Por decisión de trabajadores agremiados en ATE y con apoyo del resto del personal, Pami I no acepta internaciones por no existir las condiciones mínimas de seguridad para pacientes y empleados.
Martes 12 de abril de 2016 16:11
Tras la caída de un ascensor, y luego de que un afiliado de 91 años quedara atrapado entre dos pisos del policlínico, los trabajadores de Pami I agremiados en ATE anunciaron que no se recibirán más internaciones. La medida, según el personal de la institución, expresa una situación insostenible en la que se pone en juego la salud y hasta la vida del personal y los afiliados.
Según relataba uno de los profesionales que se desempeña en el policlínico “Todo el personal está de acuerdo con la medida, médicos, enfermeros, administrativos, personal de limpieza. No podemos seguir así. Ahora se está derivando a casi todos los pacientes, porque sin ascensor no se puede acceder a quirófano ni a Terapia Intensiva, que son servicios básicos e indispensables para un efector de esta complejidad”.
Para el profesional de la salud “Acá le tiene que dar explicaciones la Dirección a la gente. Las autoridades tienen que explicar por qué tienen un policlínico vacío, sin pacientes. Tienen que explicar por qué no se hicieron las inversiones correspondientes, por qué tenemos que llegar a esta situación que tanto nos perjudica a los trabajadores y a los afiliados”.
Un problema de larga data
De acuerdo con el relato de los trabajadores consultados por La Izquierda Diario, “Este es un problema que ya lleva mucho tiempo. Los ascensores dejan de andar todas las semanas. Se suspenden muchísimos estudios porque los pacientes están internados en el segundo, tercer o cuarto piso y al no haber ascensor no se los puede bajar al primer piso o a la planta baja. Casi todas las semanas hay que reprogramar estudios como tomografías, que se hacen afuera y porque no andan los ascensores se pierden los turnos. Es una locura, se perjudica muchísimo al afiliado”.
“¿Vieron el video? Bueno, imagínense la misma situación pero con un paciente en silla de ruedas o en una camilla. El fin de semana un familiar abrió la puerta para subirse al ascensor y se encontró el hueco vacío. ¿Qué pasaba si se caía? Por pura suerte todavía no lamentamos una tragedia” se quejaba un empleado de la institución.
“Y no son solamente los ascensores. Hay problemas edilicios por todos lados. Arreglos que se empiezan y después alargan en el tiempo, o que se prometen pero nunca arrancan. Y seguimos lidiando con techos que se caen, vidrios rotos, goteras. Es muy difícil trabajar así”. El profesional explicó que “Acá trabajamos con una población muy vulnerable, que requiere atenciones especiales. No se puede trabajar en estas condiciones. Lo del ascensor es el colmo”.
Anuncian arreglos
Según trascendió, la Dirección de Pami anunció la compra de un nuevo motor para el ascensor y un arreglo profundo del mismo. Al respecto, los trabajadores opinaron que “Parece un chiste. Primero el Director Imhoff dice en los diarios que acá no pasó nada y ponen un cartelito en los ascensores que dice que andan bárbaro. Y a los dos días queda atrapado un paciente arriba del ascensor. Andaban tan bien los ascensores que ahora anuncian que tienen que invertir un montón de plata para arreglarlo. Sentimos que nos están tomando el pelo”.