El resultado de este miércoles define cual de las selecciones pasa a la final de la Copa Bicentenario, despertando las alertas ante los sucesos que puedan producirse al finalizar la contienda.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Miércoles 22 de junio de 2016
Este tipo de eventos deportivos tiende a prestarse como material para despertar odiosidades entre hinchas de uno y otro equipo, lo que motivó a la Mesa Intercultural de Antofagasta a declarar que “No nos parece necesario ni justo repetir imágenes del pasado en las que hinchas se enfrentaban a golpes por defender los colores de su camiseta. El fútbol es un deporte de equipos, de valores colectivos y nobles que no deben ser corrompidos por diferencias nacionales, étnicas, raciales ni por criterios de mercado.”
Se refieren a los sucesos del pasado 11 de Octubre, en el cual al final del partido que se libró entre las selecciones de Colombia y Chile, resultando en empate, se produjeran grescas entre hinchas de ambas selecciones, imágenes que recorrieron el país.
Pero la odiosidad de este tipo de riñas no se asienta en la mera nacionalidad o en el mero color de la camiseta, sino que su caldo de cultivo es mucho más sutil. Esta odiosidad se ha cultivado no con goles, sino que con declaraciones y campañas anti-inmigrantes, campañas de criminalización y expulsión que han pretendido poner en contra a trabajadores y pobladores chilenos y extranjeros.
En esta ofensiva xenófoba están a la cabeza los sectores de la derecha y afines, quienes igualando la inmigración a la delincuencia alientan una opinión pública xenofobica que pretende enemistar a trabajadores de una y otra nación.
Estas declaraciones pretenden pasar desapercibidas, mientras entre líneas unen el aumento de la delincuencia al aumento de la inmigración, así por ejemplo la alcaldesa Karen Rojo el año pasado exigiendo las modificaciones a la ley de extranjería declaraba “ Realmente queremos demostrarle a las autoridades que estamos preocupados, decirles que no queremos seguir lamentando crímenes en Antofagasta y que nuestra ciudadanía está despertando. Queremos conocer los plazos en que se van a expulsar a estos extranjeros, un plan de seguridad por parte del Gobierno”.
De la misma manera le secunda la diputada de ChileVamos Paulina Nuñez, quien al ser consultada sobre los cambios legales necesarios ante la “ola migratoria” declaró “Existe poco control de la migración y los últimos delitos a plena luz del día en el centro son hechos que ya no dan para más. Hay que tener mano dura y entender que la modificación a la Ley de Extranjería es urgente”.
Este tipo de discursos son los que alientan a la enemistad entre trabajadores nacionales y extranjeros, y que hacen temer que un evento deportivo se convierta en una gresca patriotera y xenófoba.
Pero los trabajadores no deben caer en esta campaña, pues finalizados los partidos y campeonatos, los trabajadores de diversas tal o cual nacionalidad se encuentran en sus faenas y empresas, en donde hombro con hombro, bajo la misma bota patronal, sufren el mismo Chile precario que sus pares extranjeros y nacionales, esa fraternidad en el mundo obrero, más allá de los colores de las camisetas, no tiene fronteras.
La fotografía que encabeza esta nota corresponde a la Huelga de los trabajadores de la empresa PRISA, en la cual trabajadores chilenos y colombianos unieron sus fuerzas para enfrentar a una misma patronal.