Fue en el Gobierno de la Nueva Mayoría cuando se inició el llamado a licitación y hoy en el Gobierno de Sebastián Piñera se le entrega a privados el Parque Nacional 7 Tazas. En ambos gobiernos han proliferado las concesiones en varias ramas del Estado, entre ellos salud y obras públicas, pero este tipo de entrega acusa un nuevo trato indiscriminado al medio ambiente.
Sebastián Avilés Profesor. Militante de Partido de Trabajadores Revolucionarios PTR y de la Agrupación de Trabajadores de la Educación "Nuestra Clase"
Jueves 19 de julio de 2018
Esta semana se hizo pública la asignación de la administración del Parque Nacional Radal 7 Tazas. Dicho parque fue entregado a privados en el marco de la Ley de Fomento Turístico, hoy, en plena administración de derecha, este bien nacional estará durante 25 años en manos de empresarios, a pesar de las críticas suscitadas por organizaciones ecologistas.
Según el ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward, esta concesión inaugura la ley que otorga más posibilidades de inversión a empresarios turísticos. Lo que no dice el ministro, es que este mecanismo de administración no contempla el cuidado de la biodiversidad existente en el lugar, pues dicha ley aún descansa en el parlamento. Esta medida solo busca transformar los parques nacionales en complejos turísticos que contribuyan a las ganancias de los grandes empresarios del rubro, ya que los pequeños estarán por fuera de estas grandes licitaciones.
Lo sorpresivo, si se le puede llamar de alguna manera, es que el llamado a licitación fue emanado desde el Ministerio de Bienes Nacionales el día 31 de agosto del 2017 durante la gestión de Michelle Bachelet, en ese entonces se planteaba la concesión de las unidades 1 y 2 de uso público del Parque Nacional 7 Tazas para la implementación de un proyecto turístico para promover el desarrollo socioeconómico local.
Anterior a este mecanismo de concesión, el ministerio de agricultura otorgaba la mantención y administración a la CONAF, corporación enajenada del aparataje estatal, que en la época de la dictadura militar fue entregada al famoso yerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou quién privatizó una serie de complejos madereros, además de vender tierras indígenas a los empresarios papeleros. Esto muestra que la política de los gobiernos neoliberales de la Nueva Mayoría y Chile Vamos, bajo la excusa del desarrollo del turismo local, entrega áreas protegidas de propiedad a estatal a privados que solo harán usufructo de nuestra naturaleza para enriquecerse, en vez de utilizar estatalmente los millonarios réditos de la industria turística para proteger y reforestar el bosque nativo y fomentar la conservación de la biodiversidad.
Esto es solo la punta del iceberg, pues el Gobierno proyecto el inicio de licitaciones que contemplen los parques nacionales Villarica en la región de la Araucanía y el Puyehue perteneciente a la región de Los Lagos.