En medio de la crisis económica, política y el acelerado proceso de rupturas en el PT, el PSOL ha evitado asumir una posición de claro combate a Dilma, Lula, el PT y todo el oficialismo, enfocando sus críticas en Eduardo Cunha (PMDB) y en la derecha.

Leandro Lanfredi Trabajador petrolero | Rio de Janeiro
Viernes 9 de octubre de 2015
Fotografía: Representantes de varias corrientes del PSOL junto al presidente estadual de la CUT de San Pablo y Guilherme Boulos del MTST
Eso se evidencia no solo en las intervenciones de sus figuras (salvo en algunas corrientes minoritarias) sino también en el terreno de lo que pretenden camuflar como “lucha contra los ajustes”.
Después de la negativa de un ala minoritaria del PSOL a participar del acto del gobierno el 20 de agosto y de su participación en las movilizaciones del 18 de septiembre bajo la consigna “contra el gobierno y contra la derecha”, ahora se reunificaron en amplísima mayoría, por ahora sin ninguna crítica, en una política más a la derecha que un simple acto callejero: lanzan un frente permanente con los oficialistas, el llamado “Frente Pueblo Sin Miedo”.
Además, se niegan a sacar lecciones de la ruptura de su único senador, Randolfe Rodríguez, y de su único intendente, Clécio de Macapá, que ingresaron al partido Rede de la excandidata presidencial Marina Silva, y siguen ingresando en su partido a figuras políticas que no tienen nada que ver con la independencia política de la clase trabajadora frente al gobierno y los partidos burgueses.
Venimos insistiendo que, en este escenario nacional, donde no podemos estar ni con la derecha ni con el gobierno, el PSOL podría cumplir un papel fundamental de combate al PT en especial buscando canalizar por izquierda la insatisfacción popular. Fue en ese sentido que votamos como Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRT) la política de entrar en el PSOL para luchar por una orientación revolucionaria en ese partido, con el eje fundamental de combate al PT y al lulismo y su influencia en la clase trabajadora. Sin embargo, vamos aquí a debatir francamente contra esta política adaptada que si sigue profundizando ese curso, el PSOL va a perder la oportunidad de presentarse como una verdadera alternativa política frente a la crisis del PT.
El “Frente del Pueblo Sin Miedo” blinda a la CUT en su papel de fuerza auxiliar en el ajuste contra los trabajadores
El “Frente del Pueblo Sin Miedo” fue constituido a fines de septiembre como un frente permanente con objetivos declarados de luchar contra los ajustes y contra la derecha. Son signatarios del frente el Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST), el Movimiento Sin Tierra (MST), la Central Única de Trabajadores (CUT), la Central de Trabajadores y Trabajadoras de Brasil (CTB), la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) y prácticamente todas las alas del PSOL. El día 6 de octubre, varias referencias del PSOL participaron de una conferencia de prensa de este frente, con la presencia de Luciana Genro.
Unidades puntuales con sectores oficialistas alrededor de movilizaciones concretas con demandas específicas y progresistas son posibles y útiles a los trabajadores. Cuando la CUT llamó a movilizaciones contra el Proyecto de Ley que amplía y precariza la tercerización (PL4330), era correcto “golpear juntos”, guardando toda independencia para mostrar el papel de Lula y Dilma en ampliar la tercerización y también exigir a la CUT una movilización efectiva en sus bases.
Este frente no se trata de nada parecido. Por más que pueda convocar a uno u otro acto y plantear críticas a las medidas del gobierno para parecer que “lucha contra el ajuste”, ese frente termina siendo un punto de apoyo para el gobierno por la vía de sus agentes en el movimiento sindical y popular, la CUT, la CTB, la UNE y otros agentes oficialistas. La CUT está traicionando a todas las luchas en curso para defender al gobierno, basta ver la reciente huelga de correos y su política de Programa de Protección al Empleo (PPE) en las industrias. El PCdoB está votando en el Congreso a favor de todos los ajustes a pesar de que dicen estar en contra. Cerrar los ojos a eso y lanzar un “frente permanente” con esos sectores no puede ser más que un chaleco salvavidas para el gobierno y esas direcciones que deberían hundirse junto con él.
Algunos componentes en ese frente con el petismo como Guilherme Boulos del MTST y Luciana Genro, buscan justificarlo diciendo que este frente sería de “izquierda” y no un frente oficialista como el “Frente Brasil Popular” liderado por Lula y Stédile (1989). Sin embargo, ¿cómo es posible diferenciarlos si gran parte de los signatarios de uno también son signatarios del otro? Douglas Izzo, presidente de la CUT de San Pablo respondió en la rueda de prensa de lanzamiento de este “Frente Pueblo Sin Miedo”, cuando le preguntaron sobre la relación entre este frente y el Frente Brasil Popular: “la diferencia es que este Frente es exclusivamente de movimientos sociales, mientras que el FBP habían partidos en la organización (...) La CUT apoya, coordina y participa de los dos frentes porque ambos actúan en defensa de la clase trabajadora y de la población brasilera”. Es decir, la CUT pone en evidencia lo que el PSOL y el MTST quieren ocultar, que a fin de cuentas los dos frentes son funcionales para el gobierno. Así, el PT y el PCdoB pueden seguir votando todos los ajustes y aparecer junto a otros sectores de izquierda “luchando” contra ellos para intentar sobrevivir en el movimiento de los trabajadores y el pueblo que le tiene cada vez con más odio al gobierno, al PT y a los ajustes.
Ya vimos cómo en la manifestación del 20 de agosto, cuando parte del PSOL (Insurgência, Unidade Socialista, entre otros) participó junto con el MST de los actos convocados por la CUT, aparecieron críticas a los ajustes y a Levy pero el tono general, nacional, que primó fue la “defensa de Dilma contra el golpe”. Si eso ocurrió en un día de acción puntual, ¿qué se puede ganar en un frente permanente con estos defensores de Dilma? ¿Qué en este acuerdo va en el sentido de combatir al lulismo, al petismo y al papel concreto que la CUT y la CTB están desempeñando para la aprobación de los ajustes en las fábricas, las derrotas y el aislamiento de las huelgas?
De este modo construyen un frente que da poco miedo. No da miedo a las patronales ya que es un frente con la CUT, que ayuda a implementar el PPE, y tampoco mete miedo al gobierno, a Dilma o a Lula, ya que son concientes del papel de la CUT, la CTB y la UNE de auxiliar en su defensa “contra la derecha”, aun que para eso tenga que disminuir el “fuego amigo” contra los ajustes.
Lo peor es lanzar esa política en un contexto en el que está cada vez más claro, a pesar del juego político para ganar votos y del sensacionalismo de algunos diarios, que el tal “golpe” no existe y que el PT y el gobierno están fortaleciendo ellos mismos a la derecha y poniendo el gobierno cada vez más en sus manos.
Toda la presión es principalmente para debilitar al PT, pero la clave es que la burguesía nacional e internacional no deja de disciplinar a todas las alas de los partidos del orden para que garanticen la gobernabilidad para aplicar los ajustes. ¿Aun después de la reforma ministerial en la que Lula negoció la rendición de Dilma y su control (Lula) sobre el gobierno, unificando y centralizando el PT y concediendo todo al PMDB, al punto de entregar el Ministerio de Salud al PMDB del Congreso y el Ministerio de Ciencia y Tecnología a Eduardo Cunha y su brazo derecho Celso Pansera? ¿Cómo puede apoyar un frente “contra el conservadurismo” con el PT que se arrodilla ante el “jefe del conservadurismo”?
PSOL y sus parlamentarios: ¿por qué ignoran a Dilma y a Lula, los padres del ajuste?
Que la CUT, CTB, UNE no quieran combatir a “su” gobierno y hagan de todo para aislar o incluso impedir huelgas de sectores que se choquen con el gobierno federal (como en correos, bancarios y petroleros) no es una sorpresa. El problema es que el PSOL se niegue a presentar una verdadera alternativa política al PT por izquierda en medio de semejante crisis del petismo y del lulismo, ligando las denuncias contra el PT al combate a la derecha, siempre clarificando que el PT la alimenta. Esa es la única forma de que no sea la derecha la que capitalice las rupturas.
Los parlamentarios del PSOL como figuras muy conocidas podrían cumplir un papel clave en esta orientación, sin embargo ese no ha sido su foco.
No tiene peso central siquiera utilizar la tribuna de la Cámara de Diputados contra los ajustes de Dilma-Lula-Levy, ni siquiera apoyar las medidas de lucha tomadas por la CSP-Conlutas. Al contrario, se elogian los actos y marchas de la CUT, MTST, CTB. Tampoco cobra importancia en la actuación parlamentaria un simple discurso parlamentario en apoyo a las huelgas de los correos (Babá fue el único parlamentario que le dio importancia a aparecer públicamente en apoyo), de los bancarios.
Es necesario combatir a Cunha pero, ¿por qué disminuir la centralidad del combate a Dilma que aplica los ajustes? ¿Por qué no combatir también a Lula que está por detrás de las designaciones del ministerio Dilma-PMDB y es uno de los articuladores de estos ajustes y ya declaró públicamente su apoyo?
No dar ese combate fortalece a la derecha y Marina y su Rede a postularse como “anti Dilma”, “anti PT”. No apoyar las huelgas en curso activamente ni mostrar la necesidad de superar los límites impuestos por la burocracia sindical oficialista dificulta el surgimiento de una fuerza real de combate a los ajustes.
Una actuación parlamentaria y una orientación partidaria consecuente en la lucha contra los ajustes exigirían denunciar implacablemente no solo a la derecha sino a quienes nos atacan, Dilma y el PT y ayudar a los trabajadores en huelga a su victoria.
¿Apertura hacia el petismo, obstáculos a los revolucionarios?
Esta política de frente permanente con petistas y oficialistas es complementada por el ingreso en el PSOL de políticos sin ninguna trayectoria de defensa de la independencia política de los trabajadores frente al oficialismo petista o de partidos burgueses llamados progresistas.
Una gran parte de la militancia del PSOL y sus simpatizantes festejan la salida del senador Randolfe Rodrigues y del prefecto Clécio de Macapá hacia Rede Sustentabilidad, el partido de Marina Silva. Eran representantes de un apolítica “sin límites” que permitía alianzas electorales con el DEM y aplicar la justicia burguesa contra los trabajadores en huelga. La salida de estos dos referentes políticos debería llevar a una conclusión de ruptura con esos oportunistas de todo tipo que intentan hacer carrera en partidos de izquierda, como esperaban muchos militantes. Pero no es eso lo que señalan las nuevas afiliaciones.
Ya ingresaron al PSOL, Brizola Neto que fue miembro de la dirección nacional de un partido (PDT) que apoyó y apoya hasta hoy el gobierno Dilma. También han entrado políticos oriundos del PSB, como Glauber Braga (de Nova Friburgo, Río de Janeiro) que fue presidente estadual de ese partido y sostuvo al lulismo por más de una década.
Mientras las principales corrientes del PSOL están abriendo sus puertas a esos diputados oriundos del oficialismo y corrientes lulistas-petistas como Esquerda Marxista, al mismo tiempo las mayores corrientes siguen poniendo dificultades al ingreso de una corriente que dentro o fuera del PSOL busca combatir al petismo y avanzar en una perspectiva de independencia de clase. Eso, a pesar de que la campaña del MRT por su ingreso al PSOL ya fue apoyada por diversas corrientes internas, por figuras públicas como diputados estaduales y legisladores e intelectuales que apoyaron el ingreso de una corriente revolucionaria al partido.
Sin embargo, está en cuestión si va a seguir primando en el PSOL este rumbo de adaptación al PT y al oficialismo y de cerrazón a corrientes que defienden abiertamente una perspectiva en clave revolucionaria como el MRT y replantear las fuerzas que apuntan en otro sentido, el de construir el PSOL como una verdadera alternativa por izquierda al PT.