Miércoles 5 de noviembre de 2014
El lunes pasado alrededor de las 19 Hs, unas 2000 personas se congregaron frente a la comisaría de Capitán Bermúdez a raíz del asesinato de una joven de 18 años el domingo pasado en la puerta de un boliche de la misma ciudad. La consigna con la cual se convocó la marcha, en un evento de Facebook, y la cual levantan los medios de comunicación locales y nacionales para sostener el discurso de que el principal problema social es la llamada “inseguridad”. Sin embargo, en la marcha las consignas que primaban, si bien es cierto que por momentos se coreaba la palabrita en cuestión, eran las que acusaban a los policías por su relación con el narcotráfico y los negociados ilegales.
En una ciudad como Bermúdez las noticias corren rápido, y ya el mismo domingo a la tarde se rumoreaba que el autor del hecho era alguien que tenía vinculación con el narcotráfico, por eso la gente se reunió frente a la comisaría. Porque tienen claro que los que sostienen los kiosquitos de drogas en esta ciudad y en todas, son los mismos policías, y las más de 2000 personas que se movilizaron necesitaban pedir explicaciones.
La respuesta de uno de los uniformados frente a las preguntas de la multitud pintó de cuerpo entero la lógica de toda una fuerza puesta al servicio de los intereses de los poderosos. El oficial se tomó los genitales y le lanzó una sonrisa burlona a la multitud que estalló de rabia y azotó, con cuanto objeto contundente tuviese a mano, la comisaría. No contentos con esa provocación los policías desde adentro y cobardemente comenzaron a responder con balazos de goma a los piedrazos, no de forma disuasiva sino que apuntando hacia las persona que huían del lugar desde el primer disparo.
Como si la dispersión de la multitud que provocaban sus armas no bastara, se animaron a más -ya envalentonados sabiéndose superiores en poder de fuego que los ciudadanos de a pie- avanzaron casi hasta la ruta 11 disparando no al cielo sino a los cuerpos de las cientos de personas que quedaban todavía en los alrededores del lugar. La mala puntería de los efectivos hizo que no se tengan que lamentar víctimas de gravedad, pero un hombre mayor que se encontraba en el lugar presenciando los hechos fue impactado en la cabeza por el rebote de uno de los disparo y cayó al suelo, aunque rápidamente fue asistido por el resto de los que huía frente a la avanzada de los policías.
Por supuesto que luego de eso, varios móviles con sus azules y titilantes luces desfilaron para todos los puntos de la ciudad como para demostrar que además de armas los garantes de los negociados ilegales tienen vehículos. La gente que se congregó por cientos frente a la comisaría buscando respuestas volvieron a sus casas con la más reveladora de las lecciones para aprender sobre este sistema: la policía no es parte de la solución, es parte del problema.