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ELECCIONES PERUANAS 2016. Perú: el Frente Amplio y el discurso del “mal menor” para apoyar a un candidato neoliberal

El 5 de junio se realizará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú entre Keiko Fujimori y el neoliberal Kuczynski. La centroizquierda del Frente Amplio llama a votar por este último.

Joe Zapata @JoeAndreZB

Miércoles 1ro de junio de 2016

Finalmente la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del Perú terminaron consumándose como se vaticinaba, en términos de fujimorismo y anti fujimorismo, con un Kuczynski que terminó tomando posición anti fujimorista más confrontacional y una Keiko tratando de tomar distancia del gobierno de su padre.

Después de que muchos de los partidos políticos y sus principales figuras terminaran expresando su apoyo político implícitamente o explícitamente a Kuzcynky, lacentro-izquierda representada en el Frente Amplio que hasta ahora mantenía como eje central de campaña de cara a la segunda vuelta la denuncia al fujimorismo terminó llamando a votar la candidatura de Kuczynki justificándose que es preferible un neoliberal con discurso republicano, pese a su prontuario como ministro de nefastos gobiernos represores, antes que una neoliberal heredera de la corrupción y el autoritarismo.

Sin embargo dichas candidaturas distan mucho de alejarse sino que tienden a conciliar en sus propuestas demagógicas como se demostró en el último debate presidencial que pese a las diferencias políticas, las propuestas de los dos candidatos no tuvieron diferencias sustanciales y terminaron reduciéndose a quien tenía mejor capacidad para lograr los objetivos planteados de llegar al gobierno, por el contrario lo que queda claro es que actuaran bajo la misma base “programática” fundamental para llevar a cabo: "el programa de explotación, saqueo de los recursos naturales, subordinación al imperialismo, que se expresa con el TLC y el TPP, la impunidad, las leyes represivas, las medidas para garantizar las ganancias del gran capital y dejar caer los costos de las dificultades económicas sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo humilde" (Eduardo Molina, “Hacia la segunda vuelta en Perú”)

Por eso mismo, si bien la élite peruana y el imperialismo prefiere a Kuczynski porque es de los suyos: un gerente de transnacionales; Keiko no les quita el sueño, y confía en que los acuerdos entre ambos permitirán asegurar la “gobernabilidad” para aplicar ese programa, incluyendo la represión contra la resistencia popular.
El Frente Amplio pretende utilizar el rechazo al fujimorismo por sus métodos brutales de lo que significó el fujimorismo en el Perú y su presuntamente vinculación al narcotráfico (teniendo como mayores expresiones el procesamiento de cinco congresistas electos por el fujimorismo por el delito de lavado de activos, la investigación del hasta hace poco secretario general de Fujimori Joaquín Ramírez por parte de la DEA por el mismo delito), sumado a la reciente indagación a la candidata presidencial Keiko Fujimori y a su esposo Mark Vito Villanella por la Segunda Fiscalía Provincial Supraprovincial Corporativa Especializada en Lavado de Activos, para fundamentar el explícito llamado a votar por el neoliberal Kuczynky contra la autoritaria Keiko entrando en la trampa política que significa la segunda vuelta: dar mayor legitimidad al régimen de conjunto, y fortalecer a las figuras que han de gobernar el Perú al servicio de la burguesía y las transnacionales; pese a que Kuczynki en las elecciones presidenciales del 2011 llamó a apoyar y votar a Keiko incluso compartiendo tribuna durante la campaña.

La falacia del neoliberalismo “republicano” como “mal menor”

Ante este nuevo panorama el Frente Amplio se negó a denunciar esta trampa.
De lo que se trata es de impulsar la movilización del pueblo trabajador desde un inicio a enfrentar al próximo gobierno, sea quien fuese quien llegara a Palacio de Gobierno ganando las calles y con la lucha. En tal sintonía cabe recordar como señalaría Eduardo Molina que: No hay mejor lección que el vergonzoso historial de capitulaciones en nombre del “mal menor” que al respecto exhiben la izquierda reformista y el “progresismo” en Perú. En la segunda vuelta de 1990, contra Vargas Llosa llamaron a votar por Fujimori, que poco después dio el consabido autogolpe junto a los militares. En 2011, contra Fujimori hija llamaron junto a Vargas Llosa a votar por Ollanta Humala, que poco después abrazó el programa conservador. En cada caso, la capitulación de la centro-izquierda al “menos malo” de turno sirvió para fortalecer a la reacción y desarmar y confundir al pueblo.

El Frente Amplio volvió a hacerle la comparsa a la trampa de la segunda vuelta.
Lo que está planteado es no votar por ninguno de los dos rostros de la derecha, preparando así desde ahora la resistencia en los centros de estudio y de trabajo en los barrios populares y comunidades campesinas, en las fábricas, es decir construir una verdadera alternativa política de los trabajadores, que defienda la independencia de clase e impulse un programa de acción para que la crisis la paguen los capitalistas y por un gobierno de los trabajadores.