Mueren dos trabajadores en Vigo por falta de condiciones de seguridad. Dos nuevos crímenes patronales que suman a la abultada estadística de muertes y accidentes laborales ligada estrechamente a la precariedad laboral.
Xacobe Costa Vigo
Miércoles 17 de junio de 2020
En galego
El lunes 9 de Junio moría un trabajador en el Puerto de Vigo. Alrededor de 1000 trabajadores se manifestaron el martes 10 de Junio junto a los sindicatos que exigieron más medidas de seguridad. Asimismo el viernes 12 de Junio murió una trabajadora de la industria de la automoción que llevaba una semana grave en el hospital.
El accidente en la empresa en Armadores Pereira ocurrió alrededor de las 14:00 mientras el soldador, de 53 años, estaba realizando trabajos de soldadura en la popa del buque pesquero Argos Vigo. Una compuerta hidráulica de un barco le cayó encima. Murió en el acto. El operario era natural de Tirán, en Moaña. La compuerta es de hierro macizo y pesa media tonelada. El 061 envió una ambulancia de soporte vital avanzado y el médico confirmó el fallecimiento de J.L.P.G.
El martes 10 de Junio por la mañana se convocó una manifestación por parte de CC.OO, UGT y CIG, donde se denunció las malas condiciones de trabajo y exigieron a las administraciones públicas realizar las inspecciones necesarias, así como sanciones a las empresas para poder acabar con estas muertes evitables. Más de mil de trabajadores de astilleros e industrias auxiliares del naval se solidarizaron con el caso y mostraron su rabia e indignación, en varias marchas que confluyeron en la delegación territorial de la Xunta de Galicia y denunciaron la "precarización" del sector y la falta de control sobre las empresas. Allí guardaron un minuto de silencio por su compañero fallecido.
El responsable del naval de la CIG en la comarca, César Rodríguez afirmó que "todos los días" hay incidencias en las empresas, "unas más graves y otras menos graves", y que son resultado de la precarización del sector, donde casi no hay control por parte de la administración pública. Asimismo dijo que las pequeñas empresas auxiliares multiservicios se han convertido en "tratantes de carne humana".
El responsable de Industria de UGT, Rubén Pérez hizo hincapié en la atomización del sector y afirmó que las medidas de prevención y salud laboral se cumplen menos en el subsector de la reparación, ya que éstas no se hacen dentro de edificios con unas mínimas condiciones de seguridad. El responsable de Industria en CC.OO. Galicia, Víctor Ledo, ha criticado el "incumplimiento" de la Xunta, que hace un año "se comprometió a convocar una mesa" para defender la industrialización y acabar con la precariedad. En el mismo sentido se pronunció Celso Carnero, portavoz de Industria de CC.OO en Vigo, que dijo que cada día el trabajo es "más precario, con más presión" y que el gobierno gallego que salga de las elecciones del 12 de julio "tendrá que sentarse a hablar" con este sector.
En general todos los sindicatos se manifestaron muy críticos con las condiciones de seguridad en el sector y reclamaron más inspecciones y una mesa de negociación con las administraciones públicas y la patronal para mejorar la situación. Pero más allá de la manifestación del martes, de momento no han planteado más acciones de lucha ante lo que podemos considerar como otro “crimen patronal”, producto de la despreocupación de las empresas hacia sus trabajadores, quienes en orden de importancia están por detrás de sus beneficios.
No se trata de una excepción. El viernes 12 murió otra trabajadora en Componentes de Vehículos de Galicia en O Porriño, que había sido aplastada por una máquina hidráulica y llevaba una semana hospitalizada. Era natural de Gondomar y solo llevaba seis meses en la empresa, donde también trabajaba su marido. El comité de empresa se concentró frente a la planta en el polígono porriñés de As Gándaras para reclamar más medidas de seguridad laboral.
No son casos aislados, es todo un sistema
En 2019 murieron en accidente laboral 695 trabajadores, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, 621 trabajadores asalariados y 74 autónomos. Casi dos fallecidos cada día en sus puestos de trabajo o de camino a este. Ocho de cada diez de estos accidentes mortales, (542) se produjeron durante la jornada de trabajo y el resto (153) en el trayecto de ida o de vuelta.
De acuerdo con la estadística del Ministerio, en 2019 se contabilizaron 635.227 accidentes laborales con baja, de los que el 86,5% -549.569- se registraron en el lugar de trabajo y el 13,5% restante, un total de 85.658 accidentes se produjeron “in itinere”, es decir, de camino al trabajo.
Por otra parte, Galicia es la comunidad autónoma con más muertes por accidentes laborales por cada 100.000 habitantes, con alrededor de 6 muertes por año, más del doble que la media española. En 2018 murieron 56 trabajadores, 7 más que en el 2017. En el 2019 siguió siendo la comunidad con más siniestralidad, sin incluir a Ceuta y Melilla, según un informe de CC.OO, aunque la situación mejoró muy levemente. El informe, elaborado a partir de las estadísticas del Gobierno central indica que hubo 5,46 muertes por cada 100.000 habitantes al año, mientras que en el resto del Estado ha sido de 3,08. En total, 50 personas asalariadas fallecieron en accidente de trabajo, 43 de ellos durante su jornada.
Para entender esto es crucial saber que el 43% de los accidentes afectaron a personas con contrato temporal, que representan tan sólo el 26 % de los contratos totales. Está claro que la precariedad laboral mata. Por otra parte, en muchas ocasiones no se reconocen las enfermedades profesionales de trabajadores expuestos a altos ritmos de trabajo y que sufren lesiones con más frecuencia, o que se ven contaminados por tóxicos.
Además, la pandemia del coronavirus ha puesto en evidencia la irresponsabilidad de muchas empresas a la hora de establecer protocolos de seguridad, todo para salvaguardar sus ganancias. Actos que favorecieron una mayor extensión del virus y una mayor pérdida de vidas humanas.
Apoyamos las manifestaciones de repulsa y los actos convocados por los sindicatos mayoritarios para denunciar estos graves accidentes. Pero no compartimos su visión de que este problema se vaya a solucionar simplemente con una “mesa de diálogo”. La patronal debe de ser consciente de la verdadera fuerza de la clase trabajadora. Son necesarias más acciones y más contundentes para hacer retroceder a los ataques del gobierno y el capital.
En particular en Galicia, la clase trabajadora se enfrenta al cierre de Alcoa y a la grave crisis del sector del aluminio, uno de los principales sectores de la industria en el territorio, con la amenaza de la pérdida de miles de puestos de trabajo entre directos e indirectos. Tenemos la mayor tasa de mortalidad laboral, una alta tasa de paro y de emigración, así como de precariedad, incluso en un sector esencial como es el sistema sanitario.
De esto no salimos con unas pocas concentraciones y el llamado a un “pacto social”. Es necesaria la mayor solidaridad de clase entre los distintos sectores de trabajadores, para conservar todos los puestos de trabajo, mejorar las condiciones de seguridad, acabar con la precariedad y conseguir salarios dignos para todos y todas. Ninguna confianza en el gobierno del PP gallego, ni en el gobierno central del PSOE y Unidas Podemos. Toda la confianza en la fuerza de la clase obrera organizada para revertir todos los ataques y conquistar viejos y nuevos derechos para satisfacer todas nuestras necesidades sociales.