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Red Internacional
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AJUSTE A LOS TRABAJADORES. Perú: empresa Komfort no paga a sus trabajadores desde octubre del año pasado

Los y las trabajadores de Komfort S.A. se encuentran en emergencia frente al no pago de salarios, de 4 meses, por parte de la empresa. Hacen un llamado a la solidaridad de otros sindicatos y trabajadores para fortalecer su lucha.

Miércoles 31 de enero de 2018

Komfort S.A. es una empresa dedicada a la producción y venta de colchones. Se fundó en Lima -Perú en el año 1955. Es una marca reconocida que en la actualidad cuenta con 10 tiendas en Lima y provincias, además de estar presente en las principales tiendas por departamento (Ripley, Saga Falabella, Oeshle, etc.). A mediados del 2016, la familia Salinas Calvo – propietarios hasta ese entonces de la próspera empresa - deciden venderla a la compañía venezolana Corporación CLC.

La planta de producción está ubicada en el kilómetro 19.5 de la panamericana sur, lo cual la hace de difícil acceso para sus trabajadores, por eso, uno de ellos cuando lo entrevistamos para La Izquierda Diario (LID), nos dijo:

Yo tengo que despertarme a las 3:30.am para inmediatamente salir al trabajo y en la noche llego a casa a las ocho aproximadamente. Hace 10 años que trabajo en esta empresa y ahora no nos pagan desde más de tres meses, no les importa que dejemos nuestras vidas en sus empresas y en el caótico trafico limeño.

Konfort, en promedio tenía 400 trabajadores a quiénes desde el mes de octubre de 2017 no les pagan sus salarios, lo cual llevó a que muchos de ellos y ellas renuncien sin ningún tipo de pago y mucho menos indemnización.

El sindicato de trabajadores, que se fundó el 18 de julio del 2017, ha presentado su reclamo ante el ministerio de Trabajo y la SUNAFIL (Superintendencia Nacional de Fiscalización), sin embargo, hasta la fecha ninguna de estas instituciones del Estado ha solucionado este conflicto que afecta la economía y la subsistencia de cientos de trabajadores y de sus familias.

Desde LID también conversamos con la secretaria general del Sindicato, la compañera Teresa Suarez y ella nos dijo:

Las trabajadoras y trabajadores de Komfort estamos pasando por momentos muy difíciles, desde el mes de octubre no nos pagan nuestros salarios. Muchos ya han renunciado, ya no tenemos ni para el pasaje. La empresa nos dice que no hay recursos y que por ello no nos pagan, nosotros creemos que su objetivo es que renunciemos por falta de pago y posteriormente contratar a nuevo personal o tercerizar algunos sectores de la empresa y eso no lo vamos a permitir porque aquí hay compañeros que tienen más de 20 años de antigüedad.

Mientras dialogábamos con algunos de los dirigentes del sindicato de trabajadores de Komfort, una de ellas llamó y preguntó cómo iba la entrevista, sus compañeros la pusieron en línea y con el altavoz para que todos escuchemos lo que ella nos iba a decir. Nos comentó como se constituyó el sindicato y la lucha que venían dando por el pago de sus salarios y entre otras cosas nos dijo:

Hoy no pude estar con ustedes, porque ya no tengo para mis pasajes, pero tengo la seguridad que si nos mantenemos unidos vamos a hacer retroceder a la empresa.

Esta es la realidad que miles de trabajadores y trabajadoras peruanas viven todos los días, ya que sus patrones buscan descargar sobre sus espaldas el impacto de la crisis económica internacional y para eso no tiene mejor idea que promover despidos masivos, intensificar la jornada laboral y precarizar aún más el trabajo. Todo esto, lo hacen contando con la complicidad del ministerio de Trabajo y del Poder Judicial que se hacen de los oídos sordos y de la vista gorda ante las demandas de los trabajadores.

Frente a esta situación, Cecilia Quiroz, militante Pan y Rosas, afirmó:

Hacemos un llamado a que los sindicatos de otras empresas se solidaricen con esta lucha que vienen dando las y los trabajadores de Komfort y que vayamos construyendo espacios de articulación de la clase trabajadora peruana, para que con nuestros métodos propios, podamos encarar la arremetida de los patrones. Organicemos la resistencia desde nuestros centros de trabajo para que las consecuencias de la crisis económica la paguen los empresarios y no el pueblo trabajador, porque nuestras vidas valen más que sus ganancias.