Miguel Ángel Osorio Chong lanzó dos videos que se presume son el inicio de su campaña para el 2018. Los partidos de oposición ya lo denunciaron por “campaña anticipada” en el Instituto Nacional Electoral.
Jueves 29 de septiembre de 2016
No se hizo esperar demasiado Osorio Chong. Hace pocas semanas, la salida de Luis Videgaray del gabinete significó, en los hechos y hasta el momento, una retirada de la carrera presidencial por parte del ex- “supersecretario”. El titular de Gobernación aprovechó esto y rápidamente lanzó sus primeros movimientos, buscando posicionarse para el 2018. Con dos videos en las redes sociales, Osorio comenzó lo que la mayoría de los medios han llamado su “destape”.
Sabedor de que el Partido Revolucionario Institucional no parece contar con un presidenciable mejor posicionado ante la opinión pública, el ex gobernador del estado de Hidalgo, pretende “madrugar” a sus posibles contrincantes.
El panorama para el PRI y su eventual candidato no es fácil. Las encuestas lo ponen por detrás de Acción Nacional, y la deriva descendente de la popularidad presidencial vaticina pocas esperanzas para el 2018. Y no sólo eso. La elección en el estado de México para el 2017 puede ser un nuevo desbarranque, esta vez en el bastión de Peña Nieto. La caída de la figura presidencial es hoy el mayor lastre para el priismo. Y en su descenso, puede arrastrar a los poderosos gobernadores del tricolor, como ya se vio en junio, cuando el oficialismo resignó estados tan importantes como Veracruz. Algo que nadie, en primer lugar, los gobernadores y los grupos de poder al interior del PRI, quieren.
Por eso, no sorprenden los ejes elegidos por el secretario de Gobernación para iniciar esta operación política. El primero de ellos, centrado en la cuestión de la mujer y para que “no exista ningún tipo de violencia ni discriminación”. El segundo, resalta el compromiso del virtual candidato con las tradiciones y costumbres nacionales, orientado -como se ve en las imágenes y colores utilizados- a destacar la diversidad cultural. ¿Se tratará de un perfil distinto al que caracterizó a Peña Nieto? Podría estar apostando a presentarse como un político preocupado por las problemáticas que recorren a importantes sectores de la población. A la par, aunque juega con los colores nacionales (que son también los de su partido) pretende presentarse como alguien con un perfil propio. En estas circunstancias, explotar su cercanía con la figura presidencial sólo podría ser... explosivo.
Pero todos los intentos que parece estar formulando el secretario de gobernación para aparecer mediáticamente como “algo nuevo” es difícil. Choca en primer lugar con el hecho que Osorio es ni más ni menos que el titular de la Secretaría de Gobernación. Y que bajo el gobierno de su partido aumentaron los feminicidios y las redes de trata, así como la miseria que asola a los pueblos indígenas y el robo de los recursos naturales por parte de las trasnacionales imperialistas. Un verdadero cinismo, característico del partido responsable de la desaparición de los 43 normalistas.
La operación política lanzada por el responsable de la SEGOB coincide, también, con la decisión tomada por el PRI de suspender sus derechos al ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte. Aunque se traten de decisiones diversas, hay una lógica política común.
La dirigencia priista, y sus posibles candidatos, saben que, para soñar siquiera con mantener la presidencia, requieren “limpiar” y despegarse de los factores que responsabilizan de la debacle electoral de junio pasado. Duarte es uno de ellos, un resonante caso de corrupción a nivel estatal, con la complicidad federal, que logró lo impensable: perder uno de los principales territorios del país.
Junto a ello, cualquier candidato deberá buscar un equilibrio entre mantener la fidelidad formal a Peña Nieto que exige la pertenencia al PRI, con marcar cierta distancia, aunque sea prudente, del descontento popular con Los Pinos. Hasta donde llegará esta operación, es difícil. saberlo aún, así como si asumirá tintes “renovadores” dentro del tricolor.
Pero no hay que perder de vista que, aún una “renovación” discursiva e incluso algunas cabezas que rueden difícilmente alcanzará para recuperar la pérdida de popularidad y legitimidad del gobierno y para restablecer al PRI en las encuestas frente al Partido Acción Nacional y el resto de la oposición.
Mientras tanto, los demás partidos en el Instituto Nacional Electoral ya empezaron a interponer recursos contra lo que consideran actos anticipados de campaña. Comienza la disputa por la sucesión del 2018, y el INE es un territorio privilegiado para ello. Hacia adelante, la pelea por la presidencia es la pelea por quien administrará los planes de las trasnacionales y los grandes empresarios. Los trabajadores y el pueblo no deberemos confiar en las instituciones de este régimen político, ni en los candidatos de los mismos partidos responsables de la explotación y la miseria.

Pablo Oprinari
Sociólogo y latinoamericanista (UNAM), coordinador de México en Llamas. Interpretaciones marxistas de la revolución y coautor de Juventud en las calles. Coordinador de Ideas de Izquierda México, columnista en La Izquierda Diario Mx e integrante del Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas.