Se llevó a cabo en La Moneda la reunión entre el gobierno y un sector de los partidos de oposición. La DC, PS (ex Concertación) y RD (FA) en la búsqueda de un pacto con Piñera y su gobierno sostenido por el viejo régimen heredado de la dictadura.
Jueves 31 de octubre de 2019
La "voluntad de diálogo" de los partidos de la vieja Concertación, y ahora también de un sector del Frente Amplio (RD) ha dado un nuevo salto para sentarse a negociar con el gobierno, debido a que accedieron al llamado del ministro Gonzalo Blumel para "buscar soluciones" al estallido social que se vive hoy.
La expectativa para el gobierno era clara: culminar la reunión con "cosas concretas". Sin embargo, Revolución Democrática, el Partido Socialista y la Democracia Cristiana salieron al encuentro con algunas críticas al gobierno y sin ningún acuerdo en concreto, manteniendo en el caso de la ex Concertación, y profundizando, en el caso del partido central del FA, un giro de salvavidas de un gobierno que es rechazado por más de un 80% de la población, que protagonizó una revuelta que lo tuvo a punto de caer.
Se trata de una línea política de sostener al gobierno, o sea, hacer todo lo posible para que no caiga, mientras se aprovecha su debilidad para buscar puntos en común para negociar "mejoras" que no tocan un pelo a las herencias de la dictadura, base social de la rebelión que protagonizó el pueblo y la juventud.
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Más críticas amarillas y puro diálogo
"No vinimos a negociar, sino que a proponer nuestras ideas. Es iluso que una reunión de partidos políticos va a solucionar los problemas. Hay que escuchar a los movimientos sociales y a la ciudadanía", dice Catalina Pérez, de Revolución Democrática. Desde la DC, Fuad Chahin, indicó que "tenemos que dar respuesta, pero estamos desperdiciando una oportunidad para profundizar la democracia. Necesitamos un Chile más descentralizado, con instituciones legitimadas donde el Estado cumpla un rol subsidiario y más activo. Y eso debe estar plasmado en una nueva constitución".
Desde el Partido Socialista, Álvaro Elizalde sostiene que el gobierno "no toma conciencia del malestar en Chile. Y por eso sus respuestas no son adecuadas. Junto con detener la agenda pro abuso tenemos que impulsar una agenda anti abuso".
Los partidos de la vieja Concertación como la DC y el PS son los primeros que buscaron en el parlamento recubrir con legitimidad el estado de emergencia, un golpe de mano autoritario llamando a los militares. Y son además quienes allanaron el camino de abusos y desigualdades profundizando las herencias de la dictadura de Pinochet. Es por esto que estas críticas apuntan a que Piñera debe sentarse a escuchar, cuando el gobierno ha llamado a la guerra contra la población civil y decretó la ley de Emergencia para reprimir con toda la fuerza militar y policial a quienes se han manifestado en las calles, y que cuando habla de diálogo, es para que discutamos sus migajas que mantienen todos los pilares de esa maldita herencia de Pinochet.
Tampoco se habló de la impunidad de Carabineros de Chile y el Ejército de Chile frente a los crímenes de lesa humanidad donde hay decenas de muertos, miles de heridos y varias querellas presentadas por tortura y detenciones ilegales, así como muchos casos sin ninguna cobertura. Revolución Democrática y el Frente Amplio (pues el llamado a Blumel también lo realizó Convergencia Social de Yeomans y Boric y Comunes) le allanan el camino a un diálogo de engaños para mostrarse "responsables" con los grandes factores de poder y del viejo régimen.
Por su parte, el Partido Comunista decidió restarse de la instancia, planteando que primero los dirigentes de la Mesa Unidad Social donde está la CUT son quienes deberían sentarse hablar antes que los partidos políticos. Mostrándose mas "de izquierda", el Partido Comunista, que encabeza una de las principales centrales sindicales, la CUT, se ha jugado todas sus fuerzas para descomprimir la rebelión, no en organizar masivas asambleas y coordinadoras, y preparar una verdadera huelga general activa para echar a Piñera del gobierno. Por eso no es que rechacen el diálogo, sino que quieren hacerlo desde Mesa Unidad Social, donde con la CUT buscan controlar el proceso para su desvío.
La salida no será en el parlamento ni las instituciones del régimen, que mantendrán las herencias de la dictadura. Nuestras demandas por salarios y pensión mínima de $500.000, terminar con la precarización, conquistar educación y salud pública y gratuita, viviendas dignas contra la especulación inmobiliaria, conquistar el derecho a la auto-determinación del pueblo-nación mapuche, no las otorgarán ellos. Para ello debemos tocar los intereses de los grandes empresarios y transnacionales, nacionalizando todos los recursos estratégicos para ponerlos en manos y al servicio del pueblo trabajador. Si se mantiene este gobierno de Piñera y este régimen, no lograremos esas demandas, pues este régimen y este gobierno están al servicio de mantener las ganancias de los grandes grupos económicos.
Por ello debemos echar a Piñera con la huelga general con continuidad y plan de lucha, e imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana sobre las ruinas de este régimen, y constituir cordones y coordinadoras para llevar adelante esa pelea.
El ejemplo de instancias democráticas de organización y coordinación, como el Comité de Emergencia y Vigilancia de Antofagasta, el Cordón Centro convocado por el sindicato GAM, la asamblea de trabajadores del Hospital Barros Luco, que votaron la necesidad de una huelga general hasta que se vaya Piñera, han trazado una perspectiva en el camino a seguir.
Le exigimos a las conducciones sindicales y estudiantiles (CUT, CONFECH, etc.) que convoquen a asambleas en cada lugar de trabajo y estudio para que se discuta y se vote desde las bases cuál es el programa de nuestra lucha y cuáles son las medidas para lograrlo. No puede ser que se discuta y decida entre cuatro paredes por qué programa nos movilizamos.
Llamamos a todas y todos los trabajadores y luchadores, a la Central Clasista, los sindicatos combativos y clasistas, a las organizaciones de izquierda que luchen por la huelga general para que se vaya Piñera, a conformar un polo alternativo para dar esta pelea, con movilizaciones y actos para pelear en común.

Javier Ilabaca
Estudiante de Periodismo, Universidad Central de Chile