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Red Internacional
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Crónica. Perder a una amiga por Covid

La pandemia golpea fuerte y cerca. Hoy despido a una gran mujer que conocí en tiempos de infancia.

Jueves 27 de mayo de 2021 10:00

Hay algunas costumbres que no tienen explicación. Por ejemplo, leer los avisos fúnebres del diario todos los días. Un poco por curiosidad, un poco de lectura sociológica si se quiere (los del diario La Nación brindan mucha información), costumbre de algunos de la familia. Si “encontramos” a alguien conocido nos lo contamos de forma inmediata.

En uno de los diarios de la ciudad, de acuerdo a la cantidad de avisos que salen en memoria de alguien, desde el periódico publican, con acuerdo de la familia, una semblanza de quien ha fallecido.

Hace pocos días vi el nombre de Claudia en el diario. Del impacto enmudecí y grité en una fracción de segundo. Al segundo siguiente empecé a llorar. Para certificar lo que mis ojos leyeron, fui a su Facebook y volví al silencio en un nuevo segundo. Claudia fue una de las ocho personas que, ese día, fallecieron por Covid en la ciudad. Hacía dos meses había cumplido 47 años.

Con Claudia nos unió el Normal 1 de La Plata. Fuimos compañeras en la primaria, seguimos la secundaria en la misma escuela, pero en diferente orientación. Muchos años después el Normal nos volvió a juntar a través de nuestros hijos más chicos que compartieron jardín y primaria; y las charlas en la puerta se volvieron cotidianas.

Siempre andaba a las corridas, del trabajo a la escuela a buscar a sus tres hijos, llegar con lo justo a la parada del colectivo para no perderlo y llegar temprano a su casa. Organizaba las idas a diferentes profesionales médicos con uno de sus hijos que padecía de un tumor en una de sus piernas. Se puso al hombro su familia como lo hacen miles de mujeres que salen a pelearla todos los días.

Tenía la “suerte” de ser trabajadora estatal, un trabajo estable, aunque bastante precario en sus condiciones salariales y laborales (situación que el Estado sostiene no importa quién gobierne). ¿El trabajo es un lujo?, ¿tenés suerte si tenés trabajo?, ¿y el que no tiene trabajo? ¿Cuándo el trabajo dejó de ser un derecho?...

Supe que Claudia estaba trabajando de forma presencial, a pesar de ser parte de los grupos de riesgo que se encontraban exentos. Incluso, estando ya enferma, me enteré que no le pasaron ART ya que consideraron que no se contagió en su lugar de trabajo. Salida perversa para ahorrarse unas monedas y exprimir nuestra sangre hasta estallar. Cuánta bronca sumé a la tristeza por su muerte.

Podés leer: Vacunarse es un privilegio en un país que ya produjo el equivalente a 60 millones de dosis

Resulta más fácil que la responsabilidad caiga sobre los propios laburantes por irresponsables y relajadores sociales, así el capitalismo y todo su andamiaje político empresarial se sigue saliendo con las suyas y la explotación laboral queda exenta de todo tipo de pandemias.

El Covid sigue pegando fuerte en todos lados, los protocolos siguen sin aplicarse de forma adecuada. El tire y afloje por la presencialidad en las escuelas se vuelve un ring de boxeo en una realidad paralela, mientras el sistema de salud colapsa.

Tenemos la posibilidad de fabricar las vacunas en nuestro país si los laboratorios fueron declarados de utilidad pública, pero pesa más el interés avaro de los laboratorios por sobre la vida de las mayorías.

Claudia no tuvo una nota homenaje en el diario de la ciudad. En tiempos de dolor y muerte, pero también de grandes peleas porque nuestras vidas valen e importan, va mi querido homenaje a esa gran amiga de la infancia.
Que estés bien…