Los resultados fueron lanzados el pasado martes por el DEMRE y como ya es de costumbre, se expresa la falsa "inclusión" de la prueba y deja al descubierto su función: ser un filtros de clase y género.

Catalina Parra Militante de Pan y Rosas y el Partido de Trabajadores Revolucionarios
Viernes 29 de diciembre de 2017

La cuestionada prueba muestra desde que se implementó su sesgo de selección de este sistema, en los puntajes de los más de 261 mil inscritos se puede evidenciar su característico filtro de clase, además de un persistente filtro de género.
En la prueba de este año, el 30,5% no alcanzó el mínimo de 450 puntos para postular a la educación superior, mientras tan solo el 0,1% alcanzó la increíble barrera de los 800 puntos.
Con respecto a los puntajes nacionales, de los 151, el 76% son egresados de colegios particulares pagados, evidenciando la brecha entre municipales y privados. Además, sólo 25 fueron las mujeres que lograron la máxima, frente a los restantes 118 hombres.
En la comparación por regiones se expresa el centralismo de la PSU, donde apenas 6 regiones lograron superar los 500 puntos en el promedio general, encabezando la lista la región metropolitanta, seguida de Bernardo O’higgins y el Maule. Y una vez más se hace presente la brecha de género, en tanto, solo en la región de Aysén, el puntaje promedio de mujeres supera por 9 puntos al promedio en los varones, mientras que en el resto de regiones del país, el promedio de los hombres supera siempre al de la mujer.
A nivel de los establecimientos eduacionales, un reporte realizado por la Universidad de los Andes, expuso un listado de los 100 colegios con el mejor puntaje promedio de en la PSU. En el top 100, apenas entraron 4 colegios municipales y 2 particulares subvecionados, hegemonizando nuevamente la educacion privada. Por otro lado, en el ranking, sólo el 37% de los establecimientos estan por fuera de la región metropolitanta.
Todos estos datos concretos, que son apenas expresiones de todo un sistema de mercado y sexista en el ambito educacional, nos muestran que es necesario escuchar a los estudiantes, apoderados, profesores y trabajadores que desde hace años vienen exigiendo no solo la gratuidad universal en la educación si no también un amplio cuestionamiento a la PSU.
Pero no basta con esto, ya que a día de hoy es posible acabar con la prueba de selección universitaria, para imponer otra prueba o sistema de acceso a la educación superior que filtre a quienes deseen estudiar en las universidades, que en vez de segregar a los sectores que han tenido una peor educación es necesario darles un mayor apoyo para que puedan tener una educación de calidad.
Es necesario seguir levantando las banderas por la gratuidad universal en la educación y el fin a la PSU que no hace más que taponear a los sectores más precarizados de la sociedad que quieran formarse en la educación superior. En este sentido es necesario levantar un acceso irrestricto a las universidades, no modificar el actual sistema de acceso, si no, eliminarlo de raíz, para que cada persona que desee estudiar en una universidad pueda hacerlo sin estos límites.