En una entrevista reciente, su presidente Guillermo Tellier, afirma que su XXV Congreso evaluará su ingreso al gobierno de Bachelet y las perspectivas para un nuevo gobierno de centro-izquierda.

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile
Lunes 28 de marzo de 2016
En una entrevista concedida a El Mercurio, y en medio del desarrollo de su XXV Congreso partidario, Tellier señaló que analizarán si fue o no correcto ser parte del segundo gobierno de Michelle Bachelet. “En el Congreso del partido haremos un balance de si fue correcto o no ingresar al Gobierno. Acuérdese que lo hicimos después de muchísimos años”.
“Satisfacción por las reformas”
Sin embargo estos dichos, pese a las tensiones crecientes en la Nueva Mayoría, al giro a derecha del gobierno con la moderación de las reformas (abandonando sus promesas de campaña), y a la última votación de la reforma laboral donde se impuso gran parte de los cambios de la “cocina” de oligárquico Senado (con los diputados PC votando en contra) contra el movimiento sindical, señaló: “estamos conformes con los avances que se han producido al estar en el Gobierno. Evidentemente que tenemos un grado de satisfacción por las reformas que ya se han aprobado”. Así, lejos de cualquier crítica, plantea su “conformidad” con el gobierno, mostrando el grado de adaptación creciente al giro del gobierno a una mayor colaboración con los empresarios y subordinación al conservadurismo DC, guardianes de la herencia de la dictadura, como evidenció la votación de la reforma laboral, en que se impuso el reemplazo interno de huelga, despejando cualquier duda acerca de una falsa reforma pro-movimiento sindical.
Mirando hacia un nuevo gobierno de centro-izquierda
Lejos de críticas (que le han costado al PC un grado no menor de cuestionamiento en las bases del movimiento sindical, así como un amplio rechazo en movimiento estudiantil), su “evaluación” mira hacia un nuevo gobierno de centro-izquierda con la vieja Concertación. Así señala: “Tenemos que discutir si vamos a proponernos participar de un nuevo gobierno con este mismo acuerdo político-electoral, como dicen algunos, o quedamos hasta aquí”. Poniendo el acento en el “programa”, desliza su orientación hacia la búsqueda de un nuevo acuerdo electoral: “Si acordamos participar de un próximo gobierno, tenemos que trabajar en ideas programáticas. Porque si vamos a estar en un nuevo gobierno debemos tener un nuevo programa. Pero todavía no podría adelantar qué elementos podría tener ese nuevo programa o cuáles van a ser sus ideas fuerza”, afirmó.
Nueva Constitución, sin tocar la herencia de la dictadura
Pese a ello, Teillier explicó que sí está claro que quieren cambiar la Constitución, principalmente, que el Estado no sea solo subsidiario. “No estamos proponiendo que se expropien las empresas, los comunistas no estamos proponiendo eso. Lo que proponemos es cautelar las riquezas naturales, pero sobre todo que el Estado pueda incentivar el desarrollo y lo puede hacer en asociación con la empresa privada”, señaló. La promesa de Nueva Constitución, pateada por Bachelet hacia un próximo gobierno, con un “proceso constituyente” entregado a los viejos aparatos y operadores políticos (con un barniz “ciudadano” con los “cabildos”) y donde las decisiones del procedimiento las tomará el cuestionado parlamento (desterrando soterradamente la Asamblea Constituyente), Tellier deja claro que no sus planteos no será ninguna amenaza a los intereses empresariales.
Más Estado, y más mercado. Así toma los planteos de una asociación estratégica del Estado con los empresarios para desarrollar los recursos naturales, sin ningún cambio progresivo que liquide el poder de las grandes fortunas y las multinacionales que se han enriquecido con la explotación de materias primas ya costa de una creciente precarización y flexibilidad laboral, muchas de las actuales empresas privatizadas en la dictadura, como SQM que está en el corazón del financiamiento a los políticos y partidos patronales, de la derecha y la Nueva Mayoría.
Ni siquiera renacionalización del cobre ni los recursos naturales, el planteo de una “asociación estratégica”, está lejos de representar cualquier amenaza a los pilares de las herencias de la dictadura. Un programa no muy de izquierda, para buscar nuevos acuerdos hacia un nuevo gobierno que no toque los intereses de los negocios capitalistas, y mantenga los pilares de las herencias de la dictadura.
Una política al servicio de la (vieja) Concertación
El engaño del gobierno de Bachelet y su orientación de conservar las herencias de la dictadura con reformas transformistas (educación gratuita en los marcos de la educación de mercado o reforma laboral manteniendo plan laboral de la dictadura) solo trae nuevas frustraciones a la clase trabajadora y la juventud, incapaz de satisfacer sus aspiraciones.
Su agenda (programa), usurpando las demandas impuestas con movilización desde el 2011, buscó desviar al movimiento estudiantil y sindical de las calles a los salones de La Moneda y el Congreso, desviando su organización y lucha a la colaboración con los viejos partidos empresariales (de derecha y centro-izquierda) y su régimen anti-popular. Así, debilitándolos mediante la cooptación y la subordinación al "programa" por intermedio de la burocracia sindical de la CUT (así como por otro lado la CONFECH en movimiento estudiantil con sus mesas “pre-legislativas”), verdadero muro y fuerza de contención para que se desarrolle la auto-organización combativa e independiente de jóvenes y trabajadores, el PC (y en menor medida Revolución Democrática con sus cuadros en el Mineduc) ha jugado un rol reaccionario. Busca encubrirlo con "autocríticas" que sirven para encubrir su rol de auxilio al régimen en vez de movilizar a la ruptura con este. Pero les está dejando consecuencias, con sectores de trabajadores y estudiantes que miran nuevas alternativas por izquierda.
Impulsar una izquierda anti-capitalista de los trabajadores, las mujeres y la juventud, con un programa y una estrategia independiente y que se proponga liquidar la herencia de la dictadura y sus poderes reales (multinacionales, empresarios y sus partidos) así como su democracia para ricos, sigue siendo una tarea pendiente.

Pablo Torres
Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.