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Red Internacional
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Libertades Democráticas. PROtocolo: saltar el “corralito” en defensa de la libertad de “prensa”

La CEOcracia macrista pretende silenciar y reprimir con el protocolo y también avasallar el derecho a ejercer libremente nuestro trabajo de prensa. Desafiar el corralito del Protocolo es un legítimo derecho para impedir que nos silencien.

Martes 23 de febrero de 2016

Fotografía: Archivo Enfoque Rojo

No es extraña la coincidencia de la aparición del protocolo a un mes de la represión de trabajadores de Cresta Roja, días después de reprimir la murga de los pibes de la villa 1-11-14, y que, una vez anunciado, hayan intentado impedir por tercera vez en lo que va del año, la ronda de las Madres de Plaza de Mayo. A días de acontecer el primer paro nacional, llamado por ATE, contra el gobierno de Macri y de que no cerró el acuerdo en la paritaria docente. ¿Será un protocolo a medida para cuando Obama pise suelo argentino?

El kirchnerismo intentó implementar también un protocolo de seguridad pero no pudo avanzar en promulgar una ley contra los piquetes, aunque sí mantuvo vigente el artículo 194 del Código Penal, y bajo su gobierno se mantuvo el procesamiento de más de 5.000 luchadores. En aquel entonces los presos de Las Heras eran perseguidos con causas armadas y los docentes eran acusados de “vagos privilegiados” con tres meses de vacaciones, entre otras declaraciones antiobreras.

La diputada Myriam Bregman (PTS/FIT) denunció la inconstitucionalidad del protocolo que atenta contra varias cuestiones. La primera es el derecho a la protesta y para que nadie observe y saque a luz la represión que infligen a los que luchan, es que incorporan el segundo elemento, que es atentar contra la libertad de prensa.

Tanto ARGRA (Asociación de Reporteros Gráficos de Argentina) como Sipreba (Sindicato de Periodistas de la República Argentina) y hasta la “clarinista” Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) emitieron comunicados repudiando este “protocolo antipiquetes”.

Dice el comunicado de SiPreBA: “Reporteros gráficos, camarógrafos y periodistas, rompiendo en muchos casos con la línea editorial de las empresas donde trabajan, aportaron con su registro de los hechos a que no queden impunes los asesinatos.....” y muchas veces tomamos ciertos riesgos exponiéndonos a recibir palos, gases y balas de las fuerzas represivas cuando queremos documentar las protestas. Ejemplos de esto son los de Pepe Mateo que registró el asesinato de Kosteki y Santillán en la estación de tren de Avellaneda. Los canales de TV que registraron a la patota de Pedraza disparando a Mariano Ferreyra.

En 2014 la Gendarmería de Berni trató de que la prensa no registrara los cortes de la Panamericana que hacían los trabajadores de Lear. Desde Enfoque Rojo y TVPTS los hemos cubierto todos. Gracias a nuestro trabajo periodístico fue posible denunciar al “gendarme Carancho” Torales y al infiltrado Coronel Galeano. Gracias a ese trabajo periodístico es que nuestro registro fue utilizado como prueba para demostrar que el Proyecto X de Cristina seguía funcionado.

El macrismo pretende regimentar la protesta y también a la prensa para llevar adelante su plan de ajuste. Los trabajadores de prensa no podemos aceptar que regimenten nuestro trabajo con el objetivo de más impunidad para las fuerzas represivas, las cuales reprimen, encarcelan y persiguen a quienes salen a luchar por sus reclamos haciendo uso de su legítimo derecho a la protesta. Desafiar el corralito del protocolo es el primer paso para impedir que nos silencien, defendiendo el derecho a la libertad de prensa y el derecho a la protesta.


Enfoque Rojo

Agrupación de fotógrafas y fotógrafos integrado por militantes del PTS e independientes. En tiempos donde unos pocos son los dueños de todas las cosas, donde los grandes poderosos también se apropiaron de la “verdad” haciendo de la noticia una mercancía más... Nosotros hacemos periodismo militante, informando con rigurosidad periodística, aportando ideas para tomar partido y para cambiar de raíz la realidad. Porque aquella pretendida imparcialidad no es tal, cuando de un lado existe una minoría amparada por todo el aparato del Estado, y del otro, una inmensa mayoría que día a (…)