Los jubilados nacionales no podrán comprar este lunes y martes ningún fármaco con los descuentos establecidos por la obra social para cada medicamento.
Lunes 4 de julio de 2016 12:11
Con un presupuesto de 82 millones de pesos, millonarios negocios entre las empresas de salud, la obra social de los jubilados continúa sin responsabilizarse por el corte de pagos que perjudica a miles de jubilados, cuya atención se ve cada vez más desprotegida.
Un conflicto que se alarga en el tiempo y que a pesar de que se habrían pagado 500 millones de pesos como forma de reducir la deuda que el Instituto mantiene con las entidades farmacéuticas, a fin de levantar la suspensión del servicio y evitar que la obra social continúe en el ojo de la tormenta, la deuda de la obra social sigue siendo de 2.700 millones de dólares.
El titular del Colegio de Farmacéuticos, Germán Daniele, indicó: “Esa preocupación nos ha llevado a todas la entidades a tomar esta medida que no nos gusta, pero tiene como objetivo final mejorar el servicio que están recibiendo los abuelos y que la farmacia pueda llevar a cabo su trabajo dignamente”.
La terrible atención prestacional se contrapone con el ingreso de alrededor de 1200 personas en cargos ejecutivos, con sueldos que rondan los 50 mil pesos, frente a lo cual los sindicatos han hecho voto de silencio.
Más allá de los anuncios sobre supuestas reparaciones a los jubilados y frente a las mediáticas denuncias de desidia y abandono de direcciones pasadas, las deudas siguen acumulándose como se acumula el aumento sideral de los medicamentos.
La respuesta del macrismo es mayor esfuerzo financiero y más regulación de los gastos. Pero el ajuste que aplica el gobierno hacia los trabajadores con tarifazos, inflación, precarización no escapa a una de las capas más vulnerable de la sociedad: los jubilados y pensionados, que con haberes miserables no llegan a los 5 mil pesos y tienen que lidiar con un sistema de atención médico asistencial destruido, en clara sintonía con el vaciamiento de la salud pública nacional.