Entrevista a Laura Taffetani, abogada de la Gremial de Abogados que patrocina a niñes que viven con sus familias en la recuperación de tierras de Guernica.
Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Jueves 24 de septiembre de 2020 22:30
Fotografía: Enfoque Rojo
La Izquierda Diario dialogó con Laura Taffetani, abogada integrante de la Fundación Pelota de Trapo y miembro de la Asociación Gremial de Abogados y Abogadas que patrocina a niños y niñas que están con sus familias en la recuperación de tierras de Guernica.
Ella junto a Carolina Vílchez presentaron un escrito en el que solicitan la suspensión del desalojo que el juez Martín Miguel Rizzo había ordenado para los días 23, 24 y 25 de septiembre y que este miércoles postergó para el 1° de octubre.
La Izquierda Diario - Lo primero que se dice normalmente sobre Guernica, es que lo que hacen las familias es ilegal porque las tierras tienen dueño. ¿Cómo se puede demostrar la propiedad/no propiedad de un terreno como los de Guernica?
Laura Taffetani - El Código Penal establece que se configura la usurpación cuando alguien despoja a otro de la tenencia o posesión de un inmueble. Eso supone que quien lo reclama se dice dueño y para ello debe acreditarlo con el título, la escritura pública que está a su nombre. En la causa, por lo menos que tenga la defensa acceso, no está acompañada dicha documentación. Solo un plano, que no es un título.
En este caso estamos hablando de dos derechos que se contraponen: el derecho a la propiedad de la tierra y el derecho a la vivienda. ¿Cómo se debería resolver esto en tu opinión?
El art. 14 bis de la Constitución Nacional dice que el Estado garantizará el acceso a una vivienda digna y también en su art. 17 establece que la propiedad es inviolable. Evidentemente tales extremos entran muchas veces en contradicción y puede haber interpretaciones diferentes de cuál es el derecho que debe prevalecer. Pero la discusión es un eje que puede ser falso. Permitámonos hacernos algunas preguntas: ¿Por qué en un país tan extenso como el nuestro hay problemas de vivienda? ¿Por qué hay gente que no tiene donde vivir y existen inmensos terrenos improductivos, abandonados, los latifundios, muchos de ellos aguardando la especulación inmobiliaria que genere una ganancia mayor? Tenemos el privilegio de habitar una tierra que la naturaleza nos brindó, sin embargo está vedada para la mayoría de nuestro pueblo. Ello tiene una sola explicación que no es legal, es esencialmente política: vivimos en un sistema que una parte muy privilegiada de nuestra población vive a expensas de la mayoría. Las leyes lo único que hacen es asegurar este sistema injusto, que tiene nombre y apellido y se llama sistema capitalista, el más cruel de la historia de la humanidad. Y no estoy hablando del propietario de clase media que llega, cuando puede a obtener una propiedad, estoy hablando de quienes manejan el verdadero poder, las grandes extensiones de tierra que ni siquiera conocemos, los que deciden dónde han de vivir arrinconados los desfavorecidos, los nadies, los que les ha tocado nacer en suerte en una cuna equivocada.
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Hay una doble vara para medir la “legalidad” o “legitimidad” de las acciones de las familias pobres y trabajadoras, en contraposición a la toma de tierras para la expansión agropecuaria, la quema de pastizales, o la toma de Lewis en el sur que se apropió del Lago Escondido. ¿Por qué? ¿Nuestra legislación habilita esta distinción de alguna manera o se trata de una interpretación de la ley existente?
Está claro que nuestra legislación tiende a favorecer la propiedad privada de los más poderosos, esto es así y obviamente la interpretación que se hace de ellas tiende a lo mismo, siempre, no hay ninguna duda. Se ve en el caso del latifundio por ejemplo o las entregas que ha habido en el sur como la que mencionás a Lewis, o lo que pasó con la comunidad PaichilAntriao o con cualquiera de las comunidades a las que les han quitado sus propios territorios, aún con títulos. En el caso de PaichilAntriao es muy fuerte eso, Roca les otorgó títulos de propiedad a la comunidad y después vino una ley en la época de la dictadura que dijo todo esto es nuestro y se acabó. Se juega en parte por la normativa y en parte por la interpretación de un Poder Judicial que obviamente responde a esos intereses. Cuando hay ley la violan cuando logran la ley que los favorece las hacen cumplir. Obviamente siempre con la complicidad del Poder Judicial que los protege.
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Y esta apropiación además está naturalizada. En el caso de Guernica está claro, nadie duda de que las personas que dicen ser sus dueños, son sus dueños. Estamos diciendo que no presentaron los títulos, sin embargo nadie pone en duda que lo sean. Tenemos el oído preparado para escuchar la voz del que detenta el poder. Si alguno de sus ocupantes hubiera dicho que es el dueño (estaría en las mismas condiciones que los que denuncian) nadie le creería.
¿Cómo analizás en nuestro país la posibilidad de acceder a la vivienda propia y las políticas que han tenido lugar en los últimos años como Procrear o créditos UVA?
Hoy el acceso a la vivienda propia obviamente es un privilegio. Los poderosos siempre gozaron de ese privilegio en escandalosa generosidad. Un sector de nuestra clase media tiene acceso si logra obtener los ingresos suficientes. Está claro que el acceso a la vivienda está directamente relacionado con el trabajo registrado y un buen ingreso, que como sabemos representa a un sector muy restringido. Creo que cualquiera que haya intentado acceder a cualquiera de los créditos que se han dado en distintos planes de gobierno puede advertirlo.
Las políticas habitacionales en los distintos gobiernos de turno, algunos con algo de desarrollo en otros con ninguno, para familias o erradicación de villas más empobrecidas, han sido insuficientes. También hay que considerar que la población que accede a estos planes en general se encuentra ligada a la estructura clientelar del partido que esté en el gobierno de turno. Ni hablar de los grandes negociados que se han realizado en el marco de estos planes, situación bien conocida por todos y todas. Éstos son también componentes de esta realidad.
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La vivienda, pese a la importancia que debiera tener para el bienestar de la población, no representa un tema central para el Estado, como no lo son los derechos más elementales que debiera garantizar para todas y todos los ciudadanos. Porque en el fondo, en nuestra sociedad tan desigual, el Estado sólo gestiona para quienes tienen viviendas de sobra, la distribución de la riqueza que produce nuestro pueblo trabajador sólo está destinada para los dueños del poder y para los demás, lo que sobra, lo estrictamente necesario para sostener el sometimiento y mantener el control social. Cuando la cuerda se tensa, aparecen ahí algunos planes para apaciguar los ánimos caldeados.
¿Cómo analizás la legislación actual sobre alquileres en relación a la situación de familias como las de Guernica?
El problema de la ley de alquileres es que es una ley también armada para responder a las necesidades de un determinado sector social. Entonces siempre va a ser insuficiente. El problema en realidad no tiene que ver con las modalidades de contratación o con que la gente acceda a la vivienda, sino con una cuestión muy central que es el trabajo. Poder sostener una contratación de alquiler o la posibilidad de acceder a la propiedad de vivienda, está íntimamente ligado al acceso de esa persona para poder hacer frente a ese costo. Entonces siempre terminan siendo leyes que sirven para quienes puedan hacerlo. Acá hay una cuestión más profunda, que es que la gente sin trabajo no puede, la gente que no tiene posibilidades de afrontar esos pagos no puede. Si estuviéramos en otro tipo de Estado seguramente sería otra la mirada. Sería pensar en un país que garantice la posibilidad de ambas cosas, de trabajo y de vivienda.
El razonamiento es simple: no hay propuesta que se pueda hacer si depende de ello que la persona tenga el ingreso para poder acceder, es decir trabajo. Cuando hablamos de los números que esta crisis traen aparejados por la pandemia, como hoy que se hizo público el 13 % de desocupación o Unicef que planteó que para fin de año habrá 8 millones de niños bajo la línea de pobreza, son números que después cobran cuerpo en la realidad cotidiana de los seres humanos. Y la gente en esa cosa hermosa que tiene el ser humano de la pulsión por vivir lucha por sobrevivir, por lo que le corresponde.
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Hay una cosa muy linda que nos enseñan las comunidades mapuche, ellos hablan de “recuperación territorial”. Quizás debiéramos volver a pensar en esos términos, en una perspectiva humana de la naturaleza y de la vida. Porque la tierra es nuestra, siempre lo fue. Yo creo que es hora de que realmente podamos pararnos desde ese lugar, no el del que pide o mendiga un pedazo de tierra donde pararse sino el de que recobra un derecho que nos corresponde a todos y todas en este país.
Vos patrocinás a les niñes de Guernica, conocés las situaciones que se viven de cerca. Normalmente se dice que “son todos vagos”, “que no quieren laburar” y que quieren “todo gratis”. ¿Qué le dirías a la gente que sostiene estas versiones?
Creo que está esa idea de que los padres son todos vagos, que además utilizan a los niños como escudo o rehenes para obtener algún beneficio. Lo cierto es que en Argentina hace cuatro décadas que gran parte de nuestra población, más de la mitad, se encuentra fuera del sistema, con cuatro o cinco generaciones ya que no han tenido posibilidades de tener un trabajo digno. Y hablo de trabajo en la mirada antropológica, no estoy hablando del trabajo abstracto. Quiero decir, el trabajo que organiza la vida humana, que establece proyección. El ser humano necesita proyectar y para poder proyectar tiene que tener un terreno firme. Si no lo tiene, vive en la sobrevivencia, en el día a día y toda situación de sobrevivencia genera actos o hechos para poder resolver lo elemental.
Es cierto que nuestro país tiene una cultura muy discriminadora y la ha tenido desde toda su historia, empezando por los pueblos originarios, por los negros con quienes nunca reconocemos que representó un componente muy fuerte en nuestra historia, los inmigrantes que vinieron en búsqueda de una tierra prometida que se apagó en los conventillos de Buenos Aires, los cabecitas negras que vinieron a las grandes ciudades buscando trabajo. Nuestra historia está impregnada de un pensamiento de dominación y de la lógica que ella trae consigo, de un gran desprecio y discriminación del dominado para justificarla. Recordemos las viejas consignas “civilización o barbarie”. Esa es la matriz cultural que nos atraviesa.
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En relación a esta mirada, yo creo que juegan dos cosas: admitir que en un país como el nuestro, tan rico y tan extenso tengamos problemas de vivienda o hambre, requiere estar convencido de que la culpa es de alguien. Para poder justificar que esto pase se construye el mecanismo para culpabilizar a la propia gente que es víctima de lo que estamos viviendo. Este pensamiento tranquiliza nuestra conciencia. El problema es de la gente, no de la sociedad que armamos, no del sistema económico cultural y social que avalamos. Es un mecanismo que es lógico en el ser humano, pero está claro que acá lo que se trata es de justificar lo injustificable.
¿Cuál es la realidad que ves vos?
Y lo cierto es que en la experiencia del trabajo con las familias y de niños y niñas, cuando tienen otro horizonte, cuando tienen la posibilidad de construir un proyecto de vida diferente, por supuesto que se abrazan hacia ese proyecto. Y la vivienda es un eje central. La vivienda y el trabajo estructuran, arman. Cuando hablamos de las grandes cifras de desocupación, está claro que ello genera en la mayoría de los casos la imposibilidad de sostener el alquiler o una familia que sostener. Es una ecuación simple de entender. La vivienda, tener donde vivir, donde "quedarse en casa" es lo más básico.
Creo que hay que trabajar otra idea, que implica tomar un compromiso fuerte por otro tipo de sociedad que no es la que tenemos y es una sociedad en la que no haya unos pocos privilegiados a costa de la mayoría. La propiedad privada juega un rol muy fuerte en este modelo económico y social que se plantea porque justamente se justifica la desigualdad en base a que la gente no lo merece. Yo creo que es todo lo contrario. Vamos a poder construir otro tipo de sociedad cuando podamos comprender que el problema de todas y todos es también el nuestro y que realmente es injustificable que este país tenga este tipo de problemas. Tenemos un horizonte por el que luchar, de asumir la responsabilidad histórica que tenemos de transformar la realidad que vivimos para las generaciones venideras. Eso está en nuestras manos.
Este jueves una ex asesora de Bullrich, propuso en televisión “solucionar” el conflicto habitacional cortando el agua e impidiendo que ingresen alimentos a la recuperaciones de tierras. ¿Qué rol creés que juegan en esto que mencionabas previamente los medios y el discurso de los funcionarios públicos?
Los medios de comunicación social hoy en general son grandes empresas y están al servicio de los intereses de sus dueños. Van a reproducir lo que ellos consideran necesario para volcar la opinión pública hacia un pensamiento que defienda esos intereses.
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Con respecto a los funcionarios públicos de un Estado como el que estuvimos describiendo, es lo mismo, cuidan lo propio. Son fieles servidores de los dueños del Poder. El día que los verdaderos y legítimos dueños de nuestro país, que no somos otros que los trabajadores y trabajadoras que producen su riqueza, tendremos seguramente otras y otros funcionarios públicos, que cuidarán la sacralidad de la vida y que jamás pondrán en duda que todo ser humano tiene derecho a una vivienda digna.