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Red Internacional
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CONSTRUCTORAS VORACES. Nuevas protestas contra la gentrificación en Santa María la Ribera y la Colonia Juárez

La semana pasada, vecinos de Santa María la Ribera y la Colonia Juárez protestaron en contra de los proyectos de urbanización que terminan por expulsarlos de sus viviendas.

Jueves 15 de junio de 2017

Bares, lofts, boutiques, restaurantes de comida gourmet, cafés tipo bistró, cines, galerías de artes, barberías y centros comerciales, han llenado las calles de la Condesa y la Roma, colonias emblemáticas del fenómeno de gentrificación, de “blanqueamiento social”. Ahora es el modelo que quieren reproducir en las colonias de Santa María la Ribera y la Colonia Juárez.

Desde que el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera tomara cargo en 2012, ciertas zonas tradicionales en la Ciudad de México han sido “modernizadas” con mega proyectos que desarrollan centros de servicios y unidades habitacionales, expulsando a la mayoría de sus habitantes, sustituyéndolos por gente con mayores ingresos.

De una forma nada convencional los vecinos de estas colonias en la Delegación Cuauhtémoc, hicieron una procesión con Santa Mari La Juaricua, santa que los “protege” contra el desalojo y la especulación inmobiliaria. Su lucha ha logrado detener la construcción del “Corredor Cultural Chapultepec”, proyecto que contemplaba la creación de una estructura elevada que correría a lo largo de la avenida, para establecer 600 locales comerciales.

Dos ciudades: ”modernización” y “pauperización”

Desde que la Ciudad de México comenzara los grandes proyectos de urbanización a partir de la mitad del siglo XX, han habido múltiples movimientos migratorios al interior de la ciudad y de otras regiones del país hacia la capital. Siempre ha ocurrido de manera caótica sin planes integrales para garantizar, al conjunto de los habitantes, viviendas y una calidad de vida digna.

A partir del 2000, cuando el gobierno de la capital a cargo del PRD, decidió “modernizar” la ciudad y volver a reactivar el centro de la ciudad como centro político, económico, social y cultural, distintos mega proyectos se han puesto en marcha. Estudios demográficos y urbanos, demuestran que la periferia de la ciudad, la zona conurbada, se ensancha cada vez más porque se vuelve impagable vivir dentro de la capital. Las ciudades dormitorio crecen y los barrios modernos son ocupados por una élite.

De manera vertiginosa, se empieza a “limpiar” la capital, expulsando a comerciantes de sus lugares de trabajo, desalojando a los habitantes originarios, construyendo centros comerciales y negocios hasta por debajo de los puentes que ofrecen empleos con sueldos precarizados, trayendo problemas de agua a los colonos de los barrios populares y qué decir de los problemas ambientales.

La actual política de Mancera, sólo tiene de membrete la integración comunitaria y la sustentabilidad. El Programa Nacional de Desarrollo Urbano 2014-2018 (CONDUSE), tiene como finalidad el modelo de ciudad extendida, concentrando servicios, unidades habitacionales, comercios e instituciones gubernamentales, que se vuelven también los principales circuitos financieros.

De todos los negocios en infraestructura, avalados por el gobierno local, delegacional y de la jefatura de gobierno, muchos políticos se han beneficiado, así como las empresas inmobiliarias y de servicios, quienes sólo buscan asegurar sus ganancias, sin ninguna intención de construir un proyecto urbano que integre a todos los habitantes de las colonias, barrios y pueblos originarios.

El aumento de los costos de vida en estas zonas sólo favorece a una reducida parte de la población, mientras obliga a miles a vivir en la periferia, donde crece la violencia y la inseguridad, por las condiciones de miseria en que viven.
Los colonos de Santa María la Ribera y la colonia Juárez continuarán organizándose y resistirán la gentrificación, responsabilidad del gobierno de Mancera.