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Red Internacional
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Antofagasta. Nueva termoeléctrica en Mejillones ¿donde quedó el plan de descarbonización?

Mientras que en Tocopilla se cierran dos termoeléctricas en Mejillones se abrirá una con el doble de sus capacidades.

Viernes 30 de agosto de 2019

Dos termoeléctricas de Tocopilla de la empresa francesa Engie anunciaban el cese de funciones durante junio, a la vez que en Mejillones abrían una nueva central con más capacidad que las dos que cerrarán.

El cierre de las termoeléctricas Engie en Tocopilla es parte del plan del gobierno para descarbonizar las empresas de electricidad para el 2040, sin embargo a solo tres meses de su inicio ya vemos las falencias que tiene este plan acordado con las principales empresas termoeléctricas del país.

Este plan que propone el cierre paulatino de las termoeléctricas está sujeto a acuerdos entre las empresas y los gobiernos de turno, además deja a otras 20 termoeléctricas funcionando sin ninguna restricción, no es difícil ver que se trata de una medida que prioriza las ganancias de los empresarios por sobre las vidas de las comunidades y el impacto medioambiental.

Engie y el plan de descarbonización

En este contexto Engie, una de las empresas que adhieren al plan de descarbonización, cerró dos termoeléctricas en Tocopilla, para luego abrir otra en Mejillones, situación que se hace aún más alarmante al ser publicado los resultados de un estudio de la Universidad Católica, realizado en Huasco, Tocopilla y Mejillones, que deja al descubierto las consecuencias que tiene vivir en las zonas de sacrificios con centrales a carbón.

Mejillones es una de las comunas más afectadas por el cáncer de la segunda región, por lo que la apertura de otra central en la región, además de expresar las debilidades del plan del gobierno, deja ver la reales intenciones de los empresarios, de a toda costa mantener los niveles de producción y ganancias en desmedro de la salud y el deterioro del medioambiente.

En este sentido no es un dato menor que la nueva termoeléctrica instalada en la comuna tiene más capacidad que las dos centrales cerradas juntas, alcanzando un consumo de 228 toneladas de carbón por hora. La novísima central de Engie tardó cinco años en construirse y costó mil millones de dólares y en un intento de evadir los cuestionamientos donó 1,5 millones a la Municipalidad de la comuna ¿Cuanto podrían entregar a los servicios de salud si realmente les importara?

Las consecuencias de vivir cerca de termoeléctricas y plantas químicas

La situación de Mejillones es bastante complicada, en el lugar están las termoeléctricas Punta Angamos, Mejillones y Atacama, además de las plantas químicas como Molymet y Cementos Polpaico. Un reciente estudio del Departamento de Salud de la Facultad de Medicina, de la UC reveló los brutales datos, las tres comunas estudiadas (Tocopilla, Huasco y Mejillones) presentan altas tasas de mortalidad, Tocopilla por ejemplo tiene una tasa de mortalidad 22% mayor al promedio del país, existiendo un 2,7% más probabilidad de morir de tumores malignos de tráquea, pulmones y bronquios .

Los efectos en los menores van desde las alteraciones perinatales, disminución del cociente de desarrollo e inteligencia, menor capacidad pulmonar, problemas respiratorios y mayor tendencia a padecer neumonía, entre otros. En Mejillones dos mil habitantes están en edad escolar, de un total de 13 mil personas, pero esto no es un factor de importancia para el gobierno y los empresarios.

28 son las centrales eléctricas a carbón que operan en el país, las cuales están divididas en cinco comunas, Mejillones, Tocopilla, Huasco, Puchuncaví y Coronel, las cuales representan entre el 38% y 40% del parque eléctrico nacional, siendo además las principales responsables de las altas emisiones de CO2.

Cuatro de estas comunas han sido declaradas zonas de sacrificio, y a pesar de los impactos medioambientales como la emisión de contaminantes atmosféricos y la consecuencias de salud para las comunidades, el gobierno empresarial de Piñera no puede dar una respuesta que revierta el daño hecho a las zonas de sacrificio, no mientras sus ganancias están en juego.

El plan de descarbonización del gobierno es estéril pues deja a 20 centrales eléctricas a carbón funcionando, pero además no obliga a los empresarios a hacerse cargo de los estragos que han causado.

En este sentido no es solo necesario el cierre de las termoeléctricas, si no se necesita expropiar a las grandes riquezas para para inyectar recursos en planes de restauración, servicios de salud y la propia reconversión de las plantas. Sin embargo todo esto no puede estar administrado por los mismos empresarios y los políticos que protegen sus intereses, si no que debe estar bajo el control de los trabajadores y las comunidades.