Declaraciones del presidente electo tras reunión con el rector Graue. AMLO quiere preservar al rector, repudiado por el movimiento estudiantil y mantener piedra sobre piedra la antidemocrática estructura del régimen universitario, cuyos funcionarios envían a grupos porriles a silenciar a los estudiantes que luchan en defensa de la educación pública.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Lunes 10 de septiembre de 2018
“Que las demandas se canalicen por la vía legal, que no haya incumplimiento, que se castigue a los responsables manteniendo la autonomía de la Universidad”, declaró López Obrador, en plena tregua con el PRI.
Añadió el presidente electo que tiene confianza en que se mantendrá la estabilidad, y llamó a “no caer en ninguna provocación, no aceptar la violencia. Diálogo, diálogo, diálogo y si nos cansamos y se rompe el diálogo, diálogo…. Y tener confianza en nuestras autoridades.”
Busca tener una transición “en paz”, apaciguando al movimiento estudiantil. Una paz impuesta a golpes de los porros y con maniobras de la rectoría que los solapa, mientras su titular ostenta salarios de privilegio, de 177 mil 868 pesos, de los cuales 54 mil 553 los percibe por su cargo al frente de la universidad y el resto corresponde a prestaciones adicionales.
A nadie puede sorprender esto. López Obrador ha sumado a su equipo de colaboradores a figuras provenientes de la "mafia del poder", como el ex rector Juan Ramón de la Fuente (priista), el principal responsable político del injusto encarcelamiento de más de mil estudiantes que en 1999 lucharon contra la imposición de cuotas en la UNAM.
Indignante. Tras el teatro de la expulsión de la UNAM de 18 porros, la procuraduría capitalina dejó libres en el fin de semana a dos de los que habían sido detenidos.
Mientras tanto, este mismo lunes la rectoría se negó a recibir el pliego petitorio de los académicos de distintos planteles que exigen, entre otras demandas, 50% de aumento salarial y definitividad de las plazas.
Un problema de fondo que ha estallado en la universidad es la crisis presupuestaria que se enfrenta, producto de sucesivos recortes del presupuesto. Una crisis que los estudiantes no están dispuestos a pagar, y por eso se empiezan a organizar y salen a luchar.
Confiar en las autoridades lleva al callejón sin salida de perpetuar el régimen universitario que busca imponer cuotas a los estudiantes y profundizar la precarización laboral de académicos y trabajadores. Implica aceptar la creciente subordinación de la educación universitaria pública y gratuita a los intereses de los empresarios agrupados en la Coparmex y otras instituciones similares. No se puede permitir.
Las demandas del movimiento estudiantil, que iniciaron por distintas arbitrariedades del rector y los directores de planteles, escalaron al #Fuera Porros de la UNAM, y también al #Fuera Graue.
Para llevar esta lucha hasta el final es indispensable la completa independencia política de las autoridades, los partidos de los empresarios, así como del gobierno entrante, al tiempo que es necesario desplegar la más amplia de democracia en el movimiento estudiantil, en la cual las asambleas sean instancias de deliberación y decisión.