La derecha en la vocería del Confech se viene transformando en un debate estudiantil. El elemento democrático, que nadie lo eligió, y el político, un defensor de la educación de mercado causan revuelo. Pero se devela un elemento más: la omisión por parte de las direcciones del movimiento estudiantil, la defensa en el silencio.

Rafaella Ruilova Licenciada en historia y militante de Pan y Rosas
Viernes 17 de abril de 2015
En este artículo me remitiré a desarrollar lo que ocurrió antes de la masiva marcha: la conferencia de prensa convocada a las 10:00 horas en la Fech, en la cual participé como vocera de la Coordinadora 8 de marzo. Y tal participación me hizo presenciar ese pacto implícito de omisión, que cuando se rompió (lo rompí sin ser parte de él) la defensa se evidenció de manera explícita. Esta vez, escribo como estudiante y militante de izquierda que presenta su denuncia a la condescendencia de la tibia izquierda con la derecha defensora del legado dictatorial.
La conferencia de prensa
A eso de las 10:00 am ya estaban presentes en la sede de la Fech, Marta Matamala, presidenta de la Federación de la Universidad de Santiago (FEUSACH), Iñaki Martínez, presidente de la Federación de la Universidad Alberto Hurtado (FEUAH), Claudia Arévalo, vocera de la ACES, Ricardo Paredes, vocero de la CONES, Javiera Reyes, vicepresidenta de la Fech, y Ricardo Sande, presidente de la FEUC y vocero del Confech, entre otros.
Al llegar Valentina Saavedra, presidenta de la Fech y vocera del Confech, se realizó una pequeña reunión para preparar la conferencia, a la cual llegué al final, cuando nos avisaron que “saldríamos” y sólo alcance a escuchar: “privilegiemos los acuerdos comunes más que las diferencias”. Bajamos y se expuso en el siguiente orden: voceros del Confech: Saavedra y Sande, Mesa social por la educación, voceros secundarios: ACES y CONES, Movimiento de Pobladores UKAMAU, Movimiento por el agua y la Coordinadora 8 de marzo.
Las palabras, no todas iguales por cierto, planteaban en general la unidad. Si bien, hubo diferencia de énfasis en función de quien hablaba hubo algo en común en todas las palabras antes de que habláramos: era como si la derecha no estuviera sentada ahí mismo, hablando por el movimiento estudiantil.
Contra la corrupción, por la incorporación de los movimientos sociales, por otra democracia, por una gran marcha, para presionar al gobierno, eran los tópicos que se habían puesto hasta ahí en el tapete. Desde la vocería de la coordinadora planteamos la ligazón de los parlamentarios con los empresarios y cómo eso develaba que seguía vigente en nuestro país la herencia de la dictadura. La misma que nos prohibió el más mínimo derecho de decidir, y que implantó la educación de mercado. Por eso, no nos parecía que alguien que está abiertamente en contra del derecho democrático de las mujeres a abortar, y en contra de la demanda central del movimiento estudiantil, estuviera presente.
Ahí se desató la molestia. El sólo hecho de mencionar que no estábamos de acuerdo con Sande, encendió la llama, y Valentina Saavedra, de inmediato, en medio de la conferencia empezó a presionar por debajo de la mesa. Supongo para que no se cuestionara a la derecha del Confech. No suficiente con eso, al terminar la conferencia salió indignada- por decirlo menos- a increparme por no respetar los acuerdos ¿Qué acuerdos? La Coordinadora está en contra de los detractores de nuestros derechos. ¿Serán los “pactos de omisión? O la tan manoseada unidad.
Unidad, pero ¿entre quienes?
Unidad, claro. El punto es cuál unidad; y al parecer la que se defendió por las direcciones del movimiento estudiantil es la de dirigentes, aunque esto implique que haya uno de derecha, no electo por nadie para ser vocero del movimiento que quiere derribar la educación que él defiende. Porque una cosa es que haya sido electo como presidente de la FEUC, y otra que sea vocero del CONFECH.
Y así lo expresó la realidad, la diferencia entre unidad de dirigentes y la unidad de estudiantes. Porque a pesar del voto político del gremialista en contra de ir a marchar, el pleno de la FEUC decidió paralizar, debido a las votaciones en las carreras. Entonces, queda más que claro que fue la unidad de las bases, y no la de los dirigentes la que hizo de esta masiva movilización lo que fue.
Así, la omisión por resguardar la unidad por arriba, se transforma en la defensa de la derecha del Confech por parte de la “izquierda” del Confech, la defensa al fin y al cabo de quiénes están en contra de lo que la unidad por abajo ha dictaminado.