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Red Internacional
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IZQUIERDA ANTICAPITALISTA. Organicémonos para transformar la sociedad

Las elecciones del 19 de noviembre mostraron que hay amplios sectores que se identifican con las demandas que han salido desde las calles. ¿Cómo conquistaremos entonces todo lo que nos hemos propuesto? ¿Cómo avanzar a transformar esos ánimos en triunfos, en transformaciones efectivas y duraderas? Y al mismo tiempo, ¿cuál es nuestro horizonte y nuestras perspectivas?

Dauno Tótoro

Dauno Tótoro Santiago

Viernes 15 de diciembre de 2017

Los políticos tradicionales y empresariales intentan instalar la idea de que nuestro rol político en la sociedad es acercarnos a las urnas cada cuatro años a votar por ellos mismos, para que ellos decidan sobre nuestro futuro.

Frente a la retrógrada, golpista y conservadora derecha (de Piñera, Kast y Ossandón), la Nueva Mayoría y Guillier tratan de inculcarnos que son ellos la única oposición efectiva y “realista”. Tratan de instalar la idea de que serán ellos los que nos entregarán nuestras demandas, que ellos en La Moneda y en el Parlamento consagrarán las transformaciones sociales necesarias.

Pero la realidad dice todo lo contrario. Ha sido la misma Nueva Mayoría la que ha abierto las puertas a un posible retorno de la derecha al gobierno. Es más, han cogobernado en conjunto el modelo heredado de la dictadura por décadas. Y ahora que muestran una cara “remozada” dicen que son distintos, pero la reforma laboral del gobierno debilitó aún más a los sindicatos, su reforma educativa fortaleció el mercado en la educación, su gratuidad es una beca que los estudiantes pueden perder y que está lejos de responder a la demanda histórica del movimiento estudiantil.

Por su parte, los principales referentes del Frente Amplio han dicho públicamente que votarán por Guillier en segunda vuelta. Caen así en el histórico chantaje del “mal menor” y llevan adelante una política que sólo le llevará “aguas al molino” de la Nueva Mayoría. De fondo lo que busca el Frente Amplio es generar acuerdos con el progresismo de la ex Concertación, para desde ahí realizar cambios más o menos parciales, más o menos estructurales, pero en los marcos del capitalismo.

Ya lo dijo Nicolás Grau (economista, dirigente del frenteamplismo) en El Mostrador, no es nuevo lo que ofrecen, es sacar el mercado de la educación, de las pensiones y de la salud. En el fondo, avanzar a que Chile se asemeje a los países de la OCDE, y en general, redistribuir la riqueza para evitar tanta desigualdad.

Pero en esta sociedad capitalista, no habrá reforma o transformación que se garantice estable y permanentemente si no apostamos a ir más allá, sin conformarnos con lo que el progresismo de la Nueva Mayoría nos quiere entregar. Es aquí donde nos preguntamos, entonces, si acaso será el camino de las pequeñas reformas garantizadas por el parlamento actual, o por uno un poco más democrático, el que entregue las transformaciones fundamentales. ¿Es nuestro horizonte asimilarnos a países de la OCDE? ¿Vamos por redistribuir la riqueza en general, sin considerar de quién es la propiedad de los medios que son parte fundamental de la producción de esa riqueza, como las grandes empresas del cobre o las forestales?

¿No hay posibilidad de pensar, luchar y organizarnos por un horizonte mayor, por una sociedad totalmente distinta? Y en esa perspectiva, ¿no podemos nosotros y nosotras, jóvenes, trabajadores, mujeres, mapuche, jugar un rol mucho más activo en la construcción de nuestros propios destinos?

Vamos por cambiar la sociedad de conjunto

Los empresarios y sus políticos gobiernan y se organizan en función de sus propios intereses. Que no se puede terminar con las AFP, que la educación puede ser gratuita pero el 2088, que la negociación por rama es imposible, que el subcontrato es bueno, que la homosexualidad es inmoral. ¿Cuántas veces no habremos escuchado esas frases salir de sus bocas?

Por eso no podemos confiar en que ellos nos entregarán nuestras más mínimas demandas. La única garantía de obtener aquello que exigimos desde hace tanto tiempo es poner en movimiento esa fuerza que se expresó en las elecciones; desarrollar la fuerza social de los trabajadores y trabajadoras, para obtener la educación gratuita o el fin de las AFP, que son medidas fundamentales. Pero no queremos detenernos ahí. Por eso nos decimos anticapitalistas. Porque creemos firmemente que otra sociedad, absolutamente distinta a la actual, es totalmente posible.

Apostamos por una sociedad de ruptura con el capitalismo, que lo supere en todo sentido. No sólo una sociedad donde hayan derechos sociales básicos garantizados o haya menos desigualdad, sino que una sociedad que no sea gobernada por una minoría deslegitimada y que decide el futuro de millones. Una sociedad y una economía que estén democráticamente organizadas en función de las necesidades de la humanidad en su conjunto. Donde sean las grandes mayorías trabajadoras las que gobiernen.

Por eso decimos que es posible trabajar 6 horas al día, 5 días a la semana. Porque la ciencia y la robótica han realizado avances fundamentales que permitirían redistribuir las horas de trabajo. El problema es que hoy esos avances están en función de las ganancias de los empresarios y no del bienestar humano.

Pero para esto, justamente las y los trabajadores deben ser sujetos políticos. Mientras los empresarios se organizan, nos dicen que sólo podemos hacer cambios cosméticos, en los marcos del capitalismo, y establecen las reglas del juego. Pero si los trabajadores se organizan junto a la juventud y las mujeres, seremos capaces de enormes cosas. Necesitamos nuestra propia organización.

¡Organicémonos!

Para avanzar a la conquista de nuestras demandas y para luchar seriamente por una sociedad distinta, no basta con votar por las ideas del anticapitalismo o con marchar de vez en cuando. Incluso con paralizar en las universidades y liceos, o con irse a huelga no es suficiente. Es necesario organizarse políticamente.

Por eso nos proponemos que los trabajadores y trabajadoras, jóvenes y mujeres levantemos un partido propio, independiente de los empresarios, que defienda nuestros propios intereses, y que esté asentado firmemente en nuestros lugares de estudio y de trabajo.

Por esto es por lo que hemos luchado durante el año. Con ese objetivo también es que levantamos las candidaturas anticapitalistas en Santiago y en Antofagasta. Campañas que llevamos adelante “a pulso”, junto a compañeras y compañeros convencidos de estas ideas, que luego del trabajo o del estudio se iban a los barrios a hacer campaña, levantando nuestras candidaturas por la convicción de cientos de trabajadores y jóvenes que le pusimos el hombro a esta tarea y pusimos las ideas del anticapitalismo a debatir en estas elecciones.

Esta columna es una reflexión, pero fundamentalmente se trata de una invitación, a los jóvenes, trabajadores, mujeres y estudiantes que votaron por nuestro proyecto en las elecciones, que apoyaron la campaña y que comparten las ideas que hemos planteado, o que están dispuestos a debatirlas fraternamente, a que nos organicemos y nos propongamos levantar un partido de los trabajadores para luchar por una nueva sociedad.

Para que en Chile exista un partido así tenemos grandes desafíos por delante. Pero hay piso importante desde donde partir, y herramientas que queremos poner en función de esa construcción y al servicio de quienes quieran proponerse esa tarea.
Por ese motivo es que levantamos el diario digital La Izquierda Diario, que es una importante herramienta no sólo para denunciar las desigualdades, la opresión, la represión o comentar las luchas en curso. Es un espacio abierto para difundir las ideas del anticapitalismo, de una sociedad distinta. Es una herramienta para que nos organicemos y debatamos cotidianamente. Está a su disposición.

En ese mismo sentido, en los próximos días inauguraremos una nueva casa anticapitalista y comunista, para reunirnos, para realizar actividades, para utilizarla como un punto de encuentro y discusión en el centro de Santiago.

A su vez, en las próximas semanas nos hemos puesto el desafío de legalizarnos como Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) en nuevas regiones del país, para presentar nuestras ideas a más lugares, en la búsqueda de confluir con nuevos sectores que se propongan el desafío aquí planteado.

La historia nos dice que es posible transformar la sociedad. Que el capitalismo no es eterno ni tiene la última palabra. No tenemos que quedarnos con “la medida de lo posible” o con la farsa del realismo sin renuncia. Podemos ir por más y luchar por otra sociedad.

Ponemos nuestras herramientas y lo que hemos construido en función de aquello, para que seamos cientos y miles que nos organicemos conjuntamente en pos de construir un gran partido que logre los objetivos propuestos. La invitación está hecha. Organicémonos.


Dauno Tótoro

Dirigente del Partido de Trabajadores Revolucionarios (Chile), y ex candidato a diputado por el Distrito 10.

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