¿Cuál es la importancia de los derechos de las mujeres, el mundo laboral y su relación con el movimiento feminista?

Teresa Melipal Santiago de Chile
Viernes 28 de abril de 2023

Según la Encuesta Nacional de Empleo del trimestre octubre-diciembre del año 2022, la tasa de ocupación de mujeres es de un 46,4%, lo que implica un retroceso de la participación laboral femenina desde el periodo anterior de la pandemia de Covid-19 el cual marcaba un 53%.
El significado real de esto es que durante estos últimos dos años más de 500.000 mujeres salieron de la fuerza laboral, tanto por la imposibilidad de conciliar trabajo con los cuidados de la familia ―que recaen principalmente en sus hombros― como porque la pandemia ha afectado en especial a los rubros con mayor presencia femenina. Así, hoy, más de un tercio de las mujeres que están desocupadas o inactivas declaran no estar buscando empleo, ahora por razones de cuidados temporales.
El Informe Mensual de Calidad de Empleo de diciembre- enero 2023 de la Fundación Sol indica que uno de los efectos relevantes de la pandemia sobre el empleo fue la reducción del empleo femenino, que como es habitual, no se traduce solo en desempleo, sino en una salida de la actividad económica hacia otro tipo de trabajos, generalmente con problemas de subempleo o desaliento.
Sin embargo, los malabares entre la búsqueda de recursos económicos y el cuidado hacia integrantes del núcleo familiar ha sido una responsabilidad que han cargado las mujeres, impidiendo su desarrollo personal. Un dato de la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (ENUT) es la edad productiva y reproductiva de las mujeres que cuidan niños, pues expresa la postergación del desarrollo de la vida laboral y profesional ante el cuidado y atención de los hijos. Por otro lado, el cuidado hacia adultos mayores para las mujeres que se acercan a la edad de jubilación (60 años) problematiza el altruismo y “deber moral” en las unidades familiares.
Es por ello, que recordamos a los primeros albores del movimiento feminista en nuestro país el cual se centró en la demanda por la igualdad y la reivindicación del acceso a la educación. Estas demandas se profundizaron casi un siglo después de sus inicios y culminaron con el movimiento por el derecho al voto femenino, cuando los Estados capitalistas avanzados de Norteamérica y de Europa Occidental irrumpieron en la escena global después de la Segunda Guerra Mundial (Fraser, 2015).
A inicios del siglo XX el movimiento feminista en Chile comienza a surgir a través de la organización de las mujeres trabajadoras de la pampa salitrera y la prensa obrera feminista, con los diarios “La Palanca” (Santiago, 1908) y “La Alborada” (Valparaíso, 1905-1906 y Santiago, 1906-1907). Este movimiento cuestionó la doble explotación de la mujer en su lucha por la emancipación contra la explotación y opresión, a través de la influencia de las teorías marxistas y feministas anticlericales.
Con el periódico “La Alborada”, la mujer trabajadora luchó con el cambio de perspectiva de la sociedad, en el periódico se acentuó esta línea editorial con la inscripción de portada de agosto de 1906 de la “publicación social pro- obrera” a “publicación feminista”. También el periódico “La Palanca”, que salió cinco veces como el órgano oficial de la Asociación de Costureras de Santiago, se declaraba feminista, vociferando la emancipación femenina a través de las filas del movimiento obrero chileno (Hutchison,1992). Carmela Jeria, propagandista de La Alborada, arengaba a las mujeres de los sectores populares de 1905 la necesidad de conquistar los derechos que han sido exclusivos del hombre. Además, la misma autora denunciaba que los hombres oprimen a las mujeres con sus demandas sexuales, con una referencia a la diferenciación de las relaciones domésticas entre hombres y mujeres, también observó que al resistir a un hombre que la requiere en amores, la mujer corre peligro de ser víctima de
“crímenes pasionales”.