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Red Internacional
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Tribuna Abierta. "Nuestra lucha es por la humanidad y es urgente "

A 10 días del inicio del masivo Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) llevado adelante en Rosario; en medio de la conmoción generalizada por los últimos y brutales femicidios, y a tan sólo horas de que se lleve adelante el Paro Nacional convocado por las Mujeres como respuesta activa en la lucha por conseguir el #NiUnaMenos: ¿Cómo debemos organizarnos para lograr la igualdad de género? ¿De qué sirven las Comisiones de Mujer y Diversidad Sexual en nuestros espacios de estudio y trabajo?

Camila Hoyo Estudiante de Historia - UBA

Miércoles 19 de octubre de 2016 01:01

Soy Camila, estudiante de Historia de la FFyL- UBA. Tengo 19 años.

Desde el 2011 que asisto a los ENM. Por motivos de salud no pude participar de los que se llevaron adelante en el 2014 y 2015. Este año viajé con la Comisión de Mujer y Diversidad Secuxual del CEFyL y a lo largo de este último que tuvo como sede Rosario, me llevé una grata sorpresa: La masividad del Encuentro, sus repercusiones y los femicidios ocurridos pocos días después, me llevaron a escribir esta carta. Cargada de incertidumbres y emociones a flor de piel, espero, sea un pequeño aporte a nuestra organización como Mujeres para reflexionar sobre la realidad que vivimos.

Una cosa está clara: Somos miles de millones las que sufrimos el patriarcado del capitalismo en carne propia todos los días. Las que somos violentadas, secuestradas, oprimidas y doblemente explotadas por nuestra “condición” de Mujeres y Trabajadoras. Pero también, somos las que nos llenamos de rabia ante cada muestra del machismo patriarcal, misógino, asesino y heteronormativo que nos oprime. Somos las que nos rebelamos por conseguir nuestros derechos. Y que cuando hacemos una todas nuestras voces, es imposible que nos callen. Ni los Gobiernos con sus Iglesias, ni las Iglesias amparadas y protegidas por las policías… Ni un ejército clerical de yutas minado con balas de goma basta para callarnos. ¿Sabés por qué? Porque cada vez somos más y más las mujeres (y los hombres) que tomamos conciencia de que las cosas no son así, están así, y deben ser cambiadas, que no es “natural” que nos maten, que nos violen-abusen y acosen o que nos desaparezcan las redes de trata amparadas por el Estado. Por eso convertimos toda nuestra rabia, bronca y tristeza (que nacen desde lo más profundo de las entrañas) en una gran lucha organizada y consecuente. El Movimiento de Mujeres Nacional e Internacional está en ascenso y no para de crecer. Esa es la clave para entender la Libertad de Belén, los enormes #NiUnaMenos, el triunfo de las mujeres organizadas en Polonia, el gran crecimiento que año tras año vienen teniendo los ENM, y la masiva convocatoria y viralización de alcance tanto nacional como mundial que tiene el próximo #Paro convocado por las mujeres que saldremos a las calles gritar nuevamente #NiUnaMenos: ¡Vivas nos queremos!.

Nuestra lucha es por la humanidad, y es urgente...

¿Qué ENM queremos para organizarnos?

Dentro de la coyuntura política en la que estamos inmersos, 10 días parecieran ser 10 años, y hablar del ENM parece ya un tema viejo del cual mucho se dijo (y es verdad). Así y todo, me gustaría dedicar una líneas a una posible reflexión que gira en torno a los métodos organizativos que tenemos las mujeres de Argentina como Movimiento. Es que me resulta imposible evitar preguntarme ¿Qué ENM queremos?

Bien sabemos, que los Encuentros tienen una importancia que crece cada vez más al calor de la lucha, dado que es una instancia en la cual nos juntamos miles y miles de mujeres de todo el país para debatir y reflexionar sobre las problemáticas que nos atraviesan por completo como Mujeres. Ahora bien ¿Queremos un ENM que nos sirva sólo para reflexionar y socializar experiencias, y donde tan solo unas pocas elijan por sobre la mayoría la próxima sede? ¿O, en cambio, preferimos un ENM que sea resolutivo y democrático: donde entre todas definamos un Plan de Lucha nacional para alcanzar estratégicamente nuestras demandas, y que la elección de la próxima provincia sea llevada adelante mediante el voto directo de las miles de mujeres que participamos del mismo? El debate que aquí intento resumir, lejos de ser nuevo, lleva varios años en su haber. Pero creo que en este que pasó, se lograron importantes avances para cambiar la lógica que intenta imponer un sector de la Comisión Organizadora del ENM (el PCR más sus aliados, como PG-La Mella): Logramos instalar de lleno el debate en muchísimos talleres y en la mayoría de ellos ganamos la disputa, conquistando de ese modo el derecho de que las mujeres podamos votar democráticamente (en el taller) tanto demandas para la creación de un Plan de Lucha, como también la propuesta de que la próxima sede del ENM sea en CABA. Hicimos evidente la farsa del aplausómetro que el PCR tanto se empeña en defender: Las compañeras que participamos del cierre del ENM, vimos cara a cara que una minoría muy chica aplaudió por Chaco, mientras que una inmensa mayoría optamos por CABA, y al grito de “que se vote” repudiamos la elección burocrática por parte del PCR y PG-La Mella, ambos responsables de ponerle trabas al desarrollo de la organización del Movimiento de Mujeres.

Nuestro planteo no es descabellado: ¿Qué más estratégico para el triunfo de nuestras demandas que muchísimas más de 100.000 mujeres juntas exigiendo frente a la Rosada y la Catedral en el centro político de nuestro país (que estará en un año electoral) #NiUnaMenos, Vivas nos queremos, Aborto Legal, Seguro y Gratuito, separación de la Iglesia y el Estado? ¿Queremos realmente triunfar? Si es así, debemos ser responsables y consecuentes. Miles de mujeres y jóvenes daremos esa pelea, entendiendo a los ENM como un posible real organizador nacional de nuestra lucha. Porque si creemos que podemos revolucionar al mundo, también podemos cambiar “la naturaleza del consenso” que invoca el PCR (como si fuese una divinidad intocable) para amedrentar la decisión de la mayoría de las mujeres.

Por otro lado, merece la pena ser destacado el crecimiento de la cantidad de mujeres jóvenes que participamos del ENM, que no llegamos cumplir los 20 años, o que a penas los pasamos. En relación a años anteriores, ví muchísimas más adolescentes, estudiantes secundarias, jóvenes universitarias, y jóvenes precarizadas discutir en cada taller con fervor y entusiasmo sobre todas nuestras demandas. Planteando la necesidad de que en las escuelas se aplique Educación Sexual Integral, la necesidad del cambio del código de vestimenta, la aplicación del Protocolo contra la Violencia de Género en la UBA, la urgencia de organizarnos para que dejen de desaparecer más pibas, y la concreción de un cupo laboral trans. También nos vi gritar en las calles rosarinas, cantar contra la Iglesia y los Gobiernos, liberarnos. Soñar despiertas con un mundo sin opresorxs ni oprimidxs (que si seguimos por este camino, está cada vez más cerca). Somos más y más las jóvenes que caemos en la cuenta de que la realidad que vivimos hay que cambiarla y es posible hacerlo. Por eso nos organizamos y le ponemos el cuerpo.

Somos una generación de jóvenes que no nos acostumbramos (como pretenden) al adoctrinamiento machista, y le damos batalla. Responsabilizamos al Estado, a sus instituciones, y a los Gobiernos retrógrados y ajustadores como el de Mauricio Macri que no demuestra intenciones ni de aprobar la Ley que nos garantice el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (así como tampoco el kirchnerismo lo hizo), ni de desmantelar las redes de trata y sus negociados, no da muestras de querer frenar la violencia de género, ni de terminar con la doble opresión que sufrimos las mujeres… ¿Pero saben qué? Podemos ganarles.

¡Que nuestra lucha sea cotidiana!

Es muy importante que la lucha del Movimiento de Mujeres no se dé en la sociedad sólo cuando aparecen brutales femicidios como los de la última semana. Tenemos que lograr que la lucha contra la opresión de las mujeres sea constante y cotidiana. Por estos motivos, creo que la importancia de organizar en cada espacio de trabajo y de estudio Comisiones de Mujer y Diversidad Sexual es decisiva. Necesitamos crear espacios organizativos que interpelen al conjunto de nuestras compañeras y compañeros de clase para llevar adelante la lucha contra el machismo patriarcal en cada una de nuestras estructuras con más fuerza desde lo cotidiano; donde cientos de mujeres y hombres aportemos iniciativas, debates; donde propongamos actividades a realizar para visibilizar nuestra lucha como Mujeres y como colectivo LGTBIQ y seamos cada vez más los y las que marchamos en cada convocatoria. Urge la necesidad de Comisiones de Mujer y Diversidad Sexual en fábricas y Centros de Estudiantes para disputar el llamado “sentido común” que, por lo general, es dictado por el machismo heteronormativo.

Tal como lo venimos haciendo en la Comisión de Mujer y Diversidad Sexual del CEFyL donde desde hace ya varios meses venimos dando una enorme pelea contra el machismo opresor que opera en nuestra realidad tanto en la Facultad como fuera de ella. Desde allí, fuimos parte de la enorme movilización nacional que consiguió la #LibertadParaBelén (y ahora seguimos luchando por la anulación total de su condena), nos hicimos presentes en el #NiUnaMenos de este año, y seguimos dando una consecuente lucha por la aplicación del Protocolo contra la Violencia de Género que la falsa “feminista” de la decana de Morgade se niega a aplicar. Llevamos adelante durante un mes entero diversas actividades para llegar preparadas al ENM tales como el Bar de la Mujer y un gran festival donde con diversos artistas y cientos de Estudiantes hicimos una campaña por obtener el Cupo Laboral Trans, el derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y el #NiUnaMenos.

Viajamos al ENM más de 50 compañeras (que en su mayoría viajaban por primera vez), y volvimos muy fortalecidas, sumando nuevas camaradas a la organización de la Comisión, dispuestas a seguir impulsando con toda la fuerza de la historia nuestra lucha. Ahora mismo estamos impulsando actividades y cortes de calle que vamos a realizar en la Jornada de Lucha y Paro de mañana, y luego nos encontraremos con miles de mujeres y hombres a las 17 hs. en el Obelisco para gritar bien fuerte: #NiUnaMenos ¡Vivas nos queremos! Justicia por todas las Lucías, Daianas, Dianas, y todas las mujeres asesinadas por el patriarcado.

Recomiendo al resto de los Centros de Estudiantes y fábricas a realizar esta experiencia, porque ¡Si tocan a una, nos organizamos miles! Y cuantos más gritos se expresen en esta lucha, ¡más temblaran las bases del capital vestido de patriarca y sus gobiernos!

"Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que no conocí, pero que forjaron un suelo común, de aquellas que amé aunque no me amaron, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero”. (Alejandra Pizarnik)