La Dirección General de Educación de Jóvenes y Adultos de Córdoba comunicó el cierre de dos divisiones del CENMA 107. Los docentes rechazan la medida.
Nahuel Rodriguez Delegado Departamental Suplente | Agrupación Docentes D-Base en el FURU
Jueves 29 de diciembre de 2016 17:37
El CENMA (Centro de Educación de Nivel Medio para Adultos) 107, ubicado en la zona céntrica de Córdoba, frente a la Terminal de Ómnibus, ha sido notificado mediante un acta de inspección firmada el día 22 de diciembre que sólo se permitirá la inscripción de alumnos en el 2017 en tres de los cinco cursos con que cuenta la escuela.
Los motivos esgrimidos desde la inspección para la toma de la medida consisten en “un análisis del Centro Educativo”, no exponiéndose mayores argumentos al respecto ni detallando las variables consideradas.
El CENMA 107 cuenta con cuarenta años de historia, un plantel docente formado por 25 profesores y una matrícula anual de 150 alumnos repartidos en 5 cursos (1ºA, 1ºB, 2ºA, 2ºB y 3ºA). Si se impide la apertura de matrícula de las dos divisiones B peligran los puestos de trabajo de muchos docentes y la continuidad de la institución.
En una reunión de emergencia solicitada por delegados, docentes y directivos del colegio en la que estuvieron presentes la Inspectora Zonal Guillermina Calderón, la Inspectora General Mercedes Carignano, el Secretario de la DGEJA (Dirección General de Educación de Jóvenes y Adulos) Mariano Brene y el representante de UEPC Walter Cabrera, se firmó un acta donde los docentes solicitan el mantenimiento de los puestos de trabajo y la continuidad del funcionamiento de la institución educativa con la estructura actual (cantidad de divisiones). Las autoridades presentes plantearon que no está definido el cierre y que la matrícula se continuará en la inscripción una vez completado el piso para las divisiones A.
Se acordó la realización de una nueva reunión para el día 15 de febrero del 2017 con la presencia del Director General de la DGEJA Carlos Brene para continuar con la discusión.
Con un promedio de 30 alumnos inscriptos por división y teniendo 35 egresados en el último año no habría motivos – teniendo en cuenta que para las autoridades los números pareciera ser que están por encima de los derechos y de la comunidad educativa -, para que el Ministerio de Educación avance con el cierre de cursos en el CENMA 107.
No son medidas aisladas
El “análisis” institucional sobre el cual se basan las autoridades ministeriales para tomar la decisión de no abrir las inscripciones el año próximo en las dos divisiones del CENMA 107 son las cifras de retención de alumnos. Según refieren, de la totalidad de inscriptos en el colegio a principios de año sólo un “pequeño” porcentaje llega a completar el ciclo lectivo, acusando a los docentes de ser “expulsores” y responsabilizándolos de no hacer lo suficiente para sostener la continuidad de los trayectos educativos.
Con esta actitud acusadora el gobierno provincial delega sobre los trabajadores de la educación su responsabilidad política en el conflicto desligándose de una realidad económica y social que obstaculiza la continuidad educativa de jóvenes y adultos. Se pretende llevar al plano pedagógico o de gestión institucional algo que es de carácter político.
La quita de una división de tercer año sufrida por este mismo colegio años atrás, justificada en forma ministerial por carecer de matrícula suficiente, está provocando en la actualidad que el único tercero abierto se desborde en la cantidad de alumnos, que los jóvenes estén apretados en el aula y que a los profesores desarrollen sus clases con dificultad.
Los docentes denuncian que éste no es un hecho aislado, que el ataque es progresivo y que detrás de esta medida hay una línea política muy clara.
Por un lado, en un año electoral donde el gobierno provincial necesita mostrar obras en los barrios, inaugurar colegios en lugares donde los niños, jóvenes y adultos no tienen acceso a la educación implica juntar un gran caudal de votos. Cerrando colegios públicos de la zona céntrica de manera escalonada, con recortes progresivos que lleven al colapso y cierre definitivo de la institución, es una estrategia que genera poco desgaste y reduce el costo político.
De esta forma el Ministro Grahovac y el Gobernador Schiaretti pueden mostrar los pergaminos de las escuelas abiertas en los barrios sin necesidad de exponer las lápidas de las escuelas céntricas que desaparecieron.
Por otro lado, dentro de una política represiva general de persecución de los jóvenes, trasladando las escuelas a la periferia se forma una barrera institucional, un muro de contención social que evita el acceso al centro de quienes no quieren mostrar.
No se puede defender la educación pública sin defender el trabajo docente. Cuando el gobierno ataca a uno los golpea a los dos. Si el gobierno no revé esta medida llevará a un endurecimiento del conflicto, ya no sólo de los docentes sino de la comunidad educativa y de la sociedad en general.