Con un claro repunte de los precios del azúcar y del biocombustible, la zafra 2014 vuelve a reportar importantes beneficios para la industria azucarera.
Emiliano Trodler Economista
Miércoles 15 de octubre de 2014
Esta semana culmina la zafra 2014 para 13 de los 15 ingenios de Tucumán. Con un claro repunte de los precios del azúcar y del biocombustible, la zafra 2014 vuelve a reportar importantes beneficios para la industria azucarera.
El primero en concluir la zafra fue el Ingenio San Juan, que adeudando el pago de los salarios de septiembre y que en medio de un contundente paro dio por finalizada la molienda.
Recordemos que en 2013 las cámaras empresarias de industriales y cañeros actuaron en bloque para solicitar a los gobiernos provincial y nacional políticas para el repunte de los precios internos del azúcar. Con la bolsa de 50Kg a $140 en 2013 los medios de comunicación anunciaban “la peor crisis azucarera de los últimos 30 años”.
En un informe sobre la industria azucarera argentina, desmentimos semejante cuadro de situación analizando las tendencias del mercado mundial, los precios internos, niveles de producción y superficie cultivada, y analizamos los Estados Contables de los principales ingenios de la región.
Analizamos la disputa de intereses entre cañeros e industriales, entre pequeños y grandes productores, y detallamos el impacto diferenciado de la caída de los precios en cada sector. Llegamos a la conclusión de que los principales afectados por la caída de los precios eran los pequeños cañeros y que la rentabilidad de los ingenios y grandes productores de caña seguía gozando de buena salud.
La caída del precio a corto plazo de la bolsa de azúcar de 50kg tuvo otro impacto para los grandes ingenios, que entregan el 60% de la producción a la industria alimenticia con precios más estables, y que además vienen con un sostenido crecimiento en la producción de biocombustibles, sin siquiera llegar a cubrir aún el 10% de corte de las naftas dispuesto por el gobierno nacional. Hemos demostrado que la industria azucarera se maneja, no con uno, sino con varios precios del azúcar: precio de la bolsa de 50kg que comercializan los cañeros e ingenios chicos, precios de supermercado, precios de los biocombustibles, precios del azúcar de exportación, etc.
Hasta se ha desarrollado el mercado de los “pesos azucareros” a partir de la especulación financiera de contratos a futuro. Un negocio que viene creciendo de la mano de la expansión ininterrumpida en la producción de biocombustibles.
La caída de los precios afectó fundamentalmente a los cañeros chicos que vieron sus márgenes de ganancia achicarse. El diario La Gaceta fue su portavoz, anunciado una catástrofe que nunca ocurrió. Las patronales aprovecharon para negociar las paritarias a la baja llevando el cuento de la “mala racha”, el “hay que cuidar la familia azucarera” (todos los años lo mismo), para seguir exprimiendo a los trabajadores azucareros en condiciones infrahumanas, con el aval de un gobierno que procura la precarización laboral extrema como siniestra “ventaja comparativa” para atraer la inversión de actividades como el citrus, las frutas de estación, o los call centers.
La zafra 2014 comenzaba estrenando el IPAAT (Instituto de Promoción de Azúcar y Alcohol de Tucumán), una especie de mesa de coordinación azucarera conformada por dos representantes industriales, dos cañeros, y dos representantes elegidos por el Poder Ejecutivo provincial. Uno de ellos es el ex diputado, ex radical, ahora alperovichista y cañero, Secretario General de la FOTIA: Roberto Palina. Desde su asiento en el IPAAT Roberto Palina no puso un solo punto de la agenda de los trabajadores sobre la mesa. Ni uno. Pero sí llamaba a sostener los precios del azúcar y al pequeño productor cañero.
Este organismo tiene por objeto establecer mecanismos para mantener a flote los precios internos fijando cupos de exportación para descomprimir la oferta de azúcar (los precios internos están por encima de los precios internacionales).
Este es el fondo de la disputa entre industriales y cañeros, y entre productores grandes y chicos y la verdadera causa de la “crisis”: la anarquía de la producción capitalista del azúcar, cuyas consecuencias que terminan pagando el trabajador y la población consumidora.
Los ingenios medianos de Tucumán, que muelen mayormente caña comprada a productores, bajo un régimen de maquilas (entregan el 58% del azúcar que reconocen haber producido por la caña comprada), intentan descargar la caída de los precios sobre estos últimos. Al mismo tiempo reclaman una tabla de precios fija para sostener y aumentar los precios internos.
Durante el 2014 los cañeros siguieron en disputa con los industriales, denunciaron la ineficacia del IPAAT y de la AFIP para controlar el mercado negro. Sin embargo, las sequías y heladas de principios de año fueron más efectivas para descomprimir la oferta de azúcar y llevar el precio de la bolsa de 50kg a $240 promedio, una importante suba respecto al año anterior.
Según un informe de Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán, “los precios oficiales del bioetanol han evidenciado un crecimiento ininterrumpido, mes a mes, durante 2014, dando cuentas de buenos resultados para la actividad”
Los rindes de sacarosa pasaron del 5% al 11% en esta misma zafra, y la producción total de azúcar estaría creciendo en un 30% respecto a 2013. Es por eso que al inicio de la zafra el precio llega a un pico de $260 para caer luego a $240.Por otra parte, se espera que en estos días el gobierno confirme una “cuota americana” de 43.000 Tn para exportación, con suba del precio a U$ 360.
El saldo de la zafra 2014 arroja importantes ganancias para grandes ingenios como Ledesma, El Tabacal, y Atanor y buenos resultados para la industria azucarera en general.