México es de los 10 países productores de petróleo más importante del mundo, aún así, la dependencia a Estados Unidos es tal que le compra más de la mitad de la gasolina que se consume.
Jueves 12 de enero de 2017
La subordinación a Estados Unidos es tal que, a pesar de que Trump ya anunció que México tendrá que pagar por el muro fronterizo y el magnate estadounidense ha amagado a las empresas de su país para que dejen de producir en el país, el gobierno mexicano ha liberalizado las gasolinas justamente para favorecer a las grandes empresas petroleras del gigante del norte.
Con el argumento de la debacle de Pemex, el gobierno impuso una Reforma Energética que le cede todos los recursos petrolíferos a los grandes pulpos petroleros –representados en el próximo gabinete del ejecutivo estadounidense–, golpeando duramente al pueblo trabajador con el gasolinazo.
Según el periódico digital Sin Embargo, México exportó en 2015 de Estados Unidos el 47% del consumo interno de gasolina y esta cifra superó el 50% durante el 2016. Es decir, el país compra la mayor parte de su consumo en gasolinas, a pesar de contar con fuertes reservas de oro negro.
A pesar de que el gobierno de Enrique Peña Nieto lo niegue, una de las razones del “gasolinazo” es la liberalización de precios en gasolinas para que la Iniciativa Privada (IP) pueda manejar directamente su venta. Durante la propaganda oficial para aprobar la Reforma Energética, el gobierno prometió que la medida bajaría los precios de la gasolina, mentira que ha despertado la ira popular.
Según el investigador Arturo Carranza, citado por Sin Embargo: “Si se establecen las condiciones para que aquí en México se invierta en plantas de refinación se dejará de depender de las gasolinas importadas. Por el momento no hay otra solución más que depender de gasolinas extranjeras”.
Un problema importante es que las últimas administraciones del Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), vaciaron las arcas del Estado de los recursos provenientes de Pemex mientras le concedían al gran capital estadounidense mayores prebendas para participar en la industria petrolera nacional.
La dependencia económica a Estados Unidos, profundizada en los últimos años, ha estallado contra el pueblo trabajador quien tendrá que cargar sobre sus espaldas la entrega del país.