Nueva denuncia por contaminación de metales pesados en Antofagasta, el estudio busca responsables y hasta ahora los principales son la industria minera, ferroviaria y portuaria.

Natalia Sánchez Concejala Antofagasta por el Partido de trabajadores Revolucionarios, Médico del Hospital Regional de Antofagasta y parte de la Agrupación de Trabajadores de Salud "Abran Paso"
Viernes 19 de julio de 2019
Luego de la apertura del informe: “Estudio de Polimetales y Perfil Epidemiológico en habitantes permanentes de la ciudad de Antofagasta”, que se llevo a cabo con muestras de orina y sangre de 1.400 personas de la capital regional, se abre nuevamente la denuncia por la contaminación de metales pesados.
Los datos son concretos y revelan que un 8% de la población adulta, y un 12% de la población menor de dieciocho años presenta niveles de arsénico por sobre lo recomendado en su organismo.
Si bien el impacto de los datos y su valor ha llamado a poner atención a lo que sucede dentro de la ciudad, la investigación no se aproxima al origen de la problemática, pese a que corresponde a un problema histórico para la ciudad y que en múltiples ocasiones ha sido denunciado como crítico para la salud y vida de las y los antofagastinas/os.
Colegio Médico: Contaminación en Antofagasta es crítica como en Quintero
Colegio Médico: Contaminación en Antofagasta es crítica como en Quintero
Pese a que la situación de las Zonas de Sacrificio a nivel nacional es un debate abierto, sobretodo hacia los problemas de salud, ha permitido la ubicación de múltiples actores en contra “de la contaminación” sin terminar de apuntar a quienes son sus verdaderos responsables.
Por ejemplo, instituciones de gran peso a nivel nacional como el Colegio Médico, que se ha pronunciado muy en contra de las Zonas de Sacrificio y sus consecuencias sobre la salud de miles, anunciando sobre el caso de Quinteros y Puchuncaví que "no vamos a flaquear por ninguna de las presiones, ya sea por parte de la industria o por el mismo Estado", pero que finalmente termina llevando constantemente el conflicto hacia los Tribunales ambientales que hasta ahora no han mostrado ninguna solución.
Del mismo modo la diputada por la región Marcela Hernando (PR), pide una investigación que clarifique “cuánto de la contaminación con arsénico detectada por los expertos, es debido al accionar del hombre y cuánto de ella se encuentra de manera natural en la tierra”. Es más, la mismísima alcaldesa, Karen Rojo, quien también se suma al llamado en busca del origen de la contaminación, pese a sus múltiples alianzas con el grupo Luksic - como en la reforma de la Avenida Brasil con fondos del principal grupo económico nacional - el cual corresponde a uno de los principales causantes a través del Puerto (ATI) y el FCAB.
Finalmente, los principales responsables de la contaminación a nivel nacional y mundial son justamente los grandes grupos transnacionales y la permisividad del Estado, y en el caso de Chile el Gobierno de turno, que es de derecha y empresarial.
Así, las múltiples reformas que de forma histórica han permitido el saqueo de los recursos naturales de forma irresponsables con el medio ambiente y la salud de miles, con el propósito de abaratar costos al máximo posible. Ejemplo claro de esto es la reciente aprobación del TPP - 11, que flexibiliza la explotación de recursos naturales en países en desarrollo, como Chile, donde la protección a la economía en base al extractivismo es lo que prima por sobre el aumento de enfermedades como el cáncer, que corresponde a la primera causa de muerte en Antofagasta.
¡Necesitamos un plan de lucha unificado contra el TPP y los ataques del gobierno!
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Es por esto que cada vez se abre más el cuestionamiento de cómo enfrentar una situación que es crítica, y que a nivel mundial se pronostica que el cambio climático sería irreversible, si no se detiene el avance de la depredación medioambiental antes del 2030. Y así es que una de las alternativas que resuena entre la juventud que se moviliza por exigir mejores condiciones de vida y sobretodo un “cambio al sistema no al clima”, apuntando a la incapacidad de lograr cambios que detengan la crítica situación de contaminación y sus consecuencias, dentro del capitalismo.
Se hace cada vez más patente por tanto la necesidad de organizarse junto a una fuerza que sea capaz de enfrentar las reformas del Gobierno de Piñera, como el TPP-11, en las calles sin buscar desviarlas a instituciones como el Parlamento o los Tribunales, así como los ataques constantes de los grandes empresarios que no dudan ni un segundo en resguardar sus ganancias por sobre la salud de millones y la supervivencia del planeta como lo conocemos.