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Teatro. “Otra changa” de trabajo “excepcional”

Natalia Rizzo

Natalia Rizzo @rizzotada

Viernes 6 de febrero de 2015

Fotografía: Fernando Lendoiro

Un canillita y un hombre que trabaja en una empresa de seguridad privada, conviven en la calle cada día, lugar donde desarrollan su trabajo. Ellos como tantos “quieren entrar” así lo dicen y expresan, pero ¿entrar a dónde? Pues podría interpretarse que se refieren a entrar al “sistema”, encontrarse con la promesa de “triunfar”. Este gesto es la tensión en la obra que pareciera tener como metáfora dos objetivos, uno en cada uno de los personajes: conseguir un trabajo mejor y ganar un partido de fútbol.

Pero ¿cómo un canillita que reparte nada más ni nada menos que los diarios de los diferentes aparatos de prensa dominantes, va a estar afuera del sistema? Aparatos de prensa que manipulan la información y son parte del entramado político en donde diferentes sectores se disputan “la verdad”. Y ¿cómo podría pensarse que un hombre que se encarga de cuidar la propiedad privada va a estar afuera del mismo? Ellos no lo saben, pero ya están incluidos y son absolutamente necesarios.

Aunque en lo que no parecen estar incluidos es en la repartija de “las bondades que ofrece el capitalismo” solo a ese sector de la sociedad que puede viajar por el mundo, tener éxito y dinero, o simplemente una casa propia, mientras que otros no. Pero ellos creen que pueden solucionarlo a fuerza del esfuerzo individual bajo un pensamiento que dejan entrever en sus quehaceres cotidianos: - yo también quiero triunfar, quiero ser un héroe, si hay casos de pobres que se hacen ricos trabajando, yo también puedo ser uno de ellos.

Frases, ideas, libros, seminarios, que fueron conquistando el sentido común para hacernos creer que enriquecernos, tener un mejor nivel de vida, depende de cada individuo en forma particular valiéndose de casos aislados y tratando de convertir esas excepciones en la regla general.

Fernando Lendoiro

Aquí quiero detenerme

Dentro de ésta problemática está inmiscuida la obra. Una problemática que se vislumbra en el sentimiento de los dos protagonistas de no estar haciendo lo suficiente para mejorar, es una constante que los atraviesa: “el pobre que trabajando duro se hace rico, o famoso, o truinfa”. La ideología dominante utiliza estos lemas y los tergiversa, utilizando casos excepcionales "que confirman la regla”. Suele entenderse como “la excepción es la regla” cuando en verdad la excepción demuestra que hay una regla general.

En el imaginario colectivo, la frase se traduce como, “si no progreso es porque soy vago”, “si me esfuerzo puedo pasar de ser pobre a millonario” (así como les sucede a este agente de seguridad y a este canillita). Un caso excepcional que se desarrolla en arquetipos, en temas universales, forjando mitos e íconos que determinan el pensamiento y obturan la crítica, el enfoque científico, materialista, imponiendo el enfoque ilusionista. Estos lemas de la excepción interpretada como regla, nos someten a cuadrarnos en un marco de irrealidad donde sentimos el peso del fracaso por no poder formar parte de esa regla inexacta.

Miles de libros de autoayuda pueblan las librerías, miles y millones de entrevistas al pobre que logra un “ascenso social” para convencernos de un imposible: la riqueza está basada en la voluntad personal donde el esfuerzo inconmensurable y el trabajo dignifican. Todo lo que deseás ser, podrás alcanzarlo con el sólo hecho de pensar en ello y esforzarte.

Sin embargo, el pobre que se hace rico, es tan sólo una excepción en el sistema capitalista, y no la regla. El pobre muere pobre, el rico es cada vez más rico y cuanto más rico es, es porque más plusvalía le quita a los trabajadores que explota. . .

La obra deja planteados estos y otros cuestionamientos. Por momentos, deja entrever en los personajes, un comportamiento ligado a la frase a la que hacemos referencia y, en otros, se los ve perdidos, encontrando consuelo o sin encontrarlo. Pero ahí están: intentando, resistiendo y haciéndonos pensar con sus pensamientos.

Fernando Lendoiro

Natalia Rizzo

Artista Visual, nacida en 1980, oriunda de Villa Luro. Es profesora Nacional de Bellas Artes y realizó la Maestría en Artes Electrónicas de la UNTREF. Miembro de Contraimagen y del equipo de diseño e ilustración de Ideas de Izquierda.

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