Eva Tulla Estudiante I.S.F.D 88 San Justo
Miércoles 27 de julio de 2016
Se supone que la obra social más grande de Latinoamérica tiene como función proteger la salud y brindar servicios esenciales a las personas mayores de 60 años.
Son cientos de miles los jubilados que no cuentan con el dinero para tener todos los servicios de manera privada.
La historia que viví comienza en el km 32 en Virrey del Pino, donde fui informada de los diversos papeles que tenía que presentar en varios lugares, alejados unos de otros. Luego tuve que pasar por la localidad de González Catán, para terminar en San Justo; Perú y Arieta.
Acá se realiza el trámite para la rehabilitación y el trámite de la ambulancia en Santamaría y Eirrizague. Todo esto para que mi mamá pueda contar con un derecho básico, al estar inmovilizada producto de un A.C.V.
Luego de recorrer todos los lugares con los trámites aun sin terminar por problemas administrativos varios, entre comas y letras que faltaban, finalmente se logró el sí de algunos de los estudios, quedándome sin terminar el de la fonoaudióloga. Para esto PAMI del km 32 me informa que se realiza en Catán.
Allí concurro por varios días pero al llegar allá siendo más de las 11:30hs de la mañana, me comunican que no hay más números, que tengo que concurrir antes de las 8hs, cosa que se me dificulta porque atiendo a mi mamá.
Luego de estos intentos fallidos, consigo que me atiendan, pero la respuesta fue la siguiente: “Este trámite se realiza en San Justo en la calle Perú y Arieta”.
Sería bueno que no se tuviera que ir de un lado al otro para lograr conseguir estos beneficios, porque yo lo pude hacer. Pero ¿qué pasa con esa persona que tiene problemas de salud y se tiene que trasladar del km 38 hasta diferentes lugares?
También me informan que para contar con la silla de ruedas tenía que esperar 8 meses. Lo mismo pasa con los pañales donde me entregan una lista de farmacias, pero que una vez ahí las respuestas son las mismas en todas "no entregamos pañales de P.A.M.I."
Finalmente, y luego de mucho recorrer y habiendo pasado quince días, encuentro una farmacia donde sí se entregan pañales de PAMI, pero la base de datos me tiene otra sorpresa, PAMI no está entregando los formularios necesarios para el retiro de los pañales.
Muchas veces al realizar el pedido de la ambulancia se me ha cuestionado que este servicio le corresponde a las personas con discapacidad, “que este no es un remis", siendo un servicio para todo aquel que no tiene movilidad, no importa cual fuera esta, es un derecho.
En el transcurso de estos meses realizando diferentes trámites he estado observando la crueldad y la falta de recursos que este sistema mantiene sobre los jubilados. Mientras los funcionarios del gobierno están a favor del aumento de la edad jubilatoria, los jubilados sufren en la cotidianidad el no contar con sus derechos.