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Red Internacional
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UNIVERSIDAD CENTRAL. ¿Para qué sirven los centros de estudiantes?

Se acercan elecciones estudiantiles en la principal universidad pública del país, la Universidad Central de Venezuela (UCV), en medio de la profunda crisis económica y social que se vive, las abiertas agresiones imperialistas y un gobierno cuasi-dictatorial, podrido de corrupción que, además, prefiere pagar la deuda externa antes que dar dinero a las universidades. Nos preguntamos, ¿para qué sirven los centros de estudiantes en la actual situación?

Martes 21 de mayo de 2019

La situación nacional es catastrófica, no es un secreto para nadie que la degradación de la calidad de vida del venezolano ha avanzado velozmente desde el inicio de la crisis varios años atrás, con ello los servicios públicos también se ven trastocados, los constantes apagones, la falta de trasporte público, los problemas de gas doméstico, la decadencia de hospitales y universidades públicas, son la realidad del venezolano, realidad que padecen mayoritariamente las familias trabajadoras de todo el país.

Otra cosa que no es secreto son las ingentes sumas de dinero de la nación que usa el gobierno nacional para pagar la deuda externa, estamos hablando de casi 80 mil millones de US$ en los últimos años, dinero que pudiese servir para paliar la caída en picada de la calidad y masividad de los servicios públicos, así como para la salud y la educación públicas. Sin decirlo, el gobierno de Maduro llevó adelante un brutal recorte del presupuesto universitario (y de la educación pública en general), condenando a las universidades públicas a innumerables privaciones y la decadencia. Al tiempo que impuso una política represiva que impide el más elemental derecho de estudiantes y trabajadores universitarios a marchar.

Todo esto aunado a las recientes confiscaciones y embargos de EEUU al país en su cruzada recolonizadora por medio del golpista Guaidó, nos pone en un escenario nada alentador para la educación pública, más aún cuando el plan de gobierno de este último serían más recortes del gasto público y privatizaciones para “sanear la economía”. El plan de Trump/Guaidó es hipotecar mucho más nuestro futuro, con más endeudamiento externo, lo que implica menos recursos para las universidades públicas porque la prioridad será el pago a los especuladores del capital internacional, como de hecho se ve hoy en Colombia, Argentina y Brasil, donde los universitarios tienen que salir a luchar contra los recortes a la educación que aplican allá los aliados de Guaidó. Ese plan serán más ataques la universidad pública.

Todo esto aunado a las recientes confiscaciones y embargos de EEUU al país en su cruzada recolonizadora por medio del golpista Guaidó, nos pone en un escenario nada alentador para la educación pública, más aún cuando el plan de gobierno de este último serían más recortes del gasto público y privatizaciones para “sanear la economía”. El plan de Trump/Guaidó es hipotecar mucho más nuestro futuro, con más endeudamiento externo, lo que implica menos recursos para las universidades públicas porque la prioridad será el pago a los especuladores del capital internacional, como de hecho se ve hoy en Colombia, Argentina y Brasil, donde los universitarios tienen que salir a luchar contra los recortes a la educación que aplican allá los aliados de Guaidó. Ese plan serán más ataques la universidad pública.

Frente a esto las prontas elecciones de centros de estudiantes en la UCV tienen una importancia mayúscula, pueden ser un escenario para plantear la necesidad de reorganizar un movimiento estudiantil que luche por defender la gratuidad de la educación, de forma independiente, sin ninguna subordinación a este gobierno falsamente “socialista” y sin ir detrás de proyectos pro privatizadores, exigiendo mayor presupuesto para la universidad, adaptándose a las demandas de la juventud a nivel mundial relacionadas con los derechos de la mujer, el reconocimiento de la comunidad LBGTI, nuevos modos de representación democrática y espacios para la discusión de ideas.

Pero… ¿qué pueden hacer los Centros de Estudiantes?

Los centros de estudiantes son organismos de representación estudiantil y como tal son una de las principales herramientas de organización de los estudiantes, aunque no la única, pero para que realmente cumplan su función deben ser organismos sujeto a control contante por parte de la base de los estudiantes que los votaron, deben cumplir con las expectativas por la cual fueron elegidos y no tener agendas ocultas a los intereses de los estudiantes. No pueden ser cascarones vacíos de participación estudiantil.

La burocratización de estos organismos es un hecho, en la situación actual, mucho de los centros de estudiantes pueden pasar hasta más de dos años con su mandato vencido como es el caso de los actuales en la UCV, muchos de estos dirigentes estudiantiles se acomodan en cargos que fueron votados para la lucha y no para la gestión de administrativa de la crisis universitaria.

Las asambleas estudiantiles, el método más democrático para tomar resoluciones, son utilizadas solo como evento informativo, mas no deliberativo, eso en el caso de que sean convocadas, cosa que sucede esporádicamente. La mayoría de los dirigentes de los centros de estudiantes los supeditan a la política de los partidos del gobierno o de la oposición proimperialista donde militan, y no supeditados a las decisiones y necesidades que dicten las bases estudiantiles. Huérfanas parecen las demandas históricas como el voto 1x1x1, el ingreso libre y gratuito a la educación pública, el trasporte, becas y comedor entre otros.

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Para ver las verdaderas potencialidades de estos organismos de lucha estudiantil tienen que estar en manos de los estudiantes, desplazando a las burocracias estudiantiles ligadas al gobierno o la oposición. Centros de estudiantes que junto a la amplia mayoría de los jóvenes luchen por más presupuesto y porque este sea administrado democráticamente por comités tripartitos de estudiantes, profesores y trabajadores, que combatan el autoritarismo del gobierno nacional y denuncien sus planes de miseria, así como el que planea un hipotético gobierno del FMI/Trump/Guaidó.

La juventud universitaria en Suramérica se levanta contra los recortes a la educación pública de Duque en Colombia, las alianzas de miseria de Macri y el FMI en Argentina, la mercantilización de la educación de Piñera en Chile y el reciente paro educativo contra el machista de Bolsonaro en Brasil.

Es hora de poner en pie en la UCV una juventud que luche por centros de estudiantes democráticos y combativos, que sean verdaderas herramientas de lucha por la educación pública gratuita, masiva y de calidad, por las demandas estudiantiles de transporte, becas, comedor, contra la represión y por el derecho a protestar, los derechos de las mujeres, por la unidad de trabajadores y estudiantes, y por una universidad al servicio de las necesidades del pueblo trabajador.

¿Porque la unidad obrero-estudiantil?

El salario no escapa a la crisis y con un monto casi criminal de míseros 40 mil mensuales más 25 mil de cesta-tickets, muchos jóvenes apenas subsisten con uno o más trabajos, o sobreviven de la ayuda de sus padres. Los trabajadores universitarios se mantienen en lucha por un salario que les permita sobrevivir a la crisis. La unidad de estos con el movimiento estudiantil es fundamental para fortalecer las demandas de ambos que están ligadas estructuralmente.

Buena parte de los estudiantes trabajamos también, siendo necesario para nuestra manutención y sobrevivencia, los que no, saldrán al mercado laboral dentro de poco al terminar sus estudios, en dicho caso se encontrarán con la trágica realidad nacional salarios equivalentes a 6 dólares mensuales. De allí la relación del fortalecimiento de la lucha por el salario y las luchas estudiantiles.

Más profunda es la relación con los propios trabajadores de la universidad, de hecho, si no ha habido un paro técnico es gracias a que muchos de los trabajadores siguen cumpliendo sus funciones, trabajando por sueldos de miseria o directamente con pasivos laborales adeudados de varios meses atrás.

La unidad obrero-estudiantil es necesaria para luchar por la universidad pública, en este sentido los próximos centros de estudiantes deben ligar nuestras luchas y no separarlas o ignorarlas como hasta ahora se ha hecho.

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Más profunda y estratégicamente, es necesaria una perspectiva de unidad de la juventud universitaria con la clase trabajadora para luchar contra las consecuencias de la quiebra del capitalismo venezolano (dependiente y rentístico), porque esta terrible crisis le roba el futuro a la juventud, con el desmantelamiento de la educación pública en general y las universidades en particular, con alto desempleo o trabajos sin ninguna estabilidad ni contrato colectivo, salarios de hambre y mayor exposición al despotismo patronal. El abandono de los estudios es la realidad de miles y miles de jóvenes y adolescentes, arrojados a buscar la sobrevivencia en el trabajo informal en la calle, alistándose en los cuerpos policiales o emigrando en condiciones totalmente precarias. Una juventud cada vez más vulnerable ante las mafias y la violencia policial, que se cobra la vida de miles de jóvenes en nuestros barrios.

¿Y que del actual régimen universitario?

Los centros de estudiantes tienen mucho que decir sobre el régimen universitario, a diferencia de muchos de los actuales centros que colaboran pasivamente con el régimen interno antidemocrático. Mientras cuestionan lo antidemocrático del régimen de Maduro, sin embargo, avalan totalmente el régimen de las universidades, donde una reducida casta profesoral decide todos los asuntos que nos conciernen a todos, desde los administrativos, jurídicos y laborales, hasta la elección misma del gobierno universitario. Solo esa reducida casta decide efectivamente quien gobierna la universidad, con un voto estudiantil sin ningún poder real y con una segregación total de los trabajadores universitarios, a quienes se les niegan todos sus derechos políticos (no pueden votar ni ser elegidos para ningún cargo).

Por supuesto, la alternativa no puede ser la que plantea el chavismo, que critica esta realidad, pero en las universidades que controla el gobierno al régimen interno es peor, porque ni siquiera elecciones permiten. Doble moral.

Es una necesidad luchar contra la casta profesoral y voltear radicalmente el estatus quo universitario, desde la vencida rectora Cecilia Arocha hasta los estatutos que limitan los votos de los estudiantes y niega el de los trabajadores es necesario un proceso profundo de transformación universitaria, ¡desde las bases y sin ninguna tutela gubernamental!

El voto 1x1x1 (o 1 persona = 1 voto), consejos ampliados (con participación abierta a todos los miembros de la comunidad) y asambleas como máximas instancias de decisión, el manejo del presupuesto por comités tripartitos, que se discuta de forma pública, la revisión de los pensum y el derecho a elegir y ser elegido por cualquier miembro de la comunidad universitaria, debe ser demandas que llevemos a cabo todos de la mano de centros de estudiantes combativos.

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Los centros de estudiantes pueden ser espacios inertes para la lucha por la educación publica, al servicio del gobierno y/o de los partidos que buscan controlar a las universidades públicas para sus intereses y proyectos antipopulares, o pueden transformarse en verdaderas herramientas de lucha para enfrentar la crisis actual, buscando alternativas desde los estudiantes, las mujeres, la comunidad LBGTI y los trabajadores.

Esto dependerá de la movilización de cada uno de nosotros y nosotras, para que una alternativa distinta se haga presente y desplace a las burocracias estudiantiles que no les interesa nuestro futuro y que lo hipotecan a uno u otra opción política ajena a nuestros intereses.