En América sólo México tiene una tasa de participación más baja que Chile y en el ranking mundial ocupa la posición 119 de 144 países evaluados.
Domingo 1ro de octubre de 2017

Durante esta semana, Joseph Ramos, presidente de la Comisión Nacional de Productividad, dio a conocer los datos de la Participación Laboral Femenina (PLF) en Chile. Situando al país como el más atrasado en América del sur y, en todo el continente, solo México tiene un peor índice.
Ocupando el lugar 119 de 144 países evaluados, según el cálculo del Foro Económico Mundial, Chile se acerca más a los indicadores de países del Islam que a los de la OCDE.
Entre 1990 a la fecha la PLF aumentó de un 31% a un 48%. Pese al incremento, todavía se sitúa por debajo de los países en vías de desarrollo, que alcanzan un 52%, de Latinoamérica que llega al 55% y está aún más distante de los países desarrollados, que superan el 60%.
Según dicho informe, si la participación laboral Femenina alcanzara un 61% como
los países desarrollados, aportaría al Producto Interno Bruto (PIB) un 6 por ciento. Porque la carga tributaria del Chile es algo más de 20%, lo que generaría una recaudación US$3.000 millones al año aproximadamente. Monto, equivalente al financiamiento de la educación universitaria gratuita o el costo de implementar servicios de salas cunas paras todas las mujeres trabajadoras.
La principal causa que se esboza como barrera de entrada al mercado laboral es el trabajo no remunerado que asumen ellas, que contempla el cuidado de niños, enfermos, ancianos, el trabajo doméstico y la falta de garantías para el acceso a la educación. En el país, las mujeres en un día promedio realizan 3 horas más de trabajo no remunerado que los hombres.
Actualmente en Chile, existe discriminación laboral hacia las mujeres expresada en brecha salarial hombre- mujer por un mismo trabajo (31,7%. INE 2016), menor presencia en directorios y cargos de responsabilidad, en la escasa representación sindical y política, en el acceso a los trabajos más precarios y flexibles, la casi nula capacidad de negociación individual y colectiva, y falta de garantías de derecho a la educación.
La maternidad ha sido considerada como un factor que influye en la brecha salarial entre hombres y mujeres. Los empresarios reclaman que las mujeres son más caras porque se embarazan, ocupan licencias por enfermedad de los hijos, Debido a que se le atribuye como principal tarea social el cuidado de los hijos, su trabajo es menor valorado en el mercado, se entiende como un sueldo complementario al del hombre.
El trabajo flexible impide que mujeres accedan a derechos como salud y vivienda por la precaria estabilidad laboral y bajos sueldos, panorama que de conjunto genera dependencia económica y social.
La propuesta de los empresarios y el Estado
En ese contexto, la Comisión Nacional de Productividad entregó el documento “14 recomendaciones para elevar la participación femenina y mejorar la calidad de vida del país”, llamando a elevar de forma urgente la participación femenina.
La promoción de “la modalidad de teletrabajo”, hacer cambios al Código del trabajo, modificar las normas del régimen de Sociedad Conyugal, divulgar la Norma NCh 3262 y el Sello Iguala Conciliación y del programa Buenas Prácticas Laborales, implementado en algunas divisiones de Coldeco e incentivar la participación de las mujeres en las ciencias tecnología, ingeniería y matemáticas, son algunas de las 14 propuestas.
La negociación colectiva
En ese sentido, la vicepresidenta de la Fech y dirigente de la agrupación de mujeres Pan y Rosas Teresa Flores, Bárbara Brito, señaló que “si Chile tiene una tasa de participación semejante a los países islámicos, es porque vivimos bajo la herencia de la dictadura, que concibe a las mujeres como esclavas de la reproducción de la mano de obra presente y futura. El trabajo doméstico es socialmente necesario y las mujeres lo realizamos de forma gratuita o en condiciones laborales muy precarias”.
En respuesta a la problemática de la baja Participación Laboral Femenina, la dirigente agregó que “el problema es la dependencia económica que genera y con ello mayor vulnerabilidad a la violencia de género. A la fecha, ya se han perpetrado más femicidios que en todo el año 2016. Es necesario que exijamos una ley de emergencia para prevenir que sigan matando mujeres. Esta debe garantizar vivienda, trabajo estable con un salario equivalente a la canasta básica familiar, licencias médicas y apoyo de equipo multidisciplinario, financiado con impuestos a las grandes ganancias".
"El llamado es a discutir en todos los espacios, en asambleas sindicales, de estudiantes y de vecinos, y en el debate electoral la necesidad luchar por una ley que asegure estas garantías mínimas” finalizó Brito.
Cabe destacar, que adhirió a la causa el candidato anticapitalista en el distrito 10 de la RM, Dauno Totoro, quien señaló que “los trabajadores subcontratados de la minería han dado un ejemplo importante en materia de igualdad de género en sus negociaciones colectivas, como generar cupos para mujeres trans o mujeres en situación de prostitución”.
También la ley está siendo promovida desde las candidaturas obreras del Partido de Trabajadores Revolucionarios en Antofagasta, distrito 3.