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Red Internacional
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Lucha magisterial. Organizar y extender la lucha magisterial, pese a vacaciones

La insurgencia magisterial en la ciudad viene creciendo aceleradamente y sumando a más sectores en las últimas semanas. Sin embargo, el periodo vacacional amenaza con apagar la llama capitalina.

Soledad Farfalla Maestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Lunes 11 de julio de 2016

¿Qué debemos hacer para seguir organizándonos?

Primero se sumaron los sindicatos que integran la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y los gremios del Frente Amplio Social Unitario (FASU) en su manifestación de apoyo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) el 14 de Junio pasado.

Luego se sumó el sector salud; las y los trabajadores del gremio tomaron las calles el 22 de junio para denunciar la próxima reforma a su sector, como un paso necesario para seguir con la privatización de uno de los derechos más elementales en las vidas del pueblo trabajador y con un claro instinto de clase. Miles de médicos, enfermeras, laboratoristas y trabajadores precarizados de ese sector, decidieron sumar sus demandas a las nuestras manifestando en su movilización el apoyo a la lucha magisterial y el repudio a la masacre de Nochixtlán.

Pero además, el martes 5 de julio, un gran actor se sumó de forma permanente a la escena; las madres y padres de familia dejaron bien claro que están y estarán junto al magisterio para apoyar la exigencia de abrogación de la reforma educativa, pero sobre todo, para pelear junto a ellos por un mejor futuro para sus hijas e hijos.

Sin embargo, la maniobra del gobierno presionado por la enorme manifestación del martes 5, debiendo llamar a la reapertura del diálogo con el Secretario de Gobernación -el mismo que autorizo la entrada de la Policía Federal en Nochixtlán-, busca hacer tiempo, ya que necesitan contener la furia de los docentes, las madres y los padres de familia durante una semana más, pues el 15 de julio es el fin del ciclo escolar.

Ello implica que los centros en los que las madres, padres y vecinos se vienen organizando, las escuelas se encontraran cerrados, por lo que corremos el riesgo de la desorganización y que este sector de suma importancia en la lucha magisterial comience a perder su peso, que hoy es elemental para garantizar el cierre de las escuelas y que los maestros no sean severamente sancionados.

Y es que, aparentemente, su rol actual perdería sentido al ya no haber escuelas por cerrar, pero su aporte al conflicto va mucho más allá que el fin que superficialmente se ve. Ellos son, en múltiples casos, los que dan la fuerza a los docentes para sumarse a la lucha y perder el temor a las represalias, a garantizar que otros sectores de trabajadores sumen su solidaridad al conflicto y de generar una enorme contra campaña a la satanización del gobierno y los medios de comunicación al servicio de los poderosos contra el magisterio.

Construir espacios de organización para mantener y extender la lucha

Hoy más que nunca es de vital importancia construir y mantener espacios de organización locales, que se propongan con el objetivo de ser organismos de vinculación superior y que comprenda a todo el movimiento de la región metropolitana. En concreto y desde la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase, proponemos se conformen asambleas populares, en las que los vecinos de cada colonia –padres, madres, comerciantes, trabajadores de los diferentes centros de producción- elijan democráticamente a sus propios representantes que lleven las propuestas de cada asamblea popular a los espacios de coordinación del magisterio y revocables en caso de que no cumplan con su mandato.

Estamos convencidos de que el futuro de la educación pública para la niñez y la juventud mexicana, dependerá de la capacidad de madres, padres, docentes y todos aquellos que tengan el interés de mantener esta lucha pese al periodo vacacional o cualquier intento de tregua o desvío que quiera imponernos la política del gobierno. La vía de hacerle frente a estos riesgos, es que garanticemos la continuidad de nuestra organización para no interrumpir nuestra lucha por la abrogación de la reforma educativa.