En su discurso de apertura de las sesiones del Congreso estadounidense, Barack Obama presentó un plan de acción inverosímil y pidió a los republicanos el apoyo para aprobar las decenas de leyes necesarias. Con menos de 2 años de mandato por delante y las dos cámaras del Congreso controladas por el partido republicano, el discurso fue poco màs que una serie de gestos para la tribuna
Miércoles 21 de enero de 2015 07:26

En la noche de ayer Barack Obama dio un discurso de una hora que combinó referencias a los supuestos logros de su gestión con una abundancia de propuestas que fueron música para los oídos de su base progresista. No obstante, también adelantó iniciativas que sin dudas serán apoyadas por el partido republicano y aprobadas en el congreso.
El primer trago fuerte fue el anuncio de que “la crisis económica quedó atrás”, y “el estado de la economía estadounidense es fuerte”. Mientras Obama explicaba con elocuencia la solvencia de la economía yanqui, las placas en la imagen de TV lo ponían en números. “Más empleos que en 1999, más crecimiento económico que antes de la crisis…” Palabras difíciles de creer el mismo día en que el FMI corrige a la baja las perspectivas de crecimiento económico mundial para 2015.
Otro anuncio forzado fue el fin de la guerra en Afganistán. “Hoy se acabó la guerra en Afganistán”, dijo, y luego agregó: “sólo quedan unas 15 mil tropas”. Omitió también que fue bajo su presidencia en 2009 que se enviaron decenas de miles de tropas para reforzar las 36 mil desplegadas por Bush.
Minutos más tarde pediría la autorización al congreso para el uso de las fuerzas armadas contra el Estado Islámico en el oriente medio. Aquí, está claro, no habrá discusión con los republicanos.
En un esfuerzo por reforzar la noción de sociedad de clase media, Obama adjudicó la recuperación económica a lo que llamó la economía para la clase media. Aseguró que es una estrategia exitosa cuando la política (los republicanos) no se interpone con un cierre del gobierno, un rechazo a la reforma sanitaria, la desregulación del mercado financiero o un bloqueo a la reforma migratoria. A renglón seguido aclaró que vetará cualquier ley proveniente del Congreso que ataque alguno de estos pilares.
Una lista de buenas intenciones
Entre las propuestas centrales, se destacan una iniciativa para que los colegios comunitarios sean gratis, una reestructuración impositiva para gravar más fuertemente al sector financiero, y un énfasis sobre la importancia de reducir las desigualdades. Todo esto articulado con la intención de resucitar el “sueño americano” de movilidad social. Es que desde Occupy Wall Street a esta parte se han multiplicado los estudios y artículos que muestran cómo los ricos se hacen cada vez más ricos, mientras la crisis empujó a la pobreza a millones.
La propuesta de los colegios comunitarios gratuitos requeriría una inversión de 60 mil millones de dólares en los próximos 10 años, obtenidos a través de impuestos al sector financiero, un pilar de las reformas anunciadas.
Los colegios comunitarios son una variante más accesible –por el precio y las exigencias para ingresar- que los colegios universitarios. La educación superior estadounidense se divide en una primera etapa común de 2 o 3 años, donde los estudiantes eligen una orientación, seguido de la carrera universitaria más definida, como trabajo social, historia o medicina.
Tomando una demanda de muchos colectivos feministas, anunció que presentará al congreso una ley para que equiparar el salario de las mujeres al de los hombres. Además, reiteró la intención de aumentar el salario mínimo, un amague que viene desde 2009, año del último aumento.
Uno de los anuncios más esperados fue el del programa de acceso a los servicios de cuidado infantil –educación de nivel inicial-, una necesidad real de la clase trabajadora en EEUU y en todo el mundo. El plan previsto otorgaría hasta 3 mil dólares de subsidio anual por niño para cubrir esos gastos. Asociado a este punto, presentó la propuesta de una ley que obligue a los empleadores a conceder licencia por enfermedad con goce de sueldo. EEUU es el único país desarrollado que no lo ofrece como derecho.
Completando la lista de deseos incumplidos, el acceso libre y gratuito a internet de alta velocidad, el cierre de la prisión de Guantánamo y un plan nacional de renovación de la infraestructura, que incluya caminos, puentes y comunicaciones.
“Dejemos de hablar de un tubo de petróleo” retó a los republicanos –refiriéndose a la presión por aprobar el Oleoducto Keystone XL- y hablemos de un programa federal de infraestructura que cree miles de puestos de trabajo”. Una suerte de New Deal siglo XXI, luego de años de imponer austeridad al pueblo pobre y entregar millones en préstamos (Quantitative Easing) a los bancos responsables de la crisis.
Otra propuesta irrealizable fue la de imponer a países que son aliados económicos estándares en el mercado de trabajo que permitan recuperar competitividad, o sea, que la fuerza de trabajo estadounidense no sea en comparación tan cara, y así repatriar algunas industrias. Esto simplemente no sucederá, porque son esas mismas empresas, muchas de capitales estadounidenses, las que mantienen las condiciones precarias de empleo en los países que sirven hoy como talleres del mundo –China, Bangladesh, Vietnam, etc.
Luego anunció otra medida que los republicanos apoyaran con entusiasmo: una ley para que se pueda “luchar contra los ciberataques, prevenir el robo y proteger a nuestros niños”, o sea, más espionaje en las redes a cargo de la NSA.
Promediando el final del discurso, condenó los atentados en la escuela de Pakistán y el del semanario Charlie en París, y dijo reservarse el derecho a “actuar de forma unilateral contra el terrorismo“, sea lo que sea que caiga bajo esa categoría.
La agenda post-elecciones 2014
A partir de la derrota en las elecciones intermedias, Barack Obama ha retomado la iniciativa con temas que postergó durante sus 6 años en la Casa Blanca. El ejemplo más claro es la reforma migratoria, que aleja transitoriamente el riesgo de deportación para millones de inmigrantes, aunque sólo es un parche temporal para una grave problemática social. Otro ejemplo es el acuerdo medioambiental firmado con Chinados meses atrás. La administración Obama tomó nota de su punto más flojo según las encuestas: la política exterior.
Pero el golpe de timón más importante –y un triunfo político no despreciable- lo dio con el restablecimiento de las relaciones
diplomáticas con Cuba. El bloqueo norteamericano hacia la isla caribeña viene siendo repudiado internacionalmente hace años. El nuevo acuerdo, con la liberación de prisioneros de ambos países le da lustre a su figura como diplomático.
No faltaron referencias a estos tres movimientos con los que Obama se sacudió el polvo del ostracismo en los últimos meses. Tampoco faltaron loas a la patria, al trabajo, y a la unidad América, combatiendo toda idea de sociedad dividida por intereses políticos, raza o clase.

Juan Cruz Ferre
Editor de Left Voice y columnista en La Izquierda Diario. Médico, actualmente vive en Estados Unidos y cursa Sociología en la City University of New York.