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Red Internacional
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Estado Español. PSOE: entre la desinfección de Catalunya y unos Pacto de La Moncloa II

El nuevo ejecutivo de Pedro Sánchez expresa a derechistas anticalanistas y “responsables” que pretenden mantener ésta democracia blindada con otro Pacto de la Moncloa.

Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968

Lunes 11 de junio de 2018

El ejecutivo de Pedro Sánchez ha echado a andar ya con todo el Gabinete en pleno. En Izquierda Diario hemos analizado el falso feminismo de estos socialliberales, el nuevo ministro de interior y la ministra del Castor. En ID hemos concluido que Sánchez era el parche de un bipartidismo agónico.

El "socialista" de Societat Civil Catalana

Este fin de semana hemos tenido más pruebas de lo que será la recién iniciada legislatura de Sánchez. Por un lado, el flamante ministro de exteriores, Jordi Borrell ha demostrado porqué estuvo en el escenario montado por la organización derechista Societat Civil Catalana. Borrell destacó meses atrás por responder a Miquel Iceta “Se debe curar el cuerpo social, por eso hay que pasar bien el desinfectante y después, claro, se ha de coser”.

Pero el domingo lo ha hecho peor aún. En el programa de Ana Pastor demostró que esa famosa frase no era un exabrupto del momento. Llegó a decir que en Catalunya “Estamos al borde de un enfrentamiento civil.” y que su Gobierno reconoce que “la sociedad catalana tiene heridas y esas heridas las tenemos que curar”. Habló de crear un proyecto ilusionante para la sociedad catalana, cuando la gran mayoría de la sociedad pide votar legalmente si se mantiene dentro del marco legal español o si crea uno nuevo. De eso no dijo nada. A los más de 2 millones que votaron el 1-O, no les dijo nada.

Sin embargo tuvo que reconocer que “hay un porcentaje de la sociedad catalana que ha desconectado de España” incluso que ese porcentaje ha crecido sensiblemente. No solo ello, Borrell ha “podido constatar cómo el relato de la España moderna, el relato del país que somos, no ha ganado la batalla. Ha ganado la batalla más bien el otro relato. El del pueblo que lucha por su libertad…”. Sin embargo, no se pregunta por qué eso ha sido así y mucho menos da una respuesta política. ¿En qué se diferencia el diálogo de Borrell, de lo que ofrecía Rajoy?

El grupo de los responsables

La Ministra de Política Territorial, Meritxell Batet más bien se decanta por buscar algún tipo de salida elegante para el reaccionario Régimen del 78. Batet habló de una reforma de la Constitución del 78 realizada desde el debate del sistema autonómico. Y, para que se vea la dinámica de dicha iniciativa, la Ministra invitó a todas las fuerzas políticas a que sean parte de la comisión parlamentaria impulsado por el PSOE. Otro carpetazo más.

Meritxell Batet afirmó que esta reforma solo podrá ser impulsada desde un consenso similar al del 78. Es decir, un acuerdo por arriba con todas las fuerzas políticas, la Corona y el Búnker para luego chantajear al pueblo con que es eso o el caos. Se plantea un período indefinido de tiempo en el cual se pueda recuperar el diálogo y la confianza, sobre la base de una durísima represión contra el pueblo catalán y con presos políticos en las cárceles de Madrid.

La titular de Política territorial está sumamente preocupada por el grave desprestigio que están sufriendo las instituciones españolas. El bloque del 155, la judicatura y la Corona se han jugado el tipo en ésta guerra institucional contra el pueblo catalán. Por ahora van logrando que las fuerzas catalanas se adapten al estrechísimo marco autonómico, aunque no logren convencer a esos más de dos millones que votaron opciones independentistas o ese 80% que quiere votar en referéndum.

Por ello, éste Gobierno social-liberal de Sánchez busca crear los marcos de un gran acuerdo para “servir un café para todos”. Pero ésta vez el café parece que es el mismo que el del año 78, Incluso peor, porque estamos en el medio de la peor crisis en décadas. Y, por tanto, difícilmente podrá ser servido sin una fuerte dosis de ajustes, recortes y represión.

La “solución” de los responsables es una solución acorde a los intereses del búnker, el Ibex 35 y el Régimen del 78. El Partido Socialista Obrero Español, que hace muchas décadas perdió lo de socialista y lo de obrero, se propone como el garante y agente de ésta reforma constitucional. Lo que está claro es que ésta reforma constitucional es completamente opuesta a los intereses de la clase trabajadora y el pueblo pobre.

Si los social-liberales persiguieran una reforma constitucional a favor de los trabajadores y el pueblo deberían apelar a un amplio consenso buscado en los lugares de trabajo, en los estudios y barriadas populares. Deberían iniciar un proceso constituyente basado en la movilización de las masas para torcer el brazo al búnker y el Ibex 35. Sin embargo, hacen todo lo contrario. Al fin y al cabo son los escuderos de esta democracia para ricos.

De ninguna manera promoverán la caída de la reaccionaria monarquía española. Tampoco cambiarán de raíz la judicatura con sus ilustres apellidos provenientes del franquismo. Menos aún depurarán las fuerzas armadas y de seguridad promoviendo a hijos de obreros entre los oficiales. Tampoco acabarán con las millonarias “ayudas” a la Iglesia y a los terratenientes como la fallecida “duquesa de alba”. No acabarán con todo ello porque fue el mismo PSOE junto a la derecha y el conjunto Régimen quien se encargó de mantenerlo.