Philippe Poutou, candidato del NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) a la elección presidencial conversa en esta entrevista el día después del anuncio de su candidatura.
Miércoles 30 de marzo de 2016
Su estrategia con vistas a 2017, el balance del gobierno de François Hollande, pero también la lucha contra el desempleo, Philippe Poutou. no esquiva ningún tema.
En las elecciones presidenciales de 2012 fue la primera vez que Ud. se presentó como candidato. ¿Qué lo motiva a presentarse nuevamente en 2017?
P.P. – Antes que nada se trata de un debate colectivo en el seno del NPA. Nuestro objetivo es que se escuche una voz diferente de la de los políticos del sistema. Hacer conocer un proyecto que se articula alrededor de las luchas sociales es esencial en vista de los difíciles momentos que vive al país. Creemos que tenemos toda la legitimidad para participar del escrutinio, y nos parecía imposible presentar a alguien desconocido. Olivier Besancenot había dicho que no deseaba representarse. Por mi parte, estaba disponible para realizar el trabajo.
Hablando de O.B. ¿Ud. desea que él se comprometa en la campaña?
P.P. – Sí claro, tiene un gran lugar en esta campaña. El NPA ha puesto en pié un comité de cuatro portavoces del cual O.B. forma parte. El y otros tres trabajadores van a popularizar las ideas que nuestro proyecto defiende.
Nathalie Arthaud es candidata por Lutte Ouvrière a las elecciones presidenciales, Jean-Luc Mélenchon se presenta por el Front de Gauche, y Ud. se suma como candidato desde ayer. ¿No constituye esto un exceso de candidatos de izquierda?
P.P. – En las últimas tres o cuatro elecciones presidenciales nos hemos encontrado con el problema de la multiplicación de candidatos. Todas estas fuerzas políticas coinciden en muchas luchas, no pienso que esto sea un problema en sí. Subrayo que con JLM tenemos diferencias muy importantes. Se considera a sí mismo cómo el único que representa a los comunistas revolucionarios. Actualmente el diálogo con él es prácticamente inexistente. No hemos podido reunirnos con él para saber si podíamos avanzar juntos. Tengo la impresión que quiere satisfacer una ambición personal, y que no se puede discutir nada con él.
Pero si hablamos de la “línea política”, ¿la de JLM, se aleja mucho de la vuestra?
P.P. – JLM está en una línea política que se encuentra aún más alejada de nosotros que la que defendía en 2012. En el ámbito internacional, nosotros denunciamos todas las guerras imperialistas del Estado francés, criticamos a Dassault y la venta de armas. Su posición es diferente. Últimamente ha apoyado a Vladimir Putin cosa que encuentro sorprendente. Sus discursos, demasiado soberanistas, representan para nosotros un problema. Para él es: “Francia, Francia, Francia”. Nosotros estamos sobre un terreno internacionalista que nos aproxima más a Lutte Ouvriére y a Nathalie Arthaud. No consideramos solamente al pueblo francés. Pensamos que de un lado están los que poseen, y del otro los que pagan la crisis. Y en este último grupo no solo está el pueblo francés.
Lo urgente en vistas del 2017 es la lucha contra la desocupación. ¿Las “soluciones” que toma la ley El Kohmri le parecen convenientes?
P.P. – En absoluto. Para mí esto significa un ataque suplementario. El gobierno se atreve a hacer lo que no había hecho hasta el presente, sobre todo la inversión de la norma, instituyendo que un acuerdo de empresa pueda reemplazar a la ley. No existiría más un Código del Trabajo que permita que todo el mundo tenga garantías. Lo loco es que es un gobierno socialista el que se atreve a hacer esto. Desde hace años que los derechos de los trabajadores vienen siendo suprimidos, y que la correlación de fuerzas se invierte a favor de los patrones.
Sin embargo, el Ejecutivo ha hecho concesiones últimamente, especialmente haciendo optativas las escalas que ponían un techo a las indemnizaciones en el fuero laboral.
P.P. – Esa no es la cuestión. El gobierno es consciente que está proponiendo un proyecto de ley que introduce gravísimos ataques contra los trabajadores. Luego sabe que puede modificar algunos artículos para calmar al sector de la oposición menos radicalizada. Es el juego habitual. El ejecutivo gana tiempo. El fondo del problema no cambia: según el lugar (tipo de empresa) donde la gente trabaje, no podrán gozar de la misma protección.
Entonces, ¿cómo se avanza en revertir la curva de la desocupación?
P.P. – Hay que hacer exactamente lo contrario de lo que propone el gobierno. Hay que quitarles el poder a los patrones. Hace ya cuarenta años que justifican los despidos, porque según ellos, garantizan las contrataciones de mañana. Hace cuarenta años que miles de empleos son suprimidos del sector público. Se les han hecho regalos impositivos a los patrones…Y nos percatamos que eso no funciona. Y cada vez son miles de millones de euros distribuidos entre los patrones. Estos últimos prometen emplear, pero en realidad no pasa nada. Queremos una política justa de redistribución de la riqueza. La prioridad reside en la prohibición de los despidos. Igualmente hay que suprimir el CICE (Crédito de Impuesto Competitividad Empleo) y sus 41 mil millones de exenciones fiscales.
¿Se puede decir que François Hollande ha traicionado a la izquierda?
P.P. – Sí, se puede decir que “traicionó”. Hoy tiene Ud. a Pierre Gattaz [Presidente del MEDEF, la asociación de las patronales de Francia) que defiende sin ambages la ley El Khomri. Esto demuestra hasta qué punto ha avanzado el gobierno. Tenemos un gobierno que ha incumplido completamente con las escasas promesas que había hecho.
Para mi FH es un enemigo. En 2012 llamé a votar por él (en la segunda vuelta) con el fin de sacar a Sarkozy. De todos modos, no me hacía ninguna ilusión. El PS ya ha demostrado en el pasado lo que era capaz de hacer cuando estaba en el poder. No es la primera vez que lleva adelante una política de privatizaciones y ataques a los trabajadores.
Si FH se presenta de nuevo en 2017 y llega a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, ¿lo apoyaría Ud. de nuevo?
P.P. – No, no hay ninguna posibilidad, cualquiera sea la configuración en la segunda vuelta.
¿Aún si Marine Le Pen [del Frente Nacional] está presente en la segunda vuelta en 2017?
P.P. – No. No apoyaremos a ningún candidato. Creo que los resultados actuales alcanzados por el FN no son más que el resultado de las políticas llevadas a cabo por los distintos gobiernos que se sucedieron. La responsabilidad recae totalmente sobre ellos. A fuerza de empobrecer, de fomentar la precariedad del pueblo, este último se desespera y se vuelve en parte hacia el FN.
*Philippe Poutou es trabajador de la Ford y condidato a las elecciones presidenciales por el Nuevo Partido Anticapitalista.
Entrevista publicada por Fréquence ESJ – y por Revolution Permanente.
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