La vía de esta estafa multimillonaria es la renta de tres plataformas de exploración en aguas profundas, por un millón y medio de dólares diarios, a través de una compleja red de empresas offshore en distintos países. Los actores: José Ramiro García Cantú, beneficiado por Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Los asesores: Mossak Fonseca e Igmasa, ambos especialistas en crear empresas en paraísos fiscales.

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3
Martes 19 de abril de 2016
De acuerdo con Proceso, José Ramiro Garza Cantú y su hijo José Ramiro Garza Vargas se cuentan entre los clientes más importantes de Mossack Fonseca en tierras aztecas.
Grupo R le renta a Pemex tres plataformas de aguas profundas: son la Centenario y la Bicentenario, en la costa de Veracruz; y Muralla IV, en Tabasco. Todas tienen bandera de Panamá: así está exento de pagar impuestos por los ingresos obtenidos del alquiler de estas plataformas.
Mossak Fonseca asesoró a Garza Cantú en la creación de cuatro fundaciones en las Islas Seychelles en lo que va del sexenio de Peña Nieto.
El despacho Igmasa –creado en 1987 y cliente de Mossack Fonseca desde inicios de los 2000– tiene su sede en el principado de Andorra, otro paraíso para los magnates.
Entre 2009 y 2015, Garza Cantú, a través de los servicios de Igmasa, fundó tres empresas en Hong Kong, tres en Bélgica, dos en Uruguay, cinco en Seychelles, una en Gibraltar, otra en Luxemburgo, dos en Portugal y una en Inglaterra.
Sólo en la compra de la plataforma Centenario GR, intervinieron tres empresas fantasmas: una en las Islas Seychelles, otra en Hong Kong –incluyendo a una subsidiaria en Bélgica– y otra en Portugal. Desde julio de 2011, Garza Cantú percibe 495 millones de dólares diarios de Pemex por la renta de esta plataforma.
Las operaciones de Mossack Fonseca en paraísos fiscales de todo el mundo desde su creación, en 1977, hasta diciembre pasado fueron dadas a conocer al periódico alemán Süddeutsche Zeitung a través de una fuente anónima con la entrega de 11 millones y medio de documentos. El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) coordinó la investigación y compartió los resultados con más de cien organizaciones periodísticas en el mundo, entre ellos la revista Proceso.
Un romance de larga data entre el poder y el dinero
Desde la década de 1970 Garza Cantú es contratista de Pemex. Era amigo de Joaquín Hernández Galicia, la “Quina”, el líder charro del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, antecesor de Romero Deschamps.
Fue cobijado sin falla por los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Durante el sexenio de Felipe Calderón –del Partido Acción Nacional– obtuvo millonarios contratos para la exploración de aguas profundas. Así Garza Cantú consiguió alquilar las plataformas a Pemex. Hasta ahora, no se halló ni una gota de petróleo. Por su parte, el actual presidente Peña Nieto (PRI) le amplió esos contratos hasta diciembre de 2017.
Apenas el 8 de abril pasado, Garza Cantú recibió la medalla al mérito “Luis García de Arellano 2016”, otorgado por la LXII Legislatura de Tamaulipas. Consiste en una medalla de oro, un diploma y $100,000. Un regalo más para el empresario de quien quieren aprender cómo hacer negocios “en lo oscurito” los legisladores tamaulipecos.
Pemex: avanza el vaciamiento
Según declaró el director general de Pemex, José Antonio González Anaya, en entrevista al Financial Times, la transferencia de 73,500 millones de pesos del Gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a Pemex, no alcanzarán para el saneamiento de sus finanzas. Gran parte de esos fondos se aplicarán al pago de proveedores…como Garza Cantú.
Recordemos que el gobierno federal ejecutó un recorte de presupuesto de 100,000 millones de presupuesto para Pemex. Las distintas administraciones priistas y panistas se han dedicado a expoliar las ganancias de Pemex y aplicarlas al gasto público como mejor le pareciera al presidente de turno, hoy Peña Nieto. Éste destina gran parte del presupuesto a la compra de armamento para las fuerzas represivas, a viajes suntuosos al exterior con enormes comitivas y sueldos millonarios para los altos funcionarios públicos.
Mientras tanto, más 76,500 familias obreras quedan en la calle en Campeche, Tabasco y Veracruz, como explicamos acá.
A este panorama desolador se suma el avance de la subasta de las reservas de hidrocarburos con la apertura al capital privado de la exploración, explotación y refinación de las mismas. Ésta es la reforma energética ordenada por Hillary Clinton -precandidata a la presidencia de Estados Unidos por el partido demócrata- y sus asesores al gobierno de Enrique Peña Nieto.
Una vez más queda al desnudo el cinismo de los partidos al servicio de las trasnacionales y los grandes magnates: alegan crisis, en este caso en Pemex, mientras otorgan millonarios contratos a sus jefes, los empresarios como Garza Cantú. Y los beneficiarios de los grandes contratos con el gobierno también saben recompensar a los grandes funcionarios: una mansión por aquí, como la de Malinalco de Videgaray, otra por allá, como la casita blanca de Angélica Rivera.
Para empresarios y altos funcionarios la variable de ajuste siempre son las y los trabajadores y los sectores populares. Así pretenden, con cada embestida de una crisis orquestada por ellos, dejar en la calle a decenas de miles de familias obreras.
Garza Cantú no es una manzana podrida: es parte de una clase capitalista voraz que pone por encima de todo su enriquecimiento a costa del sudor y del esfuerzo de la clase trabajadora.
Con información de Proceso, Sin Embargo.mx, Excelsior, El Mañana