La Audiencia Nacional condena a la multinacional Panrico a reponer los derechos sindicales retirados a un delegado de CCOO en Puente Genil, Córdoba.

Joe Molina Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57
Miércoles 4 de noviembre de 2015
Una sentencia de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional de Madrid da la razón al trabajador y a su sindicato, condenando a la multinacional Panrico al pago a CCOO de casi 93.000 euros en concepto de daños patrimoniales y otros 6000, como daños morales. También deberá resarcir al trabajador pagándole 4.300 euros por daños materiales y otros 1.000 por daños morales.
Según la sentencia, que tiene fecha del pasado 16 de octubre, Panrico violó la libertad sindical del trabajador de la planta de Puente Genil. Tras la firma del ERE impuesto por la patronal en noviembre del 2013, retiró al representante sindical, liberado, sus derechos para defender a los trabajadores y dejó también de pagar a CCOO una cantidad fijada asignada para representar a los trabajadores, es por eso que la sentencia le condena al pago de una indemnización.
Es evidente que la sentencia se ajusta a los derechos que todos los representantes sindicales tienen. Un delegado sindical lo elige su sección sindical y no la empresa o así debería ser, y estar liberado o no es producto del cómputo de horas sindicales asignadas y su distribución.
Cuestión aparte son los términos: daños patrimoniales, materiales, morales, y sobre todo que haya cantidades de dinero que fluyen desde la empresa al sindicato, son aspectos como poco sospechosos. Sabemos que en todas las negociaciones la empresa corre con parte de los gastos que conlleva, en muchos casos cantidades reflejadas en el propio convenio, además de las subvenciones estatales que reciben los sindicatos y las comisiones por ERE firmado, algo que enturbia escandalosamente la labor de quien se supone ha de defender los derechos de sus representados.
En la lucha de Panrico, los verdaderos daños los han sufrido los trabajadores despedidos en la planta de Barcelona, principal afectada por el ERE, tras una dura huelga de 8 meses en defensa de sus puestos de trabajo y su salario y en la que tuvieron que enfrentarse solos a la multinacional, dejándolos aislados las otras plantas, entre ellas esta de Puente Genil. Una huelga en la que CCOO traicionó a sus afiliados tratando desde el primer momento de desconvocarla saboteando las asambleas.
Conviene recordar que en las cinco plantas que la empresa tiene en el territorio español se votó en asamblea secundar la huelga, pero las burocracias sindicales de CCOO y UGT se ocuparon de frenar las iniciativas y permitieron a los trabajadores hacer de esquiroles a base de horas extras y jornadas dobladas para compensar la producción de la planta de Santa Perpetua en Barcelona, prueba contundente de la ineficacia de las direcciones sindicales mayoritarias al no impedirlo. Una verdadera labor sindical de defensa de los trabajadores hubiera sido respetar las asambleas y no contribuir al esquirolaje. De haber sido así, quizás ahora estaríamos hablando de un triunfo de los trabajadores, que siguen pacientemente esperando la resolución del Supremo.
La realidad es que mientras no acabemos con estas burocracias sindicales y consigamos arrancar de sus sillones a las direcciones enquistadas y limitadas a pactos y reformas laborales que se vienen sucediendo desde los gobiernos de PSOE y PP, no conseguiremos avanzar en la defensa de nuestros derechos.
Fomentar y apoyar movimientos asamblearios y democráticos donde los trabajadores sean quienes decidan cómo y hacia dónde quieren llevar su lucha, y que estas decisiones sean respetadas y asumidas por las direcciones sindicales que han de poner en marcha toda su maquinaria y su poder de convocatoria, es la única manera de frenar el avance de la ofensiva patronal que estamos sufriendo.
UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA