La Iglesia católica en Salto prohibió a una educadora lesbiana a enseñar catequesis.
Toda nuestra solidaridad con la mujer lesbiana agredida por la Iglesia
Miércoles 15 de marzo de 2017
La decisión corrió a cargo del cura de la capilla Raúl García, quien expreso en algunos medios locales (Página 33 y Quinto elemento) sobre el tema que "No nos parecía adecuado por un tema de opción personal, que no se cuestiona para nada; se le plantea que en este espacio no convenía que participara por estar en una opción diferente a lo institucional. No es conveniente desde el punto de vista educativo, no se cuestiona la opción de la persona".
Por su parte Pablo Galimberti, obispo de Salto ratificó y justificó a su subordinado afirmando que "una persona que se declara homosexual no puede enseñar catequesis, la doctrina católica según la Iglesia Católica"; y a su vez intentó esbozar una explicación "teológica-pedagógica" sobre la violencia lesbofóbica de la iglesia, cuando aseveró "Puede, y no hay inconvenientes, que sea docente de matemática, historia, otros ámbitos. El catequista no es meramente uno que enseña un libro. Enseña con su testimonio, con su vida".
Otra perla más
No olvidemos otras expresiones de la Iglesia católica en los últimos meses, como las declaraciones del arzobispo de Montevideo Daniel Sturla, que había recomendado a la sociedad uruguaya "sacarse el balde laicista"; o con respecto a otras corrientes religiosas, las aberrantes declaraciones del pastor Márquez que aseguró que "el lobby gay impulsa el sexo con menores y animales".
Este último episodio de discriminación y violencia homolesbotransfóbica constituye una perla más en el rosario de la ofensiva clerical de las diferentes religiones en general, pero de la Iglesia católica en particular contra el carácter laico del estado uruguayo, y la laicidad como conquista democrática de las grandes mayorías y como una de las mejores tradiciones de nuestro pueblo.
Un antro de pedófilos contra el lesbianismo
La Iglesia católica apostólica romana, que constituye a nivel mundial, posiblemente la estructura organizada más extendida y numerosa de pedófilos y ladrones de la inocencia infantil, son los encargados universales de impartir doctrina acerca de cómo vivir una sexualidad "sana" y "natural".
Basta sólo mirar la película ganadora del Oscar en 2016 "Spotlight", sobre la investigación periodística acerca de los abusos de menores por parte de la Iglesia en Boston, para comprender la magnitud planetaria del daño psicológico, social, moral y espiritual perpetrado por parte de la Iglesia católica contra los niños de este mundo. Y es precisamente esta misma Iglesia, la que hoy en Uruguay arremete contra lxs que vivimos una sexualidad diferente, como esta educadora en Salto que tiene que soportar todo el peso del Santo Oficio de la Inquisición.
Toda nuestra solidaridad con la mujer lesbiana agredida por la Iglesia; todo nuestro repudio a la Iglesia católica, y una sencilla advertencia: si pretenden continuar en su ofensiva reaccionaria contra la laicidad y los derechos democráticos, les responderemos con voz firme e irrenunciable: No pasarán !!!