Un informe de Contraloría, dado a conocer por Jorge Bermúdez, revela un nuevo fraude millonario en Carabineros de alrededor de 23 mil millones de pesos abriendo de nuevo la pregunta: ¿es necesario reformar Carabineros?

Álvaro Pérez Jorquera Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico
Sábado 23 de junio de 2018
El contralor Jorge Bemudez dio a conocer nuevas irregularidades al interior de Carabineros, que salió a defenderse con poca credibilidad reviviendo así las críticas sobre el funcionamiento de la institución.
Según la información entregada por Contraloría, esta vez se trataría de 23 mil millones de pesos que se traspasaron desde la Mutual de Carabineros hacia la Dirección de Bienestar, sin embargo, no hay registros del monto en las arcas de ninguna de las dos áreas de la institución. Por esto, es que la información fue remitida al Consejo de Defensa del Estado, para que se revise el caso y se tomen las acciones legales correspondientes.
Desde Carabineros se limitaron a argumentar que todo se ha realizado conforme a los reglamentos vigentes, mientras ya se ha comprobado la falta de documentos porque estos fueron destruidos, cuestión que responde a un reglamento interno que los faculta para hacerlo cuando los escritos ya no son necesarios.
Según el abogado penalista de la Universidad de Chile, Jaime Winter, destruir documentos públicos no siempre puede ser catalogado como ilegal, sino que depende de cada caso y de la intención con la que se hizo. Por esto, es que si Carabineros tiene una normativa propia para el tema. Eso los exime de intencionalidad, y por ende del delito.
Winter señaló que, aunque se comprobase que los documentos no están, por haber sido destruidos para encubrir un posible fraude, el castigo por desaparecer documentos generalmente es “una pena relativamente menor y si es que llegase a existir una condena se cumpliría en libertad”. Sin embargo, aclaró que todo dependerá de cada caso en particular.
¿Reforma?
Al margen de los debates jurídicos sobre ciertas reglamentaciones, hay algo que nunca se toca: el rol represor de Carabineros.
Carabineros es una institución nacida en plena dictadura ibañista en 1927, de carácter militarizado, que incluso la propia élite política del momento criticó y denunció como un intento del dictador para rodearse de una "guardia pretoriana" y así aumentar su poder.
La institución nace con la defensa del régimen como sello, lo cual eleva la discusión más allá de las reformas circunstanciales a su reglamento interno pues de lo que se trata es de su objetivo institucional, que es asegurar y mantener un orden concreto, el orden de la explotación.
Bajo este prisma, su reforma es completamente superflua, pues dado su objetivo, esto contribuye solamente a perfeccionar su rol histórico de defensa del régimen de explotación y represor, de cualquier divergencia que atente contra este orden, como lo demuestra tanto su historia pasada, participando de los crímenes de la Dictadura Militar, como los hechos más recientes de violencia policial en manifestaciones y abusos de todo tipo a detenidos, a los que se suman la actual militarización del Wallmapu, venta de armas al narcotráfico y fraude al fisco.
Es necesaria la disolución completa de Carabineros, quienes son hoy los garantes de la precariedad y la explotación, y quienes el día de hoy permiten que los Ponce-Lerou, los Luksic y los Angelini se enriquezcan a costa del esfuerzo de la inmensa mayoría de trabajadores y sus familias.