Este jueves, se llevó adelante la paralización de la CONFECH, la que se desarrolló de forma desigual a lo largo del país. Las diferencias que hubo tuvieron un marcado carácter político, expresándose dos estrategias y objetivos políticos marcadamente diferentes.

Nancy López Profesora. Agrupación Nuestra Clase
Viernes 28 de abril de 2017
Este jueves 27, se llevó adelante el paro reflexivo llamado por la CONFECH en su última plenaria en la Universidad de Antofagasta. Sin embargo, la efectividad de esta paralización tuvo diferentes expresiones en las distintas universidades.
Por ejemplo, en la misma Universidad de Antofagasta, donde la Federación se encuentra en manos de las Juventudes Comunistas, los dirigentes no hicieron ningún tipo de esfuerzo porque esta fuese una jornada exitosa de discusión. Y no es extraño, si son parte del mismo gobierno que a toda costa quiere aprobar esta reforma neoliberal a la educación.
Un ejemplo contrario a esto es la Universidad Técnica Federico Santa María, sede Concepción, donde las y los estudiantes votaron democráticamente paralizar este día jueves. Sin embargo, frente a la negativa del rector y autoridades de respetar esta decisión, las y los estudiantes realizaron una toma del espacio para poder llevar adelante igualmente sus actividades planificadas.
Por otra parte, la Universidad de Chile fue un ejemplo más bien combinado, que con desniveles según la Facultad, se desarrollaron divergencias principalmente frente a un punto: ¿rechazo para qué?
El Frente Amplio y las Juventudes Comunistas no sólo vienen acercándose en cuanto a la política nacional: ambos votaron en contra de la reforma en la Comisión de Educación para mostrarse más a izquierda, y ambos votaron luego a favor de la reforma en el Parlamento; o, por ejemplo, Delpiano plantea que condonar la deuda del CAE es “prácticamente imposible”, al mismo tiempo que Beatriz Sánchez candidata del FA plantea “no sé si es posible condonar la deuda”.
Pero esto no se queda allí, sino que ambos conglomerados también vienen planteando la misma política en nuestras asambleas y espacios de base: debemos rechazar e impulsar movilizaciones, pero para incidir en la actual reforma a través del parlamento, y a través de reuniones con el Ministerio, ¿qué no les basta con las 15 reuniones en estos últimos nueve meses en las que no hemos logrado nada? Ni la reforma tributaria, ni la laboral, ni ninguna reforma ha sufrido modificaciones en el Parlamento que vayan en el sentido de nuestras demandas, ¿por qué sería así con la de educación?
A diferencia de ello, la otra postura que se ha levantado desde las y los estudiantes de base y organizaciones políticas como Vencer, es que debemos rechazar pero no para incidir, sino que para impulsar un plan de movilizaciones que busque poner todas las fuerzas del movimiento estudiantil en función de los ejes programáticos que durante años hemos defendido: Educación gratuita universal, laica y no sexista, sin subsidio a los empresarios y con cogobiernos universitarios, junto a la estatización de aquellas universidades que quiebren, lucren o sus estamentos así lo decidan.
Es hacia esta segunda posición que como estudiantes debemos avanzar, organizándonos desde la base y saliendo a las calles urgentemente, ya que el gobierno está buscando aprobar la reforma lo antes posible.
La próxima movilización nacional llamada por la CONFECH es este 9 de mayo, y debemos apostar a que todos y todas, incluyendo movimientos sociales como No + AFP o Ni Una Menos, repletemos las calles, en rechazo a esta reforma neoliberal y para imponer las demandas históricas del movimiento estudiantil.

Nancy López
Profesora. Agrupación Nuestra Clase