El subsidio es entregado de forma trimestral desde el mes de mayo de 2020, a pesar de la pandemia y la creciente inflación. Sigue la miseria para los jubilados.
Martes 16 de febrero de 2021 11:11
Desde el mes de mayo del año pasado, la obra social para jubilados y pensionados reemplazó, en el marco de la llegada de la pandemia, la entrega de mercadería que realizaba en los centros de jubilados a través del Programa Alimentario Probienestar por el cobro de una ayuda económica trimestral de $1700, incorporada al pago de los haberes jubilatorios.
“Es un refuerzo a una población que los argentinos sabemos que son una población muy vulnerable. Y estos 540 mil (afiliados afectados al programa) son los más vulnerables que necesitan un refuerzo alimentario como parte de las políticas de salud”, afirmaba Luana Volnovich, titular del organismo, cuando presentaba la novedad en conferencia de prensa desde Casa Rosada junto a Fernanda Raverta, su par del Anses.
Sólo recién a fin de año, PAMI volvió a “reforzar” a los y las jubiladas de este programa con un bono de $1500 por única vez.
Llamar refuerzo alimentario a la entrega de $18 por día en un contexto de aumento de precios, donde Anses ha vuelto a cobrar los préstamos que miles de jubilados habían solicitado por sobrevivir hasta fin de mes, y sin olvidar la pandemia, linda lo perverso cuando apenas alcanza para unos pocos caramelos.
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Hay que agregar que la obra social suspendió los beneficios económicos que entregaba PAMI para solventar el pago de alquileres o servicios, realiza constantes cambios sobre las prestaciones médicas que demoran la entrega de insumos o la realización de prácticas, o la baja de servicios como internación domiciliaria lo que deja aún más a la deriva a los afiliados y afiliadas por parte de un organismo que dice bregar por su salud.
Un adulto mayor para llegar a fin de mes necesita, según lo estima la Defensoría de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires, alrededor de $50.000 pesos. Los números siguen sin cerrar para casi el 70 % de los jubilados que cobran menos de $20.000 de jubilación.
Lo único que cierra es la destrucción de los ingresos y el poder adquisitivo de los jubilados que deben elegir entre tener salud o saciar apenas el hambre.
Los jubilados en Argentina son uno de los sectores más pobres, en condiciones de extrema vulnerabilidad y que requiere de medidas sanitarias y alimentarias de emergencia en este contexto de pandemia.
Los distintos gobiernos han usurpado de forma permanente los fondos de los jubilados para pagar deuda y en beneficio del financiamiento del Estado. El gobierno de Alberto Fernández no es la excepción.