Dos estudiantes de la universidad decidieron comenzar una huelga de hambre ante inminente perdida del año.

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile
Viernes 22 de junio de 2018
Cuando en febrero del 2017 el Consejo Nacional de Educación (CNED) confirmó la inviabilidad económica de la Universidad Iberoamericana, los más de mil estudiantes matriculados en dicha casa de estudio se pusieron en alerta, pero lo que vendría a comienzos del 2018 fue una sorpresa.
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En marzo de este año,los administradores de la casa de estudio decidieron posponer el inicio del año académico debido a dificultades económicas que la afectaban. Pero este retraso se extendió en el tiempo al punto de que tres meses después son los estudiantes, profesores y funcionarios los que se encuentran pagando los costos de una educación de mercado que puso el foco en las ganancias de los controladores antes que en el proyecto educativo.
Es por esta razón que durante la jornada de ayer dos estudiantes de la Iberoamericana decidieron comenzar una huelga de hambre para exigir al Estado que entregue una solución a los miles de jóvenes que se encuentran en la más completa incertidumbre académica y laboral.
Según constató CNN, las estudiantes (que pidieron no ser identificadas aun) serían madres y pertenecerían a la carrera de enfermería. Al ser consultada sobre sus motivaciones para una medida tan compleja afirmó que: “Somos 1092 alumnos a la deriva con años de trabajo y esfuerzo perdido”.
Hace solo unos días constatábamos aqui que el día miércoles la comunidad de la Iberoamericana se había movilizado al ministerio para exigir una pronta respuesta a los planes de reubicación que había prometido el gobierno y sobre los que aun no tienen información.
La situación que afecta a la Iberoamericana no es nueva, recordemos que situaciones similares afectaron a decenas de miles de estudiantes de la desaparecida Universidad del Mar o de la Universidad Arcis. Finalmente estos casos no son producto de las "malas administraciones" sino que son el reflejo de un modelo de funcionamiento y financiamiento de las casas de estudio superior que privilegia las ganancias para sus dueños a costa de estudiantes, profesores y funcionarios.
Todo esto vuelve a poner sobre el tapete la necesidad de acabar con el modelo de educación de mercado que tanto cuestionaron las y los estudiantes desde el 2011 en adelante.