiento integral para los colegios y Universidades les corresponde a ellos, no a nosotros (as). Recursos hay. Si el Cobre y el Litio no estuviesen destinados a enriquecer a empresarios nacionales e internacionales, podría servir perfectamente para garantizarnos nuestros derechos.
Pero no, para eso habría que quitarle la gallina de los huevos de oro a algunos y sabemos que el Gobierno no gobernará sin los empresarios. No por acuerdo ni por convencimiento propio por lo menos. Si queremos que el Estado se haga cargo y que la educación deje de ser un bien por el que pagamos, debemos enfrentarnos a los empresarios y demostrar con fuerza organizada, que nuestros reclamos son legítimos. Y no sólo eso, porque no podemos quedarnos solamente con el financiamiento integral de nuestra educación, que en el marco de lo que podría concedernos el capitalismo -para sostenerse sin mayores cuestionamientos – es una posibilidad. La única salida real a todos estos problemas, es proponernos ser una fuerza en las calles para acabar con esta sociedad que nos brinda solo deudas, explotación, opresión y miseria, de la mano de quienes sostienen y hacen funcionar a este país y el mundo: la clase trabajadora.
El Frente Amplio por ejemplo, con sus más de 20 parlamentarios y sus múltiples tribunas en el movimiento estudiantil y el movimiento obrero, podría ir más allá de su mero discurso de oposición. Podría organizar a todos (as) esos estudiantes –por ejemplo- que hoy día se proponen alzar la voz en contra del Estatuto Laboral Docente, que separa aguas entre trabajadores (as) y estudiantes y que precariza aún más a quienes tienen que trabajar para garantizar su educación, para que se levanten. Y en conjunto con el movimiento estudiantil y el movimiento obrero, enfrenten los ajustes del Gobierno de Piñera y el sistema que nos oprime y explota.
Eso por ahora, porque sabemos que respecto al movimiento estudiantil y sus demandas históricas, sólo fue un desvío hacia el Parlamento y no se propuso jamás fortalecer ese cuestionamiento y organización en contra del sistema de conjunto. Cuestión que nos pesa hasta el día de hoy cuando la capacidad de respuesta en las calles se ve mermada por un movimiento estudiantil y sectores amplios que ven con ilusión a un Frente Amplio que sólo busca ser un gobierno de izquierda –en el capitalismo- y que no se propone enfrentar a quienes sostienen el sistema sostenido por la derecha y los empresarios. Es decir, una “alternativa” que jamás le presentará soluciones reales a sus necesidades, al no pretender acabar con el sistema que las sostiene.
Al Ministro Varela, ¡Ni bingo ni colectas! La garantía de una educación de calidad (que no se llueva), gratuita y no sexista debe ser garantizada por el Estado a través de financiamiento integral. A las familias y al conjunto de la clase trabajadora, mujeres y el movimiento estudiantil: la educación debe ser gratuita y de calidad, pero no podemos contentarnos sólo con eso.