Ayer miércoles 16 de septiembre el transporte público urbano de la ciudad de La Paz, Bolivia, llevo adelante un importante paro y movilización exigiendo el aumento de las tarifas del transporte. Este aumento es rechazado por la población, las organizaciones sindicales y vecinales. ¿primeros efectos de la caída internacional de precios de materias primas?
Miércoles 16 de septiembre de 2015
El paro impulsado por una de las federaciones departamentales del transporte, exige en primer lugar el aumento de la tarifa para luego sentarse a discutir otros problemas asociados al transporte urbano como son los servicios nocturnos que no se cumplen o el llamado “tramiaje” que obliga a los usuarios de este servicio público a tomar 2 o 3 medios de transporte para poder llegar a su destino ante el incumplimiento de las rutas establecidas por parte de los dueños y conductores de minibuses.
La exigencia que cuenta con el rechazo de la población y de las organizaciones sindicales y vecinales obedece a que el sector del transporte es considerado un sector de dueños-trabajadores por cuenta propia que busca descargar los efectos del alza de los costes de producción sobre los usuarios, donde con el mencionado tramiaje los trabajadores actualmente deben pagar varios pasajes lo que representa un altísimo costo y una reducción importante de los salarios.
Durante la semana ya se han producido importantes movilizaciones de algunos sectores que ven que sus presupuestos no alcanzarían ni siquiera para pagar salarios, como ha sido el caso de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) cuyo presupuesto surge del Impuesto a los Hidrocarburos (IDH) y que como resultado de la radical caída de precio del barril de petróleo, las recaudaciones en concepto de exportación de gas también han tenido consecuencias a la baja, llegando al punto de no poder cancelar salarios.
Evo Morales anunció que las pérdidas de recaudaciones producto del derrumbe de los precios en hidrocarburos, minería y soja, implicaba que el pueblo debe prepararse para ajustarse el cinturón ante lo que se supone una crisis de magnitud luego de finalizada la bonanza económica de los últimos años.
Como de costumbre, el ajustarse el cinturón, es la receta que tanto neoliberales como todos los gobiernos al servicio de la clase dominante han utilizado en momentos de vacas flacas. El gobierno de Evo Morales parece no se distinguirse de los anteriores ahora que no hay plata para mantener los niveles de pasivización del movimiento de masas.