Siguiendo las recomendaciones del FMI, la obra social para jubilados y pensionados comenzó el año con una serie de modificaciones en su estructura administrativa que, más que cuidarlos y protegerlos, los expulsa al mundo del “sálvate cómo y dónde puedas”.
Lunes 11 de febrero de 2019 15:27
El 2019 llegó con recortes y cierres de oficinas en la obra social de jubilados y pensionados, volviéndose cada más inaccesible para los más de 4 millones de afiliados y afiliadas de todo el país.
La resolución 2019/225 del 31 de enero, que lleva la firma del sub director ejecutivo, Victor Hugo Lopez Monti, dispone el cierre de diez oficinas, habiendo evaluado “indicadores y parámetros tales como cantidad de afiliados, características geográficas, transporte público, complejidad de los trámites, cantidad de empleados por local de atención y distancias de las dependencias”.
Los afiliados y afiliadas de las ciudades de Piñeyro, Santa Lucía, Juan Manuel de Rosas y Quequén (Buenos Aires), San Agustín ( Entre Ríos), Dolavon ( Chubut), La Puerta (Catamarca), Nonogasta (La Rioja) , Plaza Huincul (Neuquén) y BDA Pto. Gral. San Martín (Santa Fe); se quedarán sin las oficinas de atención de Pami, algunas de las cuales funcionan hace más de 30 años.
¿El motivo? Según la gestión actual “deviene necesario optimizar el uso de recursos institucionales tanto en materia de recursos humanos, así como en cuanto a los recursos de naturaleza económica, resguardando un equilibrio entre las necesidades y densidad de la población beneficiaria”.
El FMI lo dice insistentemente: los viejos viven mucho, y si viven mucho que sigan trabajando, por eso las “urgentes sugerencias” a nivel mundial de reformas jubilatorias. Medidas que hacen imposible el acceso al derecho a la salud a miles de adultos mayores.
Absurdo pensar en la accesibilidad con el cierre de los centros de atención. Miles de jubilados deberán trasladarse a otras dependencias para realizar todos sus trámites, situación que genera enorme dificultades y nuevos gastos imposibles de afrontar; afectando aún más su economía ya desangrada.
Un nuevo golpe que se desata contra uno de los sectores más vulnerados por este gobierno
En algunas localidades como Quequén, Santa Lucía y Plaza Huincul afiliados y trabajadores han realizado protestas contra estas medidas.