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OPINIÓN. Pedro Sánchez, ¿el Macron del PSOE?

Pedro Sánchez ganó claramente, como un outsider, las internas socialistas. Y pone en tela de juicio al aparato que lo echó en octubre.

Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968

Lunes 22 de mayo de 2017

FOTO: EFE/ Javier Lizón

Si bien las encuestas daban resultados ganadores a Pedro Sánchez, se hacía difícil imaginar su victoria. Es que Susana Díaz contaba con el apoyo Felipe González, Rodríguez Zapatero, de casi todos los barones, de la Gestora misma, de Bono y Pérez Rubalcaba, en síntesis, de absolutamente todo el aparato y la vieja guardia.

Se hacía difícil pensar que ese joven exsecretario general, que fue arrojado a la basura cual envase vacío un día de octubre del año pasado, volviese a entrar a la sede de Ferraz por la puerta grande.

¿Cómo pensar que un joven de 45 años derrotaría a Felipe González presidente durante 14 años o un Zapatero durante 7 años? Sin embargo, fue lo que pasó.

Lo cierto es que los militantes de la centenaria formación han votado el cambio en la organización. Han votado contra los que protagonizaron el golpe de octubre y contra los líderes de los últimos 40 años. Han votado contra los responsables de la investidura de Rajoy y contra quienes gobernaron para el Ibex35. Han encontrado en ese camino a un “outsider” como Pedro Sánchez.

La victoria de Pedro Sánchez se inscribe en el marco de la profunda crisis que sufre la formación socialista y el mismo Régimen del ’78. Es parte de la fuerte caída del PP, es parte del surgimiento de nuevas fuerzas que recogen el descontento por izquierda y derecha, como Podemos y Ciudadanos.

El ascenso de Sánchez tiene repercusiones sobre la legislatura de Rajoy. Por un lado, porque éste no podrá contar con el apoyo de los 85 diputados socialistas. Lo cual hace que la aprobación de cada ley sea un rosario de negociaciones, como se está viendo con los presupuestos y con el decreto de la estiba. Y, por otro, porque los casos de corrupción hacen que el descrédito de Rajoy y su camarilla se profundice.

Lo que está por verse es si el PSOE, con el nuevo liderazgo, será capaz de recrearse y ser parte de la lucha por dirigir los destinos del Estado. Si será la fuerza que lidere la oposición a Rajoy y al PP. Hay que ver si Sánchez es capaz de liderar una alianza con Ciudadanos y Podemos sin morir en el intento. Si es capaz de recrear un nuevo “centro” que dispute la gobernabilidad al PP, un centro que cambia algo para que todo siga igual.

No obstante todo lo dicho, difícilmente Sánchez será capaz de entusiasmar a los jóvenes precarizados, a los trabajadores con salarios “nimileuristas” y subcontratados, a las mujeres que sufren la opresión patriarcal, etc. El acuerdo de Sánchez y Ciudadanos no suponía con volver atrás las reformas laborales de Rajoy y Rodríguez Zapatero.

De todas formas, quizás el nuevo Secretario General socialista pueda concentrar el voto de oposición a Rajoy si logra ser el representante de “cualquiera menos razón”. Pero en el borde izquierdo se encuentra Podemos ya como formación consolidada.

El inevitable ascenso de Pedro Sánchez, tiene cierto símil con el sorprendente ascenso a la presidencia gala de Emmanuel Macron. Un dirigente que sale por fuera y a pesar del aparato, que demuestra la crisis del “extremo centro” y del régimen del país (a cada lado de los Pirineos).

Aunque Sánchez, lo hace desde dentro del mismo sistema, como trató de hacerlo Benoît Hamon en Francia, aunque con algo más de éxito, al menos por ahora. Veremos cómo le va al “outsider” Sánchez en el Congreso de junio.