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POR APOYAR A LA DERECHA DE LA MUD. Pateando la pelota con Venezuela en el Mercosur

Uruguay convoca una reunión del Consejo del Mercosur para discutir la presidencia pro tempore del organismo a Venezuela

Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon

Sábado 16 de julio de 2016

Foto Reuters: La canciller Delcy Rodríguez durante su viaje a Montevideo este lunes 11

El gobierno de Tabaré Vázquez convocó para el próximo 30 de julio en Montevideo a una reunión Consejo del Mercado Común (CMC) del Mercosur para buscar “una salida al conflicto” por el traspaso de la presidencia rotativa del bloque, trascendió este sábado en los medios de prensa uruguayos.

En este ámbito se terminaría de decidir una eventual cumbre de presidentes en caso de que haya acuerdo para que Venezuela asuma la presidencia temporal del bloque regional.

El pasado lunes 11 se había llevado a cabo también en Montevideo una reunión de los representantes de Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay a pedido de este último país para discutir la entrega la presidencia del Mercosur a Venezuela. A dicha reunión no había sido invitado el gobierno de Maduro, con el argumento de que no se trataba una reunión formar como Mercosur, aunque se trataba de un tema exclusivo del organismo regional.

Estos representantes se habían dado un cuarto intermedio para el jueves 14 a la espera de una eventual reunión entre el gobierno de Maduro y la oposición, bajo la mediación de José Rodríguez Zapatero, que al final no se terminó concretando. Frente a este hecho es que aparece ahora, pateando la pelota para más adelante el gobierno de Tabaré Vázquez cuando ya los tiempos le corresponden a Venezuela asumir al presidencia pro tempore.

Para ello es que se ha convocado al Consejo del Mercosur, integrado por los ministros de Relaciones Exteriores y los de Economía de los países miembros, y que constituye el máximo órgano político más allá de las cumbres presidenciales.

Uruguay ostenta en estos momentos la presidencia del Mercosur y según el orden rotativo del mismo le toca a Venezuela asumir el cargo a partir de este mes y durante los próximos seis meses, a lo que se vienen oponiendo Paraguay y ahora el gobierno golpista de Michel Temer de Brasil. La movida de estos dos países, es ejercer presión sobre el gobierno de Maduro, y apuntalar a la oposición derechista local aglutinada en la Mesa de Unidad Democrática.

El gobierno de Cartes de Paraguay es el más activo férreo en negar toda posibilidad de que Venezuela asuma la presidencia pro tempore, y ahora ha encontrado un fiel aliado en el gobierno de Michel Temer de Brasil. Como sabemos, estos gobiernos arguyen que en Venezuela “no se dan las condiciones democráticas y de derechos humanos necesarias como para que tenga la presidencia”.

Pero es de saber que el gobierno de Paraguay viene en línea directa de los golpistas contra Fernando Lugo, y Michel Temer llegó al gobierno luego del golpe institucional a Dilma Russeff al que además las encuestas le dan un 13% de apoyo en la población, por lo que se trata de un total cinismo la posición de estos países.

A estos gobiernos poco les importa las cuestiones democráticas, y menos aún lo referente a los derechos humanos, les interesa ver cómo aíslan a Venezuela para facilitarle la llegada a la derecha al gobierno del país.

El encuentro que ha sido programado para el 30 de julio, supuestamente se “tratará de solucionar esta crisis”, que como expresamos, viene precedida de una reunión entre algunos de los cancilleres del bloque y autoridades de Exteriores el pasado lunes en Montevideo en la que se acordó ir a un cuarto intermedio y “seguir realizando consultas antes de tomar una decisión”.

En la reunión del lunes, el representante brasileño Paulo Estivallet, con un cinismo que no tiene parangón sostuvo que “para el Gobierno de Brasil está claro que hay un problema de política en Venezuela que pone en duda si las credenciales en este momento para asumir la presidencia son las que se esperan”. ¡Un gobierno golpista hablando de “credenciales”! Es el mundo al revés de los tiempos políticos de esta derecha continental.

Uruguay, por su parte, ha reiterado en varias ocasiones su intención de pasar la presidencia del grupo a Venezuela con base en las normas del Tratado de Asunción de 1991, constitutivo del Mercosur, pero su posición ha estado llena de ambigüedades, y además el también uruaguayo Luis Almago, que actúa como secretario general de la OEA, ha sido el alfil más virulento de la derecha latinoamericana y del imperialismo contra Venezuela.

La posición de Argentina está entre idas y venidas, pues cuando su canciller, Susana Malcorra, manifestaba a finales de junio de que Venezuela asuma el mando, su jefe, el presidente Mauricio Macri, la terminaba contradiciendo, o al menos marcado de las más grandes ambigüedades.

Ahora Argentina habla de encontrar “un entendimiento" sobre el traspaso a Venezuela. Se entendería aquí como “entendimiento” llegar a algún acuerdo para imponer alguna condición a Venezuela para entregarle la presidencia pro tempore y no otro.

Si Paraguay se jugó en la OEA por la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela, en el Mercosur se juega a que no se le traspase la presidencia del Mercosur, secundado por el golpista Michel Temer. Argentina y Uruguay buscan un “entendimiento” de presión sobre el gobierno de Maduro que no lleve a interrumpir la entrega de la presidencia pro tempore, pero condicionándole en cuestiones de política interna. Todo a favor de la derecha local que encarna uno de los proyectos tan reaccionarios como la de estos gobiernos que ahora posan de democráticos.

Maduro, viene dejando correr una agobiante crisis que golpea fuertemente al pueblo trabajador, imponiendo ajustes y devaluando la moneda, y la derecha no se queda atrás, pues ya ha afirmado en boca de Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional, aplicará fuertes medidas antipopulares.

Así como hay que oponerse a los ajustes del gobierno de Maduro, el pueblo no debe caer en los cantos de sirenas que demagógicamente hace la derecha, y que ahora es apuntalada por todo el derechismo continental tal como se expresa en la interna del Mercosur.