A semanas del proceso constitucional, la brutalidad policial que marcó el inicio de Octubre, hizo estallar las redes sociales tras darse a conocer como un adolescente es lanzado por un carabinero al rio Mapocho en medio de las manifestaciones. Así se evidencia una de las principales trampas de “las convenciones”, y es que el pacto por la Paz que cimentó las bases del plebiscito con márgenes y trabas, está firmado sobre muertos, a espaldas del pueblo y con total impunidad de los responsables políticos y materiales de la represión.
Domingo 4 de octubre de 2020
El despertar de miles de trabajadores, mujeres y jóvenes tiene diversas aristas, una de ellas es la desconfianza en los partidos tradicionales y en el gobierno. Esto no es menor, ya que desde antes de la revuelta estos partidos tradicionales se la pasaron encerrados votando leyes terribles, como aula segura, ley de seguridad del estado y recientemente la ley de protección del empleo que tiene por consecuencia la pérdida de más de miles de puestos de trabajo, cifra que iría en aumento.
Por otra parte, la pandemia evidenció la crisis en la salud pública y la nefasta política del gobierno que a costa de endeudamiento público invirtió en salvar a empresarios y reprimir con todo, invirtiendo millones de dólares en esto, mientras que en paralelo la primera línea de la salud frente al Covid sigue exponiendo su vida sin insumos ni seguridad.
Sin dudas es un escenario complejo, lleno de cantos de sirenas y eufemismos que pretenden únicamente desviar el fervor de las masas y resguardar el orden pre-establecido. En este sentido la estrategia del Frente Amplio, el PC y sectores cercanos a esta “oposición” no es sino una ya reciclada receta de “desbordar el proceso” por medio de la presión, que se ha remitido a ser netamente legislativa.
Basta con ver la posición de estos sectores respecto a las trampas zanjadas el 25 de Noviembre del 2019, cuando literalmente entre gallos y media noche, los partidos tradicionales firmaron el cuestionado Acuerdo por la Paz, el cual buscó desarticular la alianza de clase que se forjó con el Paro Nacional el 12 de Noviembre, desviando así la gran potencia de la clase trabajadora organizada y asegurando la impunidad de todos los funcionarios de las fuerzas represivas.
Lee también: "La utópica propuesta de RD: Una policía que proteja y garantice los derechos humanos ¿es posible?"
El veto por quórum de 2/3 que está presente en ambas convenciones es uno de los factores fundamentales que el acuerdo por la paz amarró al plebiscito de este año y sin dudas uno de los más cuestionados ya que blinda a los sectores conservadores que se disponen a toda costa proteger los pilares de la constitución de Pinochet.
Este elemento dentro del plebiscito le viene bastante bien a la derecha que por el apruebo, apuesta a listas unitarias como lo muestra la operación Lavín-Longueira.
Ante esta trampa, el FA y el PC traen la vieja y archiconocida estrategia de “la medida de lo posible”, de elegir al "mal menor” o “con un pie adentro y otro afuera”. Un clásico en el discurso de esta oposición parlamentaria, que aunque se ha esforzado bastante por instalar la idea de que el pacto por la Paz fue algo “democrático” se aleja bastante del sentir de quienes en carne propia viven el desempleo, el hambre y el aumento de precios.
Es por esto que debemos forjar una fuerza por una Asamblea Constituyente libre y soberana, denunciando abiertamente las trampas del plebiscito contra la ilusión de que se puede “persuadir” al mismo gobierno que en medio de la crisis anuncia un plan de subsidios a empresarios a costa del endeudamiento público.
Sabemos que el camino abierto con el gran paro del 12 de Noviembre puede retomarse y más allá del proceso e incluso de las “elecciones”, ponga su confianza en la gran base social de trabajadores y jóvenes, y no en las restringidas paredes de la cocina parlamentaria. De esta forma, abrir paso a las voces del pueblo trabajador y luchar por conquistar demandas históricas, decidir sobre el presupuesto fiscal, la nacionalización de los recursos naturales, la vivienda, la educación y las pensiones.

Fer Morales
Antropóloga Social y poeta Slam